Rodeo Pampa: una historia ganadera que atraviesa cuatro generaciones en el Valle Medio
La cabaña ganadera Rodeo Pampa, ubicada en la isla de Choele Choel, en el Valle Medio de Río Negro, representa una historia familiar que atraviesa ya cuatro generaciones, desde los abuelos hasta los hijos de Jorge Giretti y su hermano Ariel.
En diálogo con el programa Tocá Madera de Radio Noticias, Giretti, uno de los propietarios, repasó el origen del emprendimiento ganadero y la evolución del modelo productivo, con un enfoque centrado en la genética y la eficiencia.
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“El proyecto comenzó hace como 40 años con mis abuelos, que eran apasionados por la genética y después siguió mi viejo, Armando. Iniciamos en Río Colorado con la venta de reproductores Hereford, y después fuimos incorporando algunos Angus”, explicó.
Giretti recordó que, en un contexto donde poco se hablaba de genética animal en la región, su padre apostó por mejorar la calidad del rodeo local: “Él veía que venían muchos reproductores de La Pampa y Buenos Aires, y decía que hacía falta mucha genética en Río Negro. Arrancamos con sesenta vacas Aberdyn Angus. Rodeo Pampa nació detrás de una gran sequía”.
El traslado a Choele Choel marcó un punto de inflexión en la historia de la cabaña. “Hace unos 25 años alquilamos una tierra bajo riego porque es muy difícil trabajar con genética en el secano, con los cambios climáticos. Ahí combinamos la parte bajo riego con la de secano, y acá estamos hoy”, relató.
Uno de los principios fundacionales del proyecto fue la búsqueda de eficiencia. “El modelo de mi viejo era pensar cómo hacer para que una vaca tenga cinco terneros. Sabíamos que podíamos darle un valor agregado al ternero esperándolo un año más”, detalló Giretti.
Con el tiempo, se consolidó un proceso de recambio generacional. “Los hijos míos y de mi hermano nacieron en Río Colorado y se criaron al pie del padre. Hoy mi hijo mayor está más aferrado a la genética y al manejo de corrales; los otros dos están más metidos en la parte agrícola. Y mi sobrina se recibió de veterinaria este año y está llevando adelante la parte genética”, comentó.
En cuanto al presente productivo, Rodeo Pampa produce entre 150 y 180 toros reproductores por año, con una alta rotación comercial. “Generalmente comenzamos la venta en febrero o marzo, y ya para agosto o septiembre casi no quedan reproductores”, aseguró.
Consultado sobre el modelo de trabajo, Giretti explicó: “Nuestro objetivo siempre fue hacer toros registrados o puros controlados. Pedigree hacemos muy poco, solo para reposición de la cabaña. Por eso no trabajamos con pajuela. El puro controlado es nuestro caballito de batalla”, dijo.
Respecto a la proyección a futuro, destacó el impulso de las nuevas generaciones para incorporar tecnologías y abrir nuevos caminos. “Se está trabajando para empezar a incorporar el pedigree y estar presentes en alguna exposición, si Dios quiere”, continuó.
Antes de la pandemia, Rodeo Pampa participaba activamente en los circuitos patagónicos de exposiciones ganaderas. Luego de ese período, retomaron la actividad con remates propios y presentaciones en ferias nacionales.
Giretti también se refirió al valor simbólico del trabajo familiar y la continuidad generacional: “Este domingo, que era el Día del Padre, estábamos todos reunidos. Mi padre, con 85 años, apareció en la tapa de un diario. Para nosotros, los hijos y los nietos, fue un orgullo. Eso demuestra que no ha sido en vano todo lo que se ha hecho”, indicó.
Finalmente, remarcó la importancia de la tecnología en la producción agroganadera actual: “Estamos apoyando mucho a los chicos para que sigan con esto. Hoy los trabajos se hacen mucho más fácil, tanto en el agro como en la ganadería, con toda la tecnología que se viene incorporando”.