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27/07/2019

El hambre no se toma vacaciones

Creció notablemente la cantidad de familias que no pueden llevar el pan a la mesa y recurren a comedores y merenderos.
El hambre no se toma vacaciones
El hambre no se toma vacaciones

Por Fernando Manrique

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Fotos: Daniel Idiarte.

El lado más oscuro de esta crisis es que miles de chicos se van a dormir con el estómago vacío.

Estamos hablando de una situación crítica, ya que un niño con hambre se ve anulado para poder estudiar, jugar al ajedrez, tocar la guitarra, hacer teatro o realizar cualquier otra actividad lúdica.

Lejos de mejorar algo, el problema se ha empeorado y en los merenderos ya no sólo se reparte comida para las criaturas sino que también para todo el núcleo familiar.

A pesar de que en Viedma se declaró la Emergencia Social y Alimentaria, la cuestión ha variado poco: los comedores siguen subsistiendo a fuerza de pulmón y hasta bajaron las donaciones por el impacto de los precios de los alimentos.

Emergencia para después

Gabriela Rosas, integrante del merendero Maná ubicado en la calle 105 del Loteo Silva, dialogó con Noticias sobre la situación actual y dijo que ahora tienen una demanda mucho más grande porque les reparten la merienda y el almuerzo no solamente a los niños, sino a toda la familia.

Agregó en ese sentido: “Los chicos llevan la comida a la casa y la reparten allí, entonces nosotros tenemos que pensar que puedan llevar para todos. Siempre hay gente que colabora, con mucho o con poco, pero ha mermado la cantidad de gente que colabora por la situación que es bastante crítica con respecto a los precios de los alimentos”.

En su merendero, que es uno más de los tantos que existen en la capital, concurren aproximadamente 45 niños que van de los barrios 30 de Marzo, Lavalle, Loteo Silva, la toma de ese mismo barrio, las 1016 Viviendas y otros que están en situación de calle.

Consultada respecto al apoyo estatal, cuestionó que es “cero” y “La Emergencia Social Alimentaria era una emergencia y todavía no llamaron a componer esa mesa que está estipulada en la ley para ver si podemos arrancar. Se ve que todos se fueron de vacaciones y nosotros nos quedamos a paliar esta crisis con la gente”.

“Es una emergencia que para algunos no es tanta emergencia, seguramente porque no pasan las necesidades que nosotros pasamos, porque no conocen o porque no les importa, no sé por qué no, seguramente no les interesa porque si a alguien le interesa lo hace. Todos salen corriendo a buscar votos y nosotros estamos esperando que nos llamen a participar de una mesa para ver cómo paliamos esta crisis. Estamos como siempre, en realidad con menos apoyo porque hay gente que quiere traer una donación y se le imposibilita porque los precios están muy elevados, antes te traían diez paquetes de fideos y ahora te traen cinco”, completó.

Nota relacionada: Creció la cantidad de niños con hambre

Sobre el proyecto municipal de repartir panes y cinco alimentos básicos, Rosas fue contundente: “es una porquería, se destinan 60 mil pesos para 20 comedores y merenderos que existen hoy en Viedma, cuando el Padre Luis García habló de que maneja por mes más de 30 mil pesos en alimentos para familias necesitadas. Esos 60 mil pesos son una burla, si no se piensa en la gente y sólo se piensa en especular para la campaña es una porquería”.

“Hay cada vez más hambre”

La Casita de Nehuén, que funciona en la escalera 35 del barrio Guido, también ofrece talleres recreativos y meriendas a 160 pequeños, bajo la órbita de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF)

Crhistian Andraca, coordinador de la Casita, se refirió a la crisis e indicó: “Lo que se nota mucho ahora es que los insumos no alcanzan, porque estos últimos años la merienda fue aumentando, hay cada vez más hambre, cada vez alcanza menos. Yo creo que esta situación de hambre no se notó tanto en los años anteriores, este año es el que más se nota, desde mediados del año pasado para acá es cuando más se está notando”.

Romina Polizzi, quien también trabaja en la Casita, agregó: “Nosotros en todas las actividades compartimos la leche y siempre fue pensado como un momento para compartir, pero hoy lo contamos como un espacio necesario que va más allá de la cuestión de poder compartir, está más vinculado a que los pibes vienen a tomar la leche porque vienen con hambre”.

“Hay niños que vienen a las 8 y media de la mañana para tomar la leche, cosa que en otros momentos no lo veíamos, claramente se nota que las familias cada vez pueden acceder menos a los alimentos, pese a que ellos almuerzan en la escuela de nuestro barrio que es de jornada extendida”, lamentó.

Recalcó en igual orden: “Nosotros pensamos en las meriendas por la cuestión de compartir algo rico para comer, pero más allá de eso los chicos vienen con hambre, los convoca la cuestión de que dentro del espacio damos la leche”, al tiempo que expuso que los viernes dan un almuerzo en la biblioteca del Guido.

Brazos solidarios

Si se quiere sacar algo positivo de este momento es la multiplicación de colaboraciones hacia quienes menos tienen.

El caso del bar Bucanero es un ejemplo de ello, dado que los martes y miércoles abre sus puertas para que medio centenar de chicos puedan merendar y mirar una película en su pantalla grande.

Nicolas Gallo, dueño del comercio, ante los micrófonos de Noticias remarcó: “Estamos transitando la tercera jornada de Choco Travieso de vacaciones de invierno, esta es una idea que surgió hace tres años. El primer año se hizo casi todo el año y ahora se hace alternativamente y la idea es hacerlo hasta octubre”.

“A mí me pone feliz tener un espacio para los chicos, muchos chicos no tienen la posibilidad de ir al cine, una entrada al cine hoy es muy costosa, así que es hermoso que vengan, que merienden y que vean una película, verlos felices jugando es hermoso. Hay que verlo, no tiene palabras”, planteó.

Y destacó la solidaridad de la comunidad: “La gente nos ha traído leche, tortas caseras que hacen en las casas, facturas, estamos bien. La idea es seguir hasta octubre, por lo menos hasta que afloje el frío los martes y miércoles, cosa que cuando los chicos salgan de la escuela puedan venir acá”.

“Nosotros desde la esquina sabemos que la situación está muy difícil y a veces por la distancia en la que está la gente que más necesita es difícil acercarse al barrio. Hoy tomarse un colectivo es un dinero, hasta eso cuesta, acercarse al centro cuesta así que no tenemos dimensión de la magnitud de la crisis. Muchas veces la gente no llega a Choco Travieso porque no tiene dinero para venir en colectivo, esa es la realidad”, amplió.

“A un chico con hambre se le anulan otras actividades anexas, pero vos acá te das cuenta que ellos no saben de crisis, ellos están para pasarla bien, ellos ahora están jugando, están disfrutando y eso debería ser lo más normal del mundo. Entonces, cuando ellos tienen esta escapada y después tienen que volver a la casa con sus realidades sociales, que son todas muy diferentes, por lo menos en el día se llevan un pedacito de alegría”, concluyó.

Sin dudas, mucho se habla de los números de la economía nacional, pero hay que entender que detrás de esas cifras existen personas que sufren no tener un plato de comida caliente ni tienen cubiertas otras necesidades elementales. Hay que arremangarse y tomar decisiones en serio.