Condenaron a una firma por vender una computadora con fallas
En la era digital, donde la tecnología se ha vuelto esencial para el aprendizaje y el trabajo, adquirir un dispositivo que funcione correctamente es fundamental. Sin embargo, no siempre las compras salen como alguien se imagina, y a veces, los consumidores se ven envueltos en un verdadero calvario.
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Hay toda una historia detrás de la compra de una notebook, de acuerdo a lo que surgió cuando una mujer se presentó ante el Juzgado de Paz de Viedma donde interpuso una demanda de menor cuantía contra una firma comercial de esta ciudad y el fabricante/importador.
Invoca el incumplimiento contractual por parte de las demandadas y la consecuente pérdida de su valioso tiempo en su calidad de consumidora, lo cual le habría ocasionado daños y perjuicios ante la pesadilla que le tocó vivir frente a la intención de adquirir la computadora para facilitar los estudios universitarios de su hijo, quien debía redactar una tesis de graduación.
Cuando acudió al negocio, el vendedor únicamente le exhibió la pantalla y el teclado del equipo sin permitirle una revisión completa. Al llegar a su domicilio, advirtió la ausencia de una pieza de goma ubicada en la parte inferior del dispositivo, cuya falta provocaba un desnivel al apoyar la notebook sobre una superficie plana.
Al día siguiente, se presentó en la sucursal a fin de reclamar por el faltante mencionado, siendo atendida con total desinterés por parte del personal, quien le indicó que dicha pieza probablemente se habría extraviado durante el traslado. Inclusive, se le sugirió que podía solucionar el inconveniente colocando una "goma eva" en remplazo de la parte faltante.
Asimismo, señala que, transcurrida aproximadamente una semana desde la adquisición, el equipo comenzó a emitir un sonido estridente proveniente de la pantalla, el cual se intensificaba con el correr del tiempo de uso. En virtud de ello, volvió a dirigirse a la misma sucursal para informar sobre el nuevo desperfecto, recibiendo como respuesta que debía gestionar el reclamo directamente con la empresa fabricante/importadora y encargarse personalmente de enviar el producto a la fábrica mediante el correo correspondiente.
A raíz de ello, la mujer envió el producto en cuestión que fue derivado al servicio técnico de la firma fabricante. No obstante, no recibió información alguna sobre el estado del trámite hasta después de unos días. Luego le avisaron que el producto había sido reparado, y posteriormente, un paquete llegó a su casa.
No obstante, al proceder a su revisión, advirtió que tanto la cámara frontal como una parte del teclado presentaban rayaduras visibles. Asimismo, al encenderla, el equipo continuaba emitiendo el mismo sonido que motivó el reclamo original. Ante esta situación, se presentó en el comercio, donde el gerente se comprometió a gestionar el remplazo del equipo por otro de iguales características.
Sin embargo, pese a dicho compromiso, regresó a su domicilio con el mismo equipo defectuoso, sin haber recibido solución concreta alguna. Este trance lo vivió durante todo el año pasado, y encima el equipo de remplazo apareció también fallado.
Si bien se le ofreció un tercer equipo, la opción fue que debía abonar una suma adicional de dinero, devolvió el equipo, compró otra computadora por 1,3 millones en otro comercio -que sí funciona-, y decidió concurrir a la oficina de Defensa del Consumidor donde la firma original no dio respuestas.
Luego, denunció el caso al juez de Paz, Pablo Díaz Barcia, aplicó la Ley de Defensa del Consumidor para resolver el caso condenando al negocio de venta original a indemnizar a la mujer en 1,6 millones de pesos en conceptos de daños directo, extra patrimonial y punitivo.