CALOR Y VENTA AMBULANTE
Al contrario de las recomendaciones médicas, las harinas se venden por doquier en la costa
La costanera de Viedma fue uno de los lugares más elegidos por los vecinos y vecinas de la ciudad para hallar alivio a tanto calor, y para que la permanencia en la costa sea completa, los vendedores ambulantes hicieron su aporte.
Aunque el consejo para hacer más soportable el extremo calor es el de evitar el consumo de hidratos de carbono, y reemplazarlos por líquidos y frutas, el efecto no es el deseado, porque la venta de churros y tortas fritas ha tenido el éxito deseado.
Al menos así lo comentaron los propios vendedores, que en más de una oportunidad en la tarde de este viernes tuvieron que retornar al lugar de elaboración para reponer productos enharinados.
Tortas fritas, churros y bolas de fraile, era lo que más se escuchaba del grito de los vendedores, que con su astucia marketinera, se hacían ver en las concurridas costas del río Negro.
Éxito también tuvo la venta de helados.