En la Patagonia siempre hemos comprendido el rol insustituible e
irreemplazable que tiene el Estado para mejorar la calidad de vida de
los ciudadanos. Tal vez no teóricamente, sino empíricamente, a través
de la experiencia cotidiana. Aquí, en la Patagonia, sabemos que lo que
no hace el Estado, no lo hace nadie.
Defensa del modelo
Sin duda es importante que ésta haya sido la primera visita de un
Presidente, en este caso una Presidenta, desde la época de Raúl
Alfonsín.
Pero más allá del hecho histórico anecdótico, hubo un hecho político
mucho más significativo: la voluntad de los rionegrinos de defender un
modelo de desarrollo productivo.
Un modelo de país que considera como inversión lo que muchos
economistas interpretan como mero gasto público. Por eso, la
importancia de la firma de convenios que fortalecerán los pilares
básicos del desarrollo de la provincia: educación, salud y vivienda. En
resumen, trabajo y producción.
Obras
La construcción intensiva de viviendas, las obras de infraestructura
vial, la modernización de la estructura hospitalaria y educativa, están
perfilando un país productivo con inclusión social y movilidad social
ascendente.
Desde 2003 a la fecha en Río Negro se han construido 3.633 complejos
habitacionales y más de 2.100 mejoramientos en casas y trabajos
edilicios. Al finalizar las obras del Plan Federal I y II, la provincia
contará con 6.056 nuevas viviendas, 5.615 mejoramientos y 157 nuevas
infraestructuras que beneficiarán a 154.500 habitantes.
En los planes federales de viviendas participaron no sólo empresas
especializadas, sino también las cooperativas de trabajo locales, lo
que nos permite no sólo involucrar a estos movimientos sociales
solidarios en las políticas públicas, sino además recuperar el empleo
para los habitantes de la región.
Más trabajo
Estos emprendimientos no sólo resuelven el problema habitacional de
miles de compatriotas, sino que a la vez requieren mano de obra
intensiva. Miles de trabajadores de la construcción vuelven a tener
perspectivas de futuro para ellos y sus familias.
Los cascos amarillos vuelven a relucir en toda la Argentina. Y este no
es un dato menor, porque la obra pública tiene un efecto multiplicador
en lo económico y lo social.
Además de la infraestructura básica para la actividad económica, se
fortalece la sociedad en su conjunto con la construcción de nuevos
hospitales, escuelas, viviendas y redes de agua potable, en un círculo
virtuoso que va recreando la confianza de una Nación en sí misma.
En cuanto a la salud, asegurar una atención de calidad en el hospital
público es una forma de contribuir a la equidad social protegiendo a
los sectores más vulnerables.
No puede haber una salud para los ricos y otra para los pobres. Los 550
mil pesos que aportó el Gobierno nacional al Hospital Artémides Zatti
para equipamiento de alta complejidad no alcanzan a reducir esa brecha,
pero es otro buen paso.
Río Negro puede exhibir hoy con orgullo a todo el país tanto el
Laboratorio Provincial del Programa Zonal de Medicamentos (Prozome) que
fabrica genéricos para atención primaria de la salud, como la
construcción de la planta potabilizadora de agua en Villa Regina, a
través del Ente Nacional de Obras Hídricas y Saneamiento (Enohsa).
En esta obra, el Gobierno nacional invertirá un total de 22 millones de
pesos, llevándole agua potable a más de 60.000 personas de la zona.
Para dimensionar su impacto, esa cantidad de gente es casi el doble del
número de habitantes de Villa Regina.
Nuevo paradigma
En cuanto a la educación, la creación de la Universidad Nacional de
Río Negro, que comenzará a funcionar el próximo año, tiene una
prioridad fundamental: vincular lo académico con lo productivo.
Un nuevo paradigma de país precisa de instituciones educativas que unan
el conocimiento con la producción, generando mayor trabajo y riqueza
para los argentinos.
Por eso también, a partir del año que viene, Villa Regina volverá a
tener su escuela rural, para lo cual el Gobierno nacional aportará un
millón y medio de pesos a través del ministerio del Interior.
El gran desafío es, entonces, dotar a la estructura económica de los
profesionales necesarios para forjar un círculo virtuoso de mayor
industria, mejor calidad del empleo e innovación tecnológica.
Ejemplo
Río Negro puede ser desde el primer productor de peras y manzanas
hasta productor de reactores nucleares. Un verdadero ejemplo para la
Argentina y para los países de la región.
El Instituto de Investigaciones Aplicadas (Invap) produce reactores
nucleares para el mundo y ya hay dos funcionando, uno en Australia y
otro en Egipto. Esta empresa estatal se ha convertido en un modelo
internacional de gestión pública sobre el conocimiento.
En cuanto al complejo frutihortícola regional, ocupa un lugar
fundamental en el desarrollo y crecimiento del modelo económico actual
de consumo interno más exportación.
La firma del Plan Frutícola Integral alienta el desarrollo de este
complejo productivo con programas a 10 años y una inversión global de
736,5 millones de pesos.
El dinero no se empolla. Para que produzca riqueza genuina debe pasar
por la economía real de bienes, servicios y conocimiento. Pero tampoco
se distribuye equitativamente por sí solo, es necesaria también una
mejor y más justa distribución geográfica del ingreso nacional.
Crisis y esfuerzo
En momentos de grandes dificultades internacionales y crisis
financiera global, debemos aunar esfuerzos, juntar recursos materiales
e intelectuales para ayudar a pensar y resolver los desafíos que
enfrenta el crecimiento de la Argentina.
Alguna vez Antoine de Saint-Exupéry, al referirse a los argentinos
del sur, dijo: ‘No se podría encontrar en otros sitios tanto sentido
social, tanto sentido de la solidaridad, ni tampoco tanta serenidad.
Serenidad de hombres que se enfrentan con grandes problemas‘.
Me sentí como en casa. Lo dije entonces y lo repito ahora. Estuve
con rionegrinos. Estuve con patagónicos. Estuve con argentinos del sur
que sueñan y luchan por construir un gran país.
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