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PROFUNDA PÉRDIDA

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07/09/2026

Murió Norberto Galasso, referente del pensamiento nacional, la historia y la cultura

Forjó una prolífica trayectoria que transformó la manera de interpretar los procesos sociales y políticos fundamentales del país.

En un acontecimiento que deja un vacío irreparable en el ámbito cultural de Argentina, el país despide al insigne historiador y ensayista Norberto Galasso, quien falleció a los 90 años. Este lunes, el universo de las letras y el pensamiento nacional perdió a uno de sus más grandes exponentes, quien dedicó su vida a desempolvar la historia y dar voz a los protagonistas olvidados de nuestro pasado.

Conocido por su enfoque crítico y apasionado, Galasso redefinió el estudio de la historia argentina a lo largo de seis fructíferas décadas en las que el análisis profundo fue su bandera.

Norberto Galasso nació el 28 de julio de 1936 en la bulliciosa Ciudad de Buenos Aires, desde donde comenzó a fraguar una carrera que, aunque inicialmente formalizó en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, lo llevó a transitar el sendero de las ciencias sociales y la historia.

Acometiendo la carrera de contador público antes de sucumbir a su verdadera pasión: el escrutinio de la identidad argentina a través del tiempo. En sus años mozos, ya con la sensibilidad del escritor en sus genes, se unió a figuras de renombre como Arturo Jauretche, fortaleciendo espacios de expresión y reflexión en la histórica Editorial Universitaria de Buenos Aires.

Sin embargo, su marcha no fue exenta de desafíos. En el oscuro periodo de la última dictadura cívico-militar argentina, algunas de sus publicaciones enfrentaron la censura, aunque esto no menguó su deseo de escribir. Por el contrario, resurgió con ímpetu, alimentado por un compromiso inquebrantable con la historia y hacer visible lo invisible.

Su obra se agigantó y el mundo tomó nota de esto. Ya en 2014, el reconocimiento de la Presidencia de la Nación al declararlo Embajador de la cultura popular argentina, fue un merecido tributo a su dilatada carrera.

Norberto no fue un cronista tradicional. Se forjó un lugar en la memoria colectiva como un relevo necesario a las corrientes liberalistas, un revisionista por excelencia que escudriñó hasta el nervio la fibra de aquellos líderes obreros y sociales cuyos nombres, yacen engeniales titanes, permanecieron cautivos de la omisión.

Fechas patrias o nombres de calles, sus homenajes siempre tendieron a combatir el olvido, sacando del naufumar figuras centrales del país, tales como Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ugarte, entre otros súbitamente traídos al presente tras su poderosa pluma.

Con más de cincuenta obras entre ensayos, antologías investigatorias y una sagacidad didáctica inarticulable, su legado quedará inmortalizado en páginas que continuarán sirviendo como referencia obligada y vehículo de inspiración para las generaciones venideras.

Galasso forjó un estrecho vínculo con aquellos próceres populares armónico con las líneas de pensamiento de José de San Martín o Enrique Santos Discépolo, y no temía alterar descripciones con detalles irreverentes en pos de una verdad más cercana a la vivencia que a la anécdota.

Hoy, la partida de Norberto Galasso ensombrece el panorama, pero deja estampado un nuevo paradigma en la revisión historiográfica. Pocos pueden decir que moldearon, como él lo hizo, una lectura inédita y popular que ensalza las facetas nacionales más humildemente heroicas, demostrándonos a la vez, que nuestra historia es un espejo apasionante, del que Galasso nos cedió la visión en necesario acto de supervivencia cultural.