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01/07/2026

Trastorno Afectivo Estacional: por qué el invierno causa desgano y cansancio

La falta de luz solar altera los ritmos biológicos y dispara el antojo de carbohidratos en esta época del año. Consejos de los especialistas para mitigar sus efectos.

Con la consolidación de las bajas temperaturas y el acortamiento de los días, miles de personas experimentan una marcada caída en sus niveles de energía cotidiana. Este fenómeno, conocido en el ámbito médico como Trastorno Afectivo Estacional (TAE), es un tipo de depresión relacionada directamente con el cambio de estaciones, cuyas manifestaciones clínicas suelen comenzar a fines del otoño y profundizarse de manera notable durante los meses de julio y agosto.

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Los especialistas explican que la disminución de las horas de sol genera un impacto biológico real comprobado por la psiquiatría mundial. Al haber menos claridad en el ambiente, el cuerpo aumenta la producción de una proteína llamada transportadora de serotonina (SERT), la cual viaja por el organismo disminuyendo la cantidad de serotonina activa en el cerebro, un proceso químico que gatilla de manera directa el clásico "bajón" anímico invernal.
 
La geografía mundial también manda en esta patología, ya que está demostrado que cuanto más lejos se vive del Ecuador, más alto es el porcentaje de la población que lo padece debido a los inviernos de días muy cortos y noches eternas. Esta falta de luz solar reduce los neurotransmisores del bienestar y estimula una señal de alarma que se traduce en fatiga constante, desgano y un deseo irrefrenable por consumir carbohidratos para elevar la energía corporal.
 
Para contrarrestar estos efectos de forma efectiva, los médicos recomiendan aplicar cambios sencillos en la rutina diaria orientados a maximizar la exposición a la claridad natural. Sostener caminatas al aire libre durante el mediodía, mantener las persianas completamente abiertas en los ambientes laborales y disponer los escritorios de trabajo cerca de las ventanas son las principales estrategias para captar la escasa radiación de la temporada.
 
Al ser una condición biológica real provocada por la falta de luz, este trastorno responde de manera excelente a tratamientos médicos específicos como la fototerapia, que consiste en la exposición a lámparas especiales de luz brillante. Asimismo, los profesionales aconsejan mantener la actividad física y una regularidad estricta en las horas de sueño, sugiriendo la consulta con un especialista ante síntomas severos para evaluar una suplementación guiada de vitamina D.