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03/04/2026

Muerte de Oscar Sanguinetti: el recuerdo de su rol en el proyecto de Viedma como capital argentina

Hace 10 años, el arquitecto, como uno de los referentes locales de ese sueño, habló con Clarín y contó sus vivencias.
Oscar Sanguinetti dejó una huella en del deporte y la sociedad local como arquitecto. Foto: Vanesa Schwemmler
Oscar Sanguinetti dejó una huella en del deporte y la sociedad local como arquitecto. Foto: Vanesa Schwemmler

Oscar Sanguinetti, uno de los hacedores de la Regata Internacional del Río Negro, falleció a los 84 años. La noticia generó un gran dolor en la comunidad deportiva de Río Negro, pero sobre todo en la comarca Viedma-Patagones, por su legado.

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A la par, Oscar fue un arquitecto reconocido por su trayectoria. Hace 10 años fue entrevistado por Clarín como uno de los referentes locales. La convocatoria tuvo que ver con los secretos y recuerdos de la capital que no fue. A esa idea que tuvo el presidente Raúl Alfonsín de trasladar la Capital Federal a Viedma.

Sobre ese proyecto que fue presentado 16 de abril de 1986, pero que rápidamente se esfumó. “Hacia el sur, hacia el mar y hacia el frío”, precisó ese día el expresidente desde Viedma, sitio imaginado para el nuevo destino capitalino. “Ahí estaba yo”, señaló Sanguinetti en la charla con el medio mencionado, apuntando un sector del jardín del Ministerio de Economía, desde cuyo balcón habló Alfonsín para unas 15 mil personas. “Estaba todo Viedma y Patagones acá, había una gran euforia”, subrayó.

Por su experiencia como arquitecto y ligazón radical lo convocaron a trabajar en el Proyecto Patagonia. “Estaba todo planificado, hasta cada árbol que se iba a plantar cuadra por cuadra. Todos los edificios tendrían entre 2 y 4 horas de sol, las calles acompañaban la ondulación del terreno y el protagonista central era el río Negro, al estilo de las grandes capitales europeas”, explicó.

Silvio Oscar Sanguinetti mostrando los planos: Foto: José López-Clarín

 

En la charla citó a Bonn, la sede administrativa que Alemania levantó en reemplazo de la devastada Berlín después de la Segunda Guerra Mundial. “Hoy tiene unos 360 mil habitantes, la misma cifra prevista para Viedma”, dijo Sanguinetti sonriente.

En los progresivos planos que exhibió, pudo verse esa evolución poblacional anual de la nueva capital a partir de los 9.800 estimados para 1989. “En todos los aspectos la realización de Viedma goza de un conjunto de potencialidades prometedoras”, se lee, en francés, en la nota que el 13 de abril del 89 escribieron dos expertos de La Sorbona, a los que Sanguinetti acompañó por la zona. 

El diseño avanzó y se llamó a concurso para construir los cinco puentes que unirían ambas márgenes de la zona central. Pero el fervor inicial fue perdiendo vigor, alimentado por la resistencia interna y la crisis económica. “La gente lo veía bien, pero hubo mucha mezquindad y el poder económico no lo quiso”, subrayó el arquitecto, el último en dejar el Ente para la Construcción de la Nueva Capital (Entecap).

En su sede de Buenos Aires del Entecap, solía ver a Alfonsín, quien le pedía que le contara los secretos del río Negro. “Después que asumió Menem, me vino a ver Kohan y me dijo: ‘Quedate tranquilo, vas a seguir trabajando con nosotros’. A la promesa se la llevaron las privatizaciones y la disolución de números entes estatales”, recordó.

La ley de traslado se aprobó en 1987 poco después de que Juan Pablo II bendijera a la futura capital. Aún sigue vigente y pese a varios intentos, nunca fue derogada. Sigue ahí, a la espera de que alguien la desempolve.

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