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31/05/2026

Estudiantes goleó a Rosario Central por 3 a 0 y pasó a octavos de final de la Copa Argentina

El conjunto platense se impuso con autoridad y dejó en claro por qué es uno de los equipos más competitivos del fútbol argentino.

En el emblemático estadio Mario Alberto Kempes, la fusión entre estrategia, habilidad y destreza de Estudiantes de La Plata dejó una marca indeleble. En un partido cargado de intensidad y fútbol de alto vuelo, el conjunto platense sometió a Rosario Central, ganando 3-0 en un espectáculo que fue más allá de lo esperado. La presencia de Ángel Di María en el equipo rival añadió experiencia y clase, pero no fue suficiente para contrarrestar el ímpetu del Pincha.

Con una actuación convincente y una goleada que reflejó lo ocurrido dentro de la cancha, Estudiantes avanzó con total justicia a los octavos de final y ahora aguardará por el vencedor del cruce entre Barracas Central y Huracán para conocer a su próximo adversario.

Desde el primer silbato, Estudiantes ganó dominio absoluto sobre las acciones del encuentro. Con un planteamiento que implicaba pases certeros, movilidad perpetua y una sinfonía en ataque, el equipo de La Plata invadió el terreno de juego de Rosario Central, arrinconándolos en un dilema táctico ineludible. Los goles iniciales de Guido Carrillo y Tiago Palacios prácticamente sellaron la suerte del partido en los primeros 30 minutos, estableciendo una ventaja casi insuperable.

Aunque el equipo rosarino sufrió la expulsión de Franco Ibarra en el segundo tiempo, complicando aún más sus chances, la voracidad de Estudiantes ya era una realidad evidente. Predominaron en cada rincón del campo, superando la posesión y los enfrentamientos directos, y encontraron rendijas en la defensa contraria que explotaron con precisión. La hazaña fue completada por un gran gol de Facundo Amondarain, tras una asistencia magistral de Tiago Palacios.

Dentro de la maquinaria bien engrasada que fue Estudiantes, brillaron con luz propia figuras como Tiago Palacios, Guido Carrillo y Tobías Burgos, artífices de un juego prometedor que ilusiora a su hinchada. Ezequiel Piovi también fue un bastión de equilibrio en el mediocampo, clave para mantener el control del balón. En tanto, Rosario Central luchó por darle fluidez a su juego y encontró en Matías Iacovich un muro, impidiendo cualquier intento de los atacantes 

Pese a que, en ocasiones, Rosario Central amagó con una reacción y estuvo cerca de acortar las distancias en el marcador, se toparon repetidamente con Matías Iacovich, el guardameta que se erigió como un muro infranqueable. Mientras tanto, Ángel Di María, aunque vistiendo su estampa de calidad, fue contenido e incapaz de ejercer el influjo habitual que suele desplegar sobre el campo. Así, el cuadro liderado por Jorge Almirón quedó destituido de ideas y alternativas en ofensiva.

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