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24/06/2025

La crisis de los alquileres golpea con fuerza en Río Negro

La Unión de Inquilinos advirtió que muchas personas destinan hasta el 70% de su salario al pago de un alquiler.
Denuncian prácticas ilegales, falta de viviendas y desprotección por parte del Estado. 
Denuncian prácticas ilegales, falta de viviendas y desprotección por parte del Estado. 

La crítica situación del mercado de alquileres en la provincia de Río Negro refleja una problemática que se repite en distintas ciudades del país. Con precios que aumentan muy por encima de los salarios y de la inflación, cada vez más personas enfrentan dificultades para acceder o sostener una vivienda alquilada.

Desde la Unión de Inquilinos de la provincia, su titular Nahuel Capobianco aseguró que la situación es “muy preocupante”, especialmente para quienes viven solos y cuentan con un único ingreso.

En el caso de una persona sola, el alquiler puede representar el 70% del salario o más. En parejas, con dos sueldos, ronda el 50%. Estamos hablando de cifras que hacen inviable sostener otros gastos básicos”, advirtió en diálogo con Radio Noticias (105.5 Mhz).

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Además del impacto económico, Capobianco alertó sobre prácticas ilegales que agravan la situación. “En nuestra provincia está prohibido por ley que las inmobiliarias cobren comisiones a los inquilinos, sin embargo, esa práctica volvió. Es el típico ‘si pasa, pasa’, y muchas veces no entregan ni recibo”, denunció.

Otro fenómeno que complica el acceso a la vivienda es el crecimiento de los alquileres temporarios o ‘semi permanentes’, especialmente en ciudades turísticas. “Hoy tenés mucha gente que se muda hasta tres veces por año porque le alquilan entre temporadas. Cuando llega la temporada alta, te desalojan para volver a alquilar a turistas”, explicó Capobianco, y agregó que esta situación “expulsa a inquilinos del mercado formal y deja a muchos sin opciones estables”.

En cuanto a la dinámica de los contratos, identificó tres modelos que conviven actualmente: “Los firmados bajo la vieja ley de alquileres, los que se hicieron durante la vigencia de la ley modificada y los contratos posteriores a la derogación, que tienen condiciones más flexibles o directamente son sin contrato, con trato informal con el propietario”.

Si bien reconoció que los acuerdos directos con los dueños “suelen ser menos conflictivos que con inmobiliarias”, aclaró que son “más inestables legalmente” y que cualquier desacuerdo puede terminar en un desalojo sin garantías para quien alquila.

Otro punto señalado por Capobianco fue la actualización de los precios, que se realiza con distintas frecuencias: “Hoy hay contratos con ajustes trimestrales, cuatrimestrales, semestrales y hasta mensuales. Lo ideal sería una actualización cada seis meses y ajustada por  el Índice de Precio al Consumidor (IPC). Pero en muchos casos, los aumentos trimestrales rondan el 25% o 30%, mientras la inflación del período es del 8%. Entonces, ¿cómo puede ser que el alquiler aumente al doble de lo que sube la inflación?”, cuestionó.

En este contexto, subrayó que no se trata solo de precios elevados, sino de una falta estructural de viviendas. “Tenemos un problema muy fuerte de inversión en infraestructura. Hay cada vez más demanda de alquileres y menos oferta. Pero no es solo que no haya propiedades en el mercado: la cantidad de viviendas construidas ya no alcanza”, afirmó.

Ante este panorama, reclamó una mayor presencia del Estado. “La situación de los inquilinos viene cuesta arriba desde hace tiempo. El Gobierno tiene que intervenir. No se puede seguir postergando una política seria de acceso a la vivienda”, manifestó.

Por último, sostuvo que “el problema no va a mejorar en el corto plazo” y que, mientras tanto, “seguiremos peleando por condiciones más justas para quienes alquilan”.

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