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ACTUACIÓN

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08/12/2024

Diego Olivera sorprende con un nuevo trabajo tras su trayectoria en México y Miami

El actor era un habitué de Telefe, pero fue a probar suerte a México y terminó haciendo una gran carrera.

Diego Olivera es uno de los actores argentinos más célebres en el mundo de las telenovelas en México, y su trayectoria lo ha llevado hasta Miami, forjando una carrera que pocos imaginarían. Olivera, conocido por su conexión inicial con Telefe en Argentina, tomó la audaz decisión de explorar nuevos horizontes cuando surge una inesperada oferta. En 2005, mientras participaba en 'Se dice amor', fue presentado a directivos de TV Azteca gracias a la insistencia de Quique Estévanez, un encuentro fortuito que cambiaría su destino.

El detonante de su carrera internacional fue Montecristo, una producción que no solo sería un hito en su camino profesional, sino que también consolidaría su reputación en el mercado hispano. Martín Luna, quien dirigía Azteca Novelas, vio en Olivera al protagonista ideal tras verlo en televisión, un golpe de suerte que parecía estar fuera de cualquier guion, pero que claramente era el comienzo de algo trascendental. La respuesta del público fue rotunda, y los episodios adicionales tuvieron un éxito sin precedentes.



Pasar del éxito local en Argentina a un reconocimiento continental en México y Estados Unidos exigió sacrificios y cambios significativos. Olivera, después de establecerse en México con su familia, llegó a entender que regresar a Argentina ya no era una opción realista, a medida que las ofertas laborales continuaban incesantemente. "Pagué las deudas, pero también recogimos las semillas que plantamos con cada oportunidad y eso nos transformó", explicó el actor, revelando el impacto perdurable de sus elecciones en el bienestar familiar.

Sin embargo, no todo fueron ensayos y aplausos en escenarios extranjeros. La vida personal de Diego también vio una transformación cuando su hija, Victoria, llegó al mundo. "Mis aspiraciones fueron distintas desde su nacimiento; cada decisión familiar la pusimos en un pedestal de estabilidad", confesó Olivera. Ahora, su día a día transita entre vibrantes comunidades en Ciudad de México y Miami, donde él y su esposa Mónica Ayos, también actriz, han encontrado maneras de entretejer sus carreras y vida familiar.



Cada ciudad les ofrece algo único. Diego destaca que México no solo les proveyó un campo laboral fértil, sino que los acogió como familia, proporcionando raíces firmes en un suelo extranjero. A la par, Miami presenta una alternativa social robusta e inclusiva, con amigos y círculos culturales vivaces que aligeran las exigencias de una vida televisiva visible. A pesar de todo ello, su conexión con Argentina es una constante. Olivera sigue contemplando su regreso, no por añoranza ni fuga, sino por la libertad de poder hacerlo propias elecciones.