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HECHO EN VIEDMA

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08/09/2024

Lúpulo Bieder: un emprendimiento único que sigue en franco crecimiento

La producción se realizada en el valle inferior.
La plantación está en la chacra de la familia Leiza (Industrias Zopilote).
La plantación está en la chacra de la familia Leiza (Industrias Zopilote).

Josefina Ordás y Andrés Leiza son una joven pareja de emprendedores que en el año 2018 decidieron trasladarse desde La Plata a la capital rionegrina para hacerse cargo de Zopilotes de la Patagonia, una empresa familiar dedicada a la producción de duraznos y nueces en una chacra del valle inferior. No obstante, la pareja buscaba crear algo propio, y así nació Lúpulo Bieder.

En conversación con NoticiasNet Josefina hizo un repaso por los inicios, hace seis años, hasta este presente que los encuentra con nueve variedades de lúpulos y una buena cartera de clientes que viene creciendo de manera constante, al igual que la superficie que se cultiva en la chacra.

Consultada sobre los inicios de Lúpulo Bieder, Josefina explicó: “Dimos inicio a las pruebas en 2018, y hoy en día somos los únicos productores de lúpulo de la región. Empezamos porque necesitábamos un ingreso propio”.

Si bien en aquellos primeros años la pareja llegó con la intención de hacer cerveza artesanal, pero se encontraron con un gran polo cervecero y cambiaron sus planes. Decidieron aprovechar la tierra y el conocimiento que poseían, e iniciaron su emprendimiento en el cultivo del lúpulo.

Para sus primeros pasos, visitaron El Bolsón para aprender sobre el cultivo y trajeron unas pocas plantas. “Comenzamos con cuatro plantas, y hoy tenemos más de 200, con nueve variedades que incluyen Cascade, Bullon, Victoria, Spalter, Magnun, Nugget, Traful, Catarata y Mapuche. En noviembre sumaremos nuevas variedades”, afirmó Josefina.

El crecimiento de Lúpulo Bieder ha sido constante, generando demanda local desde el inicio. “Al principio, comercializábamos en la zona porque no teníamos el volumen necesario”, explicó Josefina al tiempo que añadió que “dos cervecerías de Viedma, Paine y Patunga, fueron las primeras en confiar en nuestro lúpulo, que  es en flor y requiere otra forma de elaboración. Ellos nos dieron la oportunidad y les tenemos un cariño especial”, añadió.

Además de la comercialización local, Lúpulo Bieder viene expandiendo su mercado de manera constante, vendiendo también a una cervecería de Florencio Varela y a través de Mercado Libre para otros usos no relacionados con la cerveza.

Por este motivo, la pareja también viene estudiado la posibilidad de diversificar su producción con aceite de lúpulo, cosméticos e industria farmacéutica, con ensayos realizados en la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN).

La venta generalmente se realiza a través de redes sociales, y los contactos son gestionados por ese medio. “Publicamos la disponibilidad y a medida que avanza la superficie, tendremos más”, concluye Josefina. En redes sociales, se los puede encontrar como Lúpulo Bieder.

Un hito importante para la pareja ha sido ser finalistas en el concurso de emprendedores de Río Negro. Al respecto, Josefina señaló que “entre muchos emprendimientos, quedaron tres de Viedma y uno somos nosotros. Haber llegado a la semifinal para nosotros es un logro, porque nos da reconocimiento y la gente sabe que hay producción de lúpulo en la zona”, señaló Josefina orgullosa.

Los interesados en acompañar el emprendimiento y votarlos pueden hacerlo por medio de emprendedoresrionegro.com

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