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RAMOS GENERALES

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08/07/2024

A falta de dinero para carne, buenos son los pollos

Las "milas", pata muslo y alitas son las preferencias de los consumidores viedmenses.
A falta de dinero para carne, buenos son los pollos
A falta de dinero para carne, buenos son los pollos

El tradicional ritual de compartir un asado en familia o con amigos parece estar cada vez más lejano en Viedma. La ciudad no escapa a la estadística escalofriante en el país de la carne. Para el 2024 se proyecta que el consumo anual por habitante promedio sea de solo 44,8 kilos, por debajo del promedio histórico de 72,9 kilos cayendo incluso a valores de 1920 –el piso histórico- de sólo 46,9 kilos por habitante al año.

En contraposición, el pollo viendo emergiendo como una alternativa en pleno auge en la ciudad donde las milanesas se convierten en el producto más buscado y preferido, seguidas por las patas, muslos y alitas plumíferas.

Un reciente sondeo realizado por NoticiasNet en distintos comercios del rubro avícola, revela la existencia de una variedad de precios en las pollerías de la zona, marcando una diferencia significativa en el acceso a este alimento por parte de la población.

"El pollo se está trabajando un 40%, porque con el cambio de gobierno bajaron mucho las ventas. Ante se vendían 20 cajones y ahora estamos llegando a diez", advierte igualmente uno de los comerciantes consultados pese a que el rubro le viene ganando a la carne vacuna.

"Lo que más se trabaja hoy son las milanesas. Ahora el cliente se lleva un kilo o un kilo y medio como mucho de cada cosa, por eso en la semana trato de tener alguna oferta", agregó en plena atención de clientes y entre las góndolas.

En este contexto, las milanesas se posicionan como el producto estrella, con los clientes optando por llevar un kilo o kilo y medio de cada producto, llevando a los comercios a implementar ofertas especiales para incentivar el consumo.

La preocupación por el mantenimiento del comercio se refleja en el impacto de los impuestos, con comerciantes manifestando que los costos operativos han aumentado considerablemente, afectando la rentabilidad de los negocios. Por ejemplo, el costo del cajón de pollo trepó 14.000 pesos a 50.000 pesos en un corto período.

"La última boleta de luz que pagué fue de 300.000 pesos y es complicado, porque todo lo que hay que pagar sale de este negocio. En el zarandeo no te queda, hoy en día se trabaja para sobrevivir. En octubre arranqué pagando 14.000 pesos el cajón de pollo, hoy lo pago 50.000", contó con preocupación.

Los precios de las milanesas van desde 5.600 pesos a 7.000 pesos el kilo, mientras que el pollo cuesta entre 3.000 y 4.200. La pata muslo por kilo, puede tener un valor de 3.500 a 4.500 pesos, en tanto que las alitas cuestan entre 2.900 y 3.000 pesos. Otra alternativa es la pechuga con hueso, que tiene un precio estimado de 5.750 pesos a 7.200 pesos. El menudo, por su parte, puede costar 1.000 pesos. 

A pesar de los desafíos, otra comerciante señaló que, con el paso del tiempo, la población se ha adaptado a los aumentos de precios y las ventas han experimentado cierta estabilidad. La preferencia por el pollo se ha consolidado como una opción más accesible frente a la subida en los precios de la carne, lo que ha contribuido a mantener el flujo de ventas en los establecimientos.

"Con el cambio de gobierno, la gente se sorprendía de los aumentos y se resistía, pero ahora ya se acostumbró. En este último tiempo, aumentaron las ventas y es porque el precio del pollo se estabilizó", observó cuchilla en mano.

En este sentido, las perspectivas son alentadoras, con el comercio observando un aumento en las ventas en los últimos tiempos, especialmente coincidiendo con el período de aguinaldo. Los comerciantes creen que, poco a poco, la situación se irá normalizando, dando paso a un escenario más equilibrado en el consumo de proteínas en la región.

 

A falta de dinero para carne, buenos son los pollos
A falta de dinero para carne, buenos son los pollos
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