Espectacular video: una orca al acecho de lobos marinos en La Ensenada
El entusiasta pescador Julián Pachorra Linares capturó un video digno de la sección "Naturaleza Salvaje", de National Geographic Channel.
En apenas 22 segundos nos acercó al desconocido mundo marino, en su lado más espectacular. Es que alcanzó a grabar cómo una orca fue al acecho de unos indefensos lobos marinos, a pocos metros de la costa en La Ensenada.
Aunque no son la misma especie, con su pesca, la orca le hizo honor al famoso tiburón de chapa que solía estar en la entrada de El Cóndor y se trasladó a Bahía Rosas.
Más allá de la crudeza del feroz ataque, se sabe que es parte de la naturaleza, donde hay depredadores y presas que equilibran las cosas en la naturaleza. De hecho, uno puede pensar que el humano es el único animal que mata por diversión y no para alimentarse.
Relación entre orcas y humanos
Aunque en Internet existe mucha bibliografía confusa y hubo ataques a embarcaciones en España, las orcas no representan un peligro para los humanos.
Desde la antigüedad, en la cultura occidental se lo consideró un animal feroz y peligroso. Esa imagen empezó a cambiar desde la década de 1960, al observarse que se comportaban dócilmente y no intentaban agredir a los seres racionales. Se han registrado muy pocos ataques a humanos por parte de individuos en libertad, sin ninguna muerte.
Asimismo, existe evidencia en donde orcas y personas se han dado una mano en más de una ocasión. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, siguiendo algunos libros de historia, se comprobó que algunos balleneros australianos contaban con la ayuda de orcas que alertaban la presencia de ballenas y se facilitaba su caza.
Los pescadores luego las premiaban con las lenguas de las ballenas arponeadas, con lo cual hacían un sacrificio porque se perdían de hacer lengua a la vinagreta.

En el mismo sentido, un ejemplo bien conocido ocurrió a principios del siglo XX en Gales, cuando un macho bautizado como Viejo Tom lideró un grupo de orcas que ayudaba a los hombres del mar a matar las ballenas arponeadas.
Sin embargo, con mayor frecuencia se las consideraba como una molestia, ya que a menudo se reunían para alimentarse de los animales capturados por los balleneros.