No pudieron renovar alquiler y el Instituto de Formación Docente debió mudarse
Luego de 30 años, el Instituto de Formación Docente N° 25 de Patagones debió dejar la histórica se de de la calle Alsina, ubicada entre Comodoro Rivadavia y Bynon, en Carmen de Patagones.
A raíz de esta situación, el director del establecimiento educativo, Andrés Amoroso, informó que “no se pudo renovar el contrato del edificio que se alquilaba y estamos haciendo la mudanza. Todos los que trabajamos allí, los y las estudiantes de ahora y de siempre, seguro tenemos un recuerdo lindo en ese lugar”.
En este marco, recordó que “esa casa gigante de mil recovecos, aunque viejita y un poco deteriorada, fue sede de eventos maravillosos en los que “apretujados” y con calor, nos formábamos y charlábamos sobre distintas cuestiones inherentes a nuestras carreras”.
Debido a que hubo que entregar el edificio, “nos vamos a la querida Escuela Malvinas y con esto esteremos funcionando en tres instituciones distintas: Escuela primaria 8, Escuela primaria 2 y como mencioné, la escuela secundaria 2 Malvinas Argentinas”.
Dificultades
Al referirse a la nueva situación, Amoroso expresó que “si ya era difícil trabajar diferentes espacios, no quiero imaginarme lo que será no tener uno propio del que podamos disponer todos los días y a toda hora. Lo vamos a sacar adelante porque tenemos una fuerza de trabajo inmensa y un amor inconmensurable al instituto, pero no lo vamos a naturalizar de ninguna forma”.
Por lo expuesto, consideró que “el instituto es demasiado importante para no tener sede. Allí se forman docentes, muchos de ellos ahora conducen escuelas de nuestro distrito y también de Río Negro. Allí se forman Trabajadores Sociales cuya tarea en indispensable para la comunidad”.
Por otra parte, recordó que “nuestro edificio quedó a medio hacer. Lo más ilógico de todo es que no podemos decir que no tenemos sede. Sí que la tenemos, pero a medias. Atrapada en vericuetos burocráticos con financiación de no sé quién y a la firma de no sé cuál. Quizá sea que vengo de una escuela donde me enseñaron a no aceptar un “no se va a poder” como respuesta. Sinceramente no sé por qué me cuesta tanto entender que ese edificio esté allí paralizado por tantos años”.
Para finalizar, sostuvo que “la comunidad educativa del Instituto demanda su espacio propio. Nos vamos a hacer escuchar, vamos a hacer todo lo posible para lograrlo, pero necesitamos que las autoridades nos acompañen en su función. Estoy convencido que, si trabajamos todos y todas juntos/as, lo vamos a conseguir”.