El incidente en el cartel de Viedma y los riesgos de jugar en lugares prohibidos
Este domingo, un nene de siete años se cayó del cartel que lleva el nombre de Viedma en la Plazoleta del Fundador. Golpeó fuerte contra el piso, se desmayó, fue asistido en el hospital Zatti y por fortuna no hubo que lamentar graves secuelas.
Sin embargo, este incidente reavivó viejos debates del peligro de que los niños jueguen en sitios no permitidos. Es que es muy común que los más bajitos trepen y caminen sobre las letras corpóreas, sin ninguna supervisión de los padres. Y esto pone un llamado de advertencia hacia los papás.
Peligros en la calle
Otro de los riesgos diarios es una cuestión que casi pasa desapercibida por el control parental: los niños que juegan a la pelota o a la mancha en la calle.
A pesar de que hay plazas cercanas, muchos infantes hacen picaditos en el mismo camino donde pasan los autos y esto representa un riesgo latente para que un automovilista no los vea y surja una tragedia.
El caso que más marcó a la comunidad en los últimos años fue el de Shalom Ramírez. El 26 de enero de 2016, el niño de 10 años murió aplastado en el barrio Álvarez Guerrero, por un camión de venta ambulante. El caso despertó la indignación de los vecinos, lo que obligó a la policía a reprimir con balas de goma.

Allí hay que hacer un párrafo aparte, ya que el Loteo Silva no contaba con un espacio recreativo hasta que sucedió este hecho luctuoso. Luego, se inauguró una plaza con el nombre del nene.
Un año después otro niño fue embestido cuando cruzó la ruta provincial N° 1 para buscar una pelota y un automovilista lo rozó, aunque se salvó milagrosamente.
Otro caso de fallecimiento de un niño por un auto fue el de Franco Salicioni, en 2014. El 4 de agosto de ese año, la conductora de un Ford Ka que iba por calle Las Heras, entre Estados Unidos y Honduras, embistió al menor, causando su muerte. Allí la causa fue caratulada como homicidio culposo.
Sin dudas, los niños son niños y no tienen la culpa de las últimas consecuencias. Pero los adultos responsables no pueden quitarle los ojos de encima, cuando se trata de recreación al aire libre, según la seguidilla de comentarios recogidos en la última nota del nene caído del cartel.
"Cuidemos más nuestras infancias" fue uno de los mensajes en la publicación, que sintetizó lo sucedido en la soleada tarde de este domingo. Por lógicas razones, la Municipalidad de Viedma no puede colocar un cartel que diga "prohibido jugar" en la zona de las letras, como tampoco se pueden ubicar advertencias en las esquinas de cada calle. Queda en manos de cada padre o madre, justamente, cuidar nuestras infancias.