El plan de la capital a Viedma comenzó a frustrarse por un funcionario borracho
Hoy se cumplen 35 años del anuncio del traslado de la capital federal a Viedma, un plan que acabó frustrado porque los medios de comunicación se adelantaron a la planificación que tenía el entonces Presidente Raúl Alfonsín.
El inicio de este proyecto frustrado fue justamente un titular del diario Clarín, que sacudió a la política nacional. Sin embargo, esa información se filtró por un funcionario que bebió de más, cuyo nombre aún no salió a la luz, a pesar de los años transcurridos.
“Analizan el traslado de la Capital a Río Negro”, decía la tapa de Clarín del 13 de abril de 1986. Cayó domingo, pero para Alfonsín fue como un martes o viernes 13 de desgracia, ya que su secreto había sido revelado.

La nueva capital que pensaba el símbolo radical se ubicaría en Viedma, en Guardia Mitre y en Carmen de Patagones, ciudades que incluso hoy son desconocidas por muchos porteños.
Por ello el 15 de abril, Alfonsín se dirigió a La Plata para enfrentar a la legislatura provincial y hacer ingresar el proyecto. Lo acompañó el gobernador Alejandro Armendariz, quien días después presionado por la oposición peronista tuvo que salir a defender parte del territorio provincial y asegurar que no iban a ceder todo el Conurbano.
Luego, en una cadena nacional, argumentó que el proyecto apuntaba a revertir un proceso histórico que destruyó las bases del federalismo.
Citó por caso a Leandro Alem para resumir las dos tendencias que dividen la Nación: una centralista y unitaria, y otra descentralizadora y democrática.
Ejemplificó así con la prosperidad lograda por países cuyas capitales no coinciden con sus centros de poder económico, en favor del federalismo. Detalló después los antecedentes históricos de Viedma y la necesidad de defender y desarrollar el área patagónica.
Al día siguiente, el 16 de abril, Alfonsín viajó a Viedma. Fue recibido por el gobernador radical de la Río Negro Osvaldo Álvarez Guerrero, los ministros y los legisladores provinciales en los jardines del Ministerio de Economía. En un acto formal, el presidente entregó el anteproyecto y luego se dirigió al balcón para hablarle a la multitud que se había reunido. Los medios calcularon que había más de 15 mil personas.
"Hay que crecer hacia el mar, hacia el sur, hacia el frío" fue la frase que maravilló a la multitud.
Siempre que Alfonsín tenía la posibilidad de visitar la Patagonia, volvía a retomar este ansiado sueño. Como el 4 de agosto de 1987, en el acto central del cumpleaños número 100 de la ciudad neuquina Chos Malal. Allí quedó para la historia otra elocuente frase: "A vos no te va tan mal gordito, dirigido a un vecino llamado Sergio Valenzuela que interrumpía su discurso cada dos por tres.
Volviendo al tema del fallido traslado. Una de las preocupaciones del círculo cercano al presidente era determinar cómo se había filtrado la noticia. Omar Livigni, el corresponsal del diario en la Patagonia se enteró de la noticia a principios de abril. Alfonsín había viajado en secreto a Río Negro en varias ocasiones, alojándose en la casa del gobernador Álvarez Guerrero. Según lo que recabó Infobae, la fuente de Livigni fue un funcionario rionegrino al que le gustaba mucho el alcohol.
Hasta el Papa Juan Pablo II vino a la ciudad para bendecirla, pero los tiempos se aceleraron tanto que la capital nunca se pudo mover.
Tiempo después Alfonsín reconoció como el gran error de su gestión no haber concretado la mudanza a Viedma. Que ese hubiera sido el gesto definitivo para transformar el país. "Me tendría que haber mudado aunque sea en carpa a Viedma. Eso hubiera cambiado todo".

El intento del fallecido Presidente, sin dudas, fue mucho más que una declaración oportunista y fue una gran ucronía de nuestro pasado reciente ¿Qué hubiera pasado si la capital se trasladaba a Viedma? Esa es una pregunta que aún despierta un millón de teorías...