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09/03/2021

El otro drama: cuando pasa el temporal y una familia vive de prestado

No hubo evacuados pero hay necesidades.
El otro drama: cuando pasa el temporal y una familia vive de prestado
El otro drama: cuando pasa el temporal y una familia vive de prestado

La frase cuatro por cuatro, se emplea para describir una camioneta de alta gama. Sin embargo, en la periferia de la ciudad es una medida de la precaria casa en que vivía una familia, que tras la tormenta de la semana pasada, pasó a vivir con los vecinos, a la espera de poder construir su hábitat.

Los datos duros no dan cifras, pero los damnificados tienen nombre y apellido, que a veces se largan a llorar de impotencia por no saber expresarse y pedir ayuda.

El testimonio del sufrimiento de la gente tiene nombre y apellido Sol Fuentes, y sus dos hijas de tres y siete años.

Casi no tienen calle para salir de su precaria vivienda construida en madera “cantonera” y nilón. Ni siquiera tiene chapas.

La semana pasada cuando la precipitación nocturna era copiosa, quedó inundada de olas, en tanto que el viento zamarreó la casilla.

Lorena Campos, y su marido la cobijaron en su casa de 20 y 25. El hombre tuvo que asistir para cortar los cables de electricidad de una instalación precaria debido a que estaba enganchado de otro solidario vecino, pero había pérdidas de energía por todos lados. Por lo menos, así evitó que Sol y sus hijas quedaran electrocutadas.

“La casa se inundó porque está construida en un desnivel, y ahora necesitamos ayuda para que puedan reconstruirla”, cuenta Lorena a Noticias.

Esta persona es la que más ayudó para acudir al municipio y solicitar alguna ayuda que finalmente llegó en el tamaño de un colchón, en tanto que algunos corazones solidarios y aparecieron donaciones de ropa y otros colchones.

 Sin embargo, la heladera quedó destruida por el temporal, y en el medio existen otras necesidades. Pues la casilla cuenta con piso de greda, y por lo menos, los vecinos pretenden conseguir donaciones de chapas para reforzar el techo, y cemento a fin de armar un alisado que asuma el papel de un contrapiso evitando la humedad.

Lorena contó que depusieron su actitud para levantar una casilla totalmente de madera, pero cuesta 40.000 pesos, y Sol tiene un ingreso de Asignación Universal por Hijo de 5.000 pesos, con lo cual “se le hace imposible afrontar el pago”.

Aprovechando la calidez de estos días de marzo, posteriores a la tormenta, Sol y los amigos hicieron un reconocimiento de la precaria vivienda para tratar de recuperar alguna indumentaria y colocarla en tendederos para secar.

Por lo que cuenta la vecina solidaria, la madre de 24 años “está ‘super’ mal” por la situación que está atravesando, por lo tanto desde esa comunidad se inició una campaña para conseguir más elementos.