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15/02/2021

Los aromas y sabores envuelven a los visitantes en los carritos de la costanera

Los aromas y sabores envuelven a los visitantes en los carritos de la costanera
Los aromas y sabores envuelven a los visitantes en los carritos de la costanera

El sentido del olfato estimula el gusto, a través de la elección de un aroma, y en consecuencia en los carritos de la avenida costanera, abundan el sabor dulce y afrutado del queso cheddar,  la grasa de pella, panceta ahumada, y el pan brioche.

Estos son los principales ingredientes  materia prima para que luego de una rápida cocción, los visitantes puedan hincar el diente en una humeante y deliciosa hamburguesa.

Sólo basta esperar unos minutos, y el resultado final de tales combinaciones bien merece ser probadas, pues aporta una jugosidad al conjunto que difícilmente se pueda explicar cuando el apetito toca timbre.

El talento en la cocina e importación de experiencias, recetas familiares y la innovación se conjugan en el paseo del Parque Ferreira para ofrecer una original recorrida por las delicias gastronómicas con un toque de distinción. Cada producto es genuino, del momento, y sin conservantes como el que aparece en los spots publicitarios en cantidades industriales.

Ni bien una familia inicia el recorrido de Este a Oeste del paseo, se encuentra con la variedad “Oklahoma” en el primer carrito, y el inventor es el abogado viedmense Santiago Guenomil.

“En realidad me gusta más cocinar que ejercer la profesión, quiero consolidar la cultura hamburguesera en  Viedma, y mi referente es George Motz, a quien conocí en Buenos Aires”, cuenta a Noticias.

Este personaje de origen norteamericano es el realizador de la serie televisiva “Burger Land”, cineasta que recorre países probando este tipo de bocado.

El nombre de “Oklahoma” –que se presenta con carne picada Premium- y pan de papa, responde a una inspiración de Santiago. Éste, junto a su esposa, recorrió las hamburgueserías neoyorkinas para consolidar su inspiración.

También ofrece otra variedad llamada “Cipaya”, con pepinillos procesados, el Cheddar y la panceta. Este sándwich está referido a una traición, y se lo bautizó con ese sobrenombre, según el cocinero viedmense, porque al ser originario de Estados Unidos, el bocado traiciona a las mejores hamburguesas norteamericanas.

En forma contigua a la casilla rodante, está Maximiliano Guajardo con carrito propio. Era empleado de una financiera, y se largó cuando su madre Karina Espinoza lo  envalentona con su receta de pan Brioche para acompañar la hamburguesa.

 

 

“El pan lleva semilla de sésamo, y la receta (de su progenitora) es una cuestión de prueba y error porque ella es muy detallista, y en el mundo de la cocina no tenés una receta completa, y además en nuestro caso, el 70% del sabor de la hamburguesa se encuentra en este pan”, destaca.

Este panificado es muy tierno y sabroso, como una esponja. Su miga es de color amarillo intenso y tiene mucho sabor a mantecs.

“Maxi”  pone de manifiesto  que este modo de atención y de cocinar en los carritos, “asoma como muy cercano al cliente que ve cómo preparamos el plato”.

Las costumbres culinarias de otras latitudes también están presentes en el paseo viedmense. Por caso, Matías Goncalvez junto a su hermano para incorporar tacos mejicanos.

Aclara que “trajimos una cocina autóctona de México, pero mezclada con materia prima nuestra como los cortes de cordero, el pollo de campo –más sano que los industriales- y el osobuco braseado en vino tinto porque esta bebida de uva negra absorbe el jugo y la carne se tierniza”.

“Esta no es comida ‘chatarra’, producimos con materia prima magra para aquellas mujeres que cuidan su silueta y ofrecemos tacos de verdura”, resalta.

En este pequeño mundo de comidas callejeras que  están logrando una tendencia hacia su imposición, hay un apartado para las arepas.

Se trata de una comida típica venezolana, que comenzó cuando los indígenas se dieron cuenta que al procesar el maíz que sembraban obtenían una masa que cocían en una plancha con una forma un poco curva que llamaban «aripo». El pequeño local tiene la bandera de ese país, pero lo atiende Camila, una argentina que es vegana y en consecuencia no prueba lo que cocina.

Como el carrito de los waffles ha sido pionero en las comidas callejeras en la ciudad, obviamente que tiene su espacio. Pese a su antiguo origen belga, hoy en día los waffles se han convertido en un alimento bastante gourmet. Existen un montón de combinaciones, dulces como saladas, sin embargo “el atractivo es el  olor particular a pan fresco recién horneado con sus materias primas como harina integral de trigo molida en nuestro propio molino, harina cuatro ceros”, aseveran los chefs Ana Sheroff y David Melillan, quienes representan a una tradicional cadena de casillas rodantes, muy conocidas en esta ciudad y Las Grutas.

Todavía las comunicaciones digitales no pueden transmitir apetecibles olores de la comida artesanal, y como si fueran una imagen o sonido, por lo tanto el punto de encuentro para el abanico de aromas y sabores es el Parque Ferreira.