El Cóndor: la bajada del Faro, un símbolo del abandono
Si bien en la dinámica costera se sabe que la arena corre según los vientos tapando la avenida costanera, distinto resulta el tobogán de arena a la playa que no está siendo mantenido constantemente.

Es difícil ir contra la naturaleza, que en la villa marítima viedmense suele hacer mella contra la costa cuando se levanta una sudestada, pero los bloques de cemento que cubren esa bajada siguen en esta temporada como los dejó el último fuerte temporal: desordenados.

Ese desorden, que hasta el momento no tiene solución, también provoca riesgos para los visitantes a la playa en virtud de que no contienen la circulación, y la hace peligrosa en caso de que se encuentren dos vehículos en sentido contrario.

Asimismo, los pesados bloques se presentan como un recurso de juego peligroso para los niños que concurren con sus familias a esa playa.
Es cierto que resulta difícil reparar la franja de bloques, pero hasta el momento no se conoce un diagrama como para emparejarlos, antes de que termine la temporada.