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04/02/2021

Los “callejeritos” desnudan dos problemas: proliferación de perros y deficiencias en la recolección de basura

Un refrán muy utilizado en numerosas ocasiones indica que el perro es el amigo del hombre, sin embargo, la realidad de la calle indica lo contrario.
Los “callejeritos” desnudan dos problemas: proliferación de perros y deficiencias en la recolección de basura
Los “callejeritos” desnudan dos problemas: proliferación de perros y deficiencias en la recolección de basura

Aun cuando se cree que no hay abundancia de canes en situación de calle, los transeúntes conocen bien las zonas céntricas donde se los suele ver a la buena de Dios, alimentados por el alma solidaria de algunos vecinos, y en más de una ocasión suelen aparecer como si fuera una “brigada canina” de la propia Policía de Río Negro, cuando los efectivos suelen protagonizar rondas de vigilancia caminando por la ciudad.

El siglo XXI se inició sin el servicio de perrera municipal –con cierto manejo cruel- y se dejó librado a las organizaciones protectoras algunos cuidados y la promoción de donación y tenencia responsable. No obstante, ésta en los barrios, deja mucho que desear.

 

En consecuencia, la política pública municipal se limitó a concretar esterilizaciones caninas, y nunca se hizo público o compartió con la comunidad una proyección.

Se desconoce si existe un estudio para estimar la población canina callejera, que permita establecer relaciones con factores ambientales que expliquen la distribución de los individuos, y luego que se defina qué hacer, como solución integral y de carácter incruento.

Quizá la pandemia del coronavirus ha sacado gente de las calles y ello haya incidido para que no existan más mordeduras de parte de los “callejeritos” en la vía pública.

Aun así, los canes a la noche se hacen un festín. Sigue siendo eterno en esta ciudad un sistema perimido de recolección de residuos. El acopio de bolsas por cuadra, luego el recolector abandona el sector para avanzar hacia otra intersección de calles, y ahí aparecen los hambrientos.

El camión llega, recoge lo que ve, y quedan restos en las esquinas. Hay riesgos de que algo vaya a parar a río pese a los canastos contenedores que, por ahora, sólo están sobre el boulevard Ayacucho.