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08/01/2021

"Han pasado más de 25 días y continúo con mucho cansancio": Relatos de viedmenses que sufrieron covid

Varios de los entrevistados manifestaron que aún siguen con desgano y agitaciones, sin importar la edad. El drama de no poder trabajar fue otro de los puntos que padecieron sensiblemente algunos de los afectados. 
"Han pasado más de 25 días y continúo con mucho cansancio": Relatos de viedmenses que sufrieron covid
"Han pasado más de 25 días y continúo con mucho cansancio": Relatos de viedmenses que sufrieron covid

Todos los días se habla de la cantidad de casos nuevos de coronavirus, de las altas y de los fallecidos, pero detrás de esos números hay una historia de vida. 

Manifestó a este medio: "Personalmente todavía estoy recuperándome, porque a mí me complicó mucho que soy diabético. Siento mucho cansancio en el cuerpo, me cuesta caminar, me canso aunque estoy medicado. Han pasado más de 25 días y continúo con mucho cansancio en el cuerpo".

Explicó que cuando tuvo el virus sintió dolores en todo el cuerpo y mareos y a casi un mes sin poder trabajar "nadie se preocupó por mí, yo soy taxista y sólo tuve el apoyo de mi familia. Solamente un taxista se acercó a mí para traerme unas cosas para el 25. Pero después nada" e hizo un profundo agradecimiento para con los profesionales de la salud que siguieron su caso a diario.

Actualmente, contó que "apenas puedo caminar porque me ahogo, me canso, camino como si fuera un bebé".

"Quedé medio delicada"

Yolanda, empleada de limpieza de 53 años, relató: "Me agarró con mucho dolor de cuerpo, estaba muy dolorida y angustiada. Estaba con mucho dolor y sueño y sigo igual con mucho cansancio, me agito, quedé medio delicada".

Indicó de igual forma que sintió fuertes dolores de cabeza y "me levantaba un ratito a tomar mates y ya me decaía, no me daban ganas de comer, quería dormir nomas" y sumó que sentía mucha preocupación por su pareja, por su hijo y por sus otros familiares directos aislados.

Agregó que también le afectó psicológicamente que la traten "como a un animal" para darle de comer y que tampoco podía jugar ni abrazar a su nene como lo hacía antes.

Su hijo también se contagió y sufrió mucha fiebre, dolor de cuerpo y dolor de garganta con placas que eventualmente no lo dejaba comer. 

Mientras que su pareja perdió el gusto y así como ella hoy sigue con cansancio frecuente. 

Contagio en la primera línea de fuego

Carmen, trabajadora de salud de 43 años, contrajo el virus hace tres meses y señaló: "Mis primeros síntomas fueron molestia en la garganta, como picazón en la úvula, mucho dolor de cabeza constante e intensa y dolor de espalda, dolor de la ciática, alrededor de la cintura. Estos síntomas me duraron los tres primeros días que fueron intensos". 

Luego, en los dos días siguientes padeció diarrea y una vez confirmado el examen de covid positivo debió tener cuidados permanentes en la higiene.

Durante el período de portación de la enfermedad tuvo que recurrir a analgésicos para contrarrestar las diferentes dolencias. 

Hoy es una de las pocas viedmenses vacunadas contra el covid-19 y persiste en la primera trinchera de la batalla contra la pandemia. 

El drama de no poder trabajar

Yanina, trabajadora independiente de 34 años, comentó por su parte: "Ni bien arranqué con síntomas cancelé todas mis actividades". Además, comunicó que la despidieron de su trabajo en relación de dependencia antes de la pandemia y con la imposibilidad de dar clases de yoga y de baile de forma autónoma tuvo que gastar toda su indemnización en "sobrevivir en la pandemia".

Con respecto a cómo sobrellevó la enfermedad, manifestó: "Me agarró de manera intermedia, porque sé que hay gente que la ha pasado peor que yo y hay otros que no sienten casi nada o son asintomáticos. En mi caso, sufrí mucho los dolores musculares durante cuatro o cinco días, me dejaron de cama, no me podía mover y dolor de cabeza muy fuerte. Tuve fiebre un sólo día, un poco de dolor de garganta, pero lo que más sufrí fueron los dolores musculares".

Añadió que después fue complicado conseguir el alta, por la saturación del sistema sanitario, y ahora sigue trabajando de forma informal, pero "la pandemia me afectó un 100 por ciento en poder desarrollarme en la actividad a la que yo había apuntado de manera independiente".

Daniel, de 28 años, también es autónomo y cobra por lo que hace día a día. A él le afectó la falta de ingresos tanto como los males de la enfermedad en si misma. 

Sobre las dificultades en su salud, subrayó: "Perdí el olfato y sentí un poco de molestia general, no tenía dolor de cuerpo, pero sentí malestar y cuando tomaba Paracetamol ya me sentía bien nuevamente". 

Aunque su pareja sí tuvo mucho dolor de cuerpo, cansancio, decaimiento general, insuficiencia respiratoria y subía tres escalones de la escalera de su casa y ya se agitaba. 

"Con respecto a la no posibilidad de trabajar, para nosotros fue un bajón e incertidumbre porque no tenemos sueldos fijos, los dos laburamos con el día a día" lamentó e igual valoró que desde su empresa le contaron los días no trabajados con igual remuneración.

En relación al personal sanitario, agradeció que cada vez que necesitaban medicamentos los tenían en el lapso de una hora, pero "lo único disconforme con todo esto es que nunca nos llegaron los módulos de alimentos que nos habían dicho, porque nosotros al no tener trabajo ninguno de los dos, desde la Municipalidad se encargaban de traer alimentos y no llegaron nunca".

Por suerte, contaron con compras de mercaderías que les hicieron familiares, "porque me pongo a pensar en la desesperación de la gente que no tiene trabajo y que encima no le llevan los alimentos".

Por último, citó que a pesar de su juventud cada vez que realiza una actividad física siente agitación y no puede entrenar al mismo ritmo que llevaba anteriormente.