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16/04/2020

Se cumplen 36 años del anuncio de Alfonsín, de marchar hacia “el sur, el mar y el frío”

Aquel anuncio contenía las bases suficientes para consolidar el proyecto y concretarlo.
Se cumplen 36 años del anuncio de Alfonsín, de marchar hacia “el sur, el mar y el frío”
Se cumplen 36 años del anuncio de Alfonsín, de marchar hacia “el sur, el mar y el frío”

“Es indispensable crecer hacia el sur, hacia el mar y hacia el frío, porque el sur, el mar y el frío fueron la señales de la franja que aban­donamos, los segmentos del perfil inconcluso que subsiste en la República Argentina”.

La voz inconfundible de quien tuvo la responsabili­dad de consolidar la demo­cracia para los tiempos pa­rece aún resonar en las mi­les de almas de viedmenses que presenciaron, hace 36 años, aquel histórico discurso desde los balcones del Ministerio de Economía, frente al río Negro.

Aquel anuncio, pese a ha­berse adelantado más de la cuenta, contenía las bases suficientes para consolidar el proyecto y llevarlo a su concreción.

Otros asuntos, ajenos a las intenciones de entonces, hicieron que con el paso de unos pocos años, naufragara.

Asonadas militares, corri­das cambiarias, presiones de la Iglesia y de la Socie­dad Rural, decenas de pa­ros de la CGT, la elevada in­flación y por ende, la crisis social que emergía de las demandas de los habitan­tes, obligaron al frágil go­bierno a poner las fuerzas en el principal objetivo anunciado en la campaña de 1983 y en la asunción del 10 de diciembre de aquel año: el de entregar el go­bierno a otro elegido por la voluntad popular. 

Lo que quedó
A 36 años del anuncio del 16 de abril de 1986, muy po­co quedó del sueño de re­fundar la “segunda república”.

“Me arrepiento de no ha­berme venido en carpa”, re­marcó en más de una oportunidad Alfonsín, en sus va­rias visitas que tuvo por la capital rionegrina.

Alfonsín siempre guardó un afecto especial por Vied­ma y por su gente, y cada vez que tuvo la oportunidad de visitar la ciudad, ya aleja­do de la función pública, ex­presaba su lamento por no concretar el ansiado pro­yecto.

Unos cuantos complejos habitacionales que no res­petan los códigos urbanos y que en la actualidad se en­cuentran muy deteriorados, cañerías troncales que per­mitieron el acceso a los ser­vicios básicos de miles de viedmenses, y un creci­miento poblacional signifi­cativo para una ciudad que entonces contaba con algo más de 20 mil habitantes.

No hay mucho más para ejemplificar.