Las sirenas generaron estupor y drama, más que el objetivo de recordar el aislamiento
El sonar de las sirenas ocurrido a las 19 horas del pasado día jueves género sorpresa, estupor y drama; más que el intento original de avisar a la comunidad en general el inicio del aislamiento absoluto.
Al mejor estilo ‘toque de queda‘, implementado en tiempos más febriles de la historia de nuestro país, el objetivo era el de informar que a partir de esa hora correspondía el cierre de todos los comercios y supermercados.
Sin embargo, poco se sabía de la situación y después se conoció que no correspondía a una medida oficial.
A las 19 sonaron las sirenas del cuartel principal que Viedma tiene sobre la calle Zatti, mientras que autobombas y patrulleros recorrían barrios haciendo sonar sus propias sirenas, ya que el ruido de la primera no era percibido por los sectores más alejados.
En las calles céntricas y cercanas a la Costanera, dentro del anillo de los bulevares, el sonido era ensordecedor, y para muchos, aterrador.
En tiempos de sensibilidad absoluta, a causa del avance de la pandemia y las medidas extremas que se toman para contrarrestarla, la medida resultó inadecuada.
Fue al menos exagerado pretender comunicar a los comerciantes la obligación de cerrar sus locales, ya que es una decisión política hartamente comunicada, y ya asumida por los y las trabajadoras del rubro quienes, en la inmensa mayoría de los casos, acatan sin protesta alguna, y sin tener que escuchar una sirena para obedecer la orden.
El enojo de muchos no se hizo esperar.
Inmediatamente se supo que la iniciativa provenía de la Federación de Bomberos de la Provincia. ‘El objetivo es anunciar a la comunidad que es el horario de cierre de comercios; esto significa que a partir de ese momento la población (exceptuando a quienes entran en las excepciones laborales contempladas en la medida) debe permanecer en sus hogares‘, decía la convocatoria.
Uno de los que reaccionó en contra fue el intendente Pedro Pesatti, quien le envió una nota formal al titular de la Unidad Regional I para que no se utilice la sirena policial ni de bomberos para marcar el cierre comercial. “Viedma como el resto de la ciudades de la provincia y el país tiene un porcentaje de su población que padece autismo, una enfermedad que estimativamente está presente en algo más del dos por ciento de los niños”. Añadió que “a raíz de ello, y del uso que se hizo de una sirena para marcar la llegada del cierre de comercios, varias familias me hicieron llegar su punto de vista”.
Pesatti le planteó al comisario Cañuqueo que “son un padecimiento para una persona con autismo los sonidos intensos o violentos como el que configura la estridencia de una alarma. Por ello, considerando que hay otros modos de comunicar el momento de cierre de un negocio, vería con agrado que no se reitere el uso de la sirena”, pidió.