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21/03/2020

El drama de un maragato varado en México

Martín Vila trabaja en la construcción en Canadá y cuando quiso regresar a ese país se cerraron las fronteras. La angustia de miles de argentinos. 
El drama de un maragato varado en México
El drama de un maragato varado en México

Por Fernando Manrique

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Hay 23 mil argentinos que no pueden volver al país por los cierres de fronteras, debido a la pandemia del coronavirus. La lejanía de la tierra natal y la cuarentena obligada son dos situaciones inéditas en la historia y es uno de los tantos dramas que se están viviendo por esta epidemia. 

Ya le hemos dedicado páginas y páginas a los perjuicios de la enfermedad en sí misma, los serios cuidados que hay que tener, los embates en las economías de las pequeñas empresas y de los cuentapropistas. Otro gran problema es justamente en los argentinos dispersados por el mundo, sin chances de poder volver. 

Uno de los casos testigos es el de Martín Vila, un maragato que desde hace ocho años se fue a probar suerte a América del Norte y hoy tiene toda su vida constituida en Canadá. Semanas atrás visitó Carmen de Patagones nuevamente y estuvo en el piso de Radio Noticias contando su experiencia en el país de habla francesa. 

Pocos días después se desató el caos con el virus que se extendió a nivel mundial y, en medio de su retorno, Martín quedó varado en la Ciudad de México. 

No soy de aquí ni soy de allá

Aunque Martín conoce bien México, ya que antes de radicarse a Canadá estuvo en esos pagos, la situación actual es totalmente diferente. Se encuentra en la tierra azteca porque se cerraron todas las posibilidades de volver a Vancouver, su casa por estos tiempos, ni tampoco puede regresar a la Comarca. 

En diálogo con este medio, comentó: "Compré un pasaje a México porque pasaba a visitar a un amigo, me quedaba unos tres días y me iba para Canadá y cuando aterricé en México me encontré con la noticia de que cerraban las fronteras. Es una noticia que cambia mis planes completamente, me pegó duro, y tuve que tomar la decisión de irme de la Ciudad de México. No me quería quedar ahí, que es donde aterricé, porque tengo amigos viviendo en la ciudad y se han dicho que se nota mucho la psicosis, el miedo de la gente, y que hay bastante casos confirmados. Así que me vine a Mazatlán, que es una ciudad en el estado de Sinaloa, en el noroeste del país. Como no pude regresar a Argentina me voy a quedar acá unos días".

A la vez, no corre con la misma suerte de los primeros repatriados de Miami. Puesto que explicó: "Me puse en contacto con Aerolíneas Argentinas pero al parecer esto del repatriamiento de argentinos sólo se aplica en casos que requieran mayor urgencia. Me quise comunicar con la Embajada pero no hay mayor cosa que ellos puedan hacer, me dijeron que espere hasta que haya novedades y me quedé varado en México".

"No puedo volver a Argentina ni puedo seguir viaje a Canadá", así definió su frustración Martín, quien intentó volver a Chile, Paraguay o Uruguay para estar más cerca de la Argentina pero en todos los casos los vuelos están cancelados. Cancelado, cancelado, cancelado, es la palabra que se repite en todos los aeropuertos. 

Otra alternativa era ir a Bolivia pero ahí también debería hacer cuarentena y los días pasan... "Me va a tocar esperar y ver cómo sigue todo este tema, para poder moverme, para volver a Argentina con mis familiares o seguir viaje a Canadá y continuar con mi trabajo" relató con resignación. 

Vida en Canadá

Martín es un aventurero y un buscavidas. En 2012 se fue al estado de Arizona, en Estados Unidos, para desarrollarse personal y profesionalmente. Allí trabajó dos años de lo que le tocara y conoció una cultura radicalmente distinta a la argentina. Y ante todo, con una economía previsible. 

"La plata rinde", con esas tres palabras definió sustancialmente lo que pasa allá y lo que pasa acá. "Te criás con una mentalidad totalmente diferente, estamos hablando de un lugar donde la leche, el precio de los productos no cambia en absoluto. Desde el día uno que entré hasta que me fui y años siguientes volví a ir y la diferencia la maneja en muy poquitos centavos. Es un lugar en donde uno puede proyectar. La economía del país influye mucho en el pensamiento de las personas y acá se nota mucho el estrés, la gente alborotada sin saber qué va a pasar".

En el caso de Canadá, se radicó en Vancouver para dedicar al mundo de la construcción.  "Yo he hecho trabajos de todo un poco, ahora justamente estoy metido en la construcción, en los techos.  Hay muchísimo dinero envuelto, porque ahora es una ciudad en pleno crecimiento. En Canadá, de hecho, necesitan mucha mano de obra, hay mucho territorio para tan poca gente y tiene mucho que ver el clima, con ciudades jóvenes. Vancouver no tiene más de 150 años, está en pleno desarrollo, ahora donde camines a cada paso que vas hay un edificio que se está levantando, hay casas y hay mucho dinero por el gobierno. Hay mucho dinero que se pone en escuelas, en estaciones de bomberos, edificios".

Respecto a su vuelta a Patagones, mencionó: "Es hermoso, nosotros tenemos una Comarca que es preciosa, es increíble, volver siempre va a ser un lujo, por la familia y por mis amigos de toda la vida. Hay veces que se ve ese estancamiento entre mis amigos, como sin saber para donde arrancar, con este estrés que te genera la situación del país. Pero esa felicidad y esas ganas de progresar no se van, están ahí siempre, aunque pasen los años yo vuelvo y me encuentro con eso y con eso es con lo que me quedo, ojalá le encontremos todos la vuelta y le metamos para adelante".

Un viedmense en Cusco

Retornando al drama de los exiliados, uno de los muchos casos parecidos es el del viedmense Ezequiel Schwindt. Es uno de los 350 argentinos que se encuentran varados en la ciudad peruana de Cusco. 

El joven contó a Radio Noticias: "Cuando nos encontrábamos en Cusco, el Presidente decretó Estado de Emergencia y nos dio 24 horas para volvernos a Argentina. Esto resultó imposible, ya que desde Cusco a Lima hay más de 20 horas y los vuelos no pudieron ser reprogramados". 

"Acá en Cusco la cosa está complicada, ya que los militares y Gendarmería tomaron la calle. Estamos en un estado de sitio, no se puede circular por la calle, ya que te arrestan. Solamente puede salir de una persona, con permiso de la Policía, ir al supermercado y volverte lo más rápido posible" agregó. 

El vecino contó que el Aeropuerto colapsó y se cancelaron todos los viajes para los 350 argentinos que no pueden volver a su país natal. "Hasta el momento no tenemos novedades, si nos van a venir a buscar o si tenemos que seguir esperando acá en Cusco. La única novedad que tenemos es que hay dos vuelos programados para el fin de semana, pero aparentemente es para la gente que está en Lima".

Y dentro de toda la circunstancia que se sufre hizo referencia al lamentable aprovechamiento de privados. "Nosotros actualmente estamos en un departamento, que lo tenemos por 13 días más, pero hay gente que está en hostels y se están aprovechando con los precios. A algunos los echaron de los hostels y la cosa está muy complicada". 

Otro caso que ilustra este drama es el de Gustavo Rivera y su hijo Andrés, viedmenses varados en Roma, en Italia, el país con la situación más crítica a nivel global. 

"Realmente la situación acá es bastante compleja, no solamente por lo que pasa a nivel epidemiológico sino que la situación de los argentinos que estamos aquí es más compleja. No hay ninguna respuesta ni ninguna opción de saber qué va a pasar con nosotros" manifestó y su desazón recae en que no hay ninguna respuesta efectiva. 

El vecino comentó que desde Aerolíneas los derivaron directamente al Aeropuerto de Roma, que "es una cosa totalmente loca, irresponsable, imaginate que es el aeropuerto más importante de Italia y si tenés que ir en un ómnibus para averiguar y anotarte en una probable lista de espera. Obviamente, no fuimos, yo soy veterinario y por el momento podemos estar en el departamento pero seguramente debe haber muchos compatriotas que están en una situación menos deseable".

Y narró que hay alrededor de 800 argentinos en el país europeo que pasa su peor crisis y que tiene más de 3.400 muertos, más que China que fue donde se originó el virus. 

La incertidumbre en torno al coronavirus es tan grande que no se sabe lo que pasará mañana, ni siquiera en las próximas horas. Con el correr de las agujas del reloj van aumentando los infectados, los decesos y las medidas extremas que buscan ponerle fin a este mayúsculo problema. Como decía Dalai Dama: "Hay que esperar lo mejor, pero estar preparado para lo peor".