La sudestada y las crecidas dejaron en evidencia la falta de previsibilidad
Las sudestadas del lunes y martes trajeron aparejadas fuertes crecidas del mar, que a su vez provocaron un inusual crecimiento del río y el ingreso de sus aguas a los sectores poblados.
Esta situación se observó en al menos tres puntos críticos en Viedma: En el barrio de ‘Los Ferroviarios‘ donde unas pocas familias debieron ser auxiliadas por el ingreso de agua a sus casas; en la avenida Costanera entre Saavedra y 25 de Mayo, el agua ingresó por las bocas de tormenta y provocó anegamientos que obligó a la Municipalidad a cortar el tránsito en varias cuadras; y en el sector poblado lindante a la ex Ruta 3 cercano a la toma del IDEVI, donde a raíz de un marcado desnivel el agua avanzó hasta unas pocas viviendas.
En todos los casos y se gún se informó, la Municipalidad asistió con maquinaria vial y personal de las áreas de Desarrollo Humano y de Defensa Civil.
Sin embargo, quedó en evidencia la falta de previsibilidad de los organismos oficiales que no informaron nada sobre la posibilidad cierta de que esto suceda, ya que tan solo un día antes se había registrado una crecida que por apenas centímetros no avanzó hacia los sectores urbanizados.
En El Cóndor la situación no fue menos compleja: El avance del mar sobre la costa fue notable y pese a ser característica del balneario las extensas playas estás quedaron absolutamente cubiertas.
El agua ingresó por las bocas de tormenta e inundó una amplia zona de la avenida Costanera, y en su declive continuó hasta sectores bajos provocando anegamientos completos en calles internas.
Afortunadamente no hubo inundaciones en los domicilios.
En la zona de la primera bajada El Faro, la rampa de descenso de vehículos quedó completamente destruida.
El agua barrió con paradores y estructuras de madera que permanecían desde el verano.
Acontecimiento particular se vivió en el espigón de Playa Bonita. Allí el segundo puente que conecta el acceso con la roca más grande, fue arrastrado por la fuerza de la marejada que tuvo lugar el pasado martes.
Las pasarelas y puentes habían sido inauguradas en el verano de 2017, y hace apenas unos meses un derrumbe del acantilado y posterior arrastre de piedras, barrió con el primero de los viaductos.