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01/06/2019

El alumno como eje y un comedor que demanda las producciones 

La crisis que atraviesa el país vuelve fundamental el accionar de escuelas agrarias del país. Una recorrida por la institución. 
El alumno como eje y un comedor que demanda las producciones 
El alumno como eje y un comedor que demanda las producciones 

A pesar de los múltiples inconvenientes que se le presentan, la comunidad educativa de la escuela Carlos Spegazzini continúa adelante con su propuesta de autoconsumo y proyecta iniciativas como la industrialización del tambo, que permitiría contar con mayor producción de leche.

Con el objetivo de conocer la situación actual de la escuela y detalles del proyecto que con decisión política del Estado podría llevarse adelante, Noticias dialogó con el director de la institución, Darío Ricca.

Función social

En primer lugar al ser consultado por el tambo de la escuela, que históricamente ha cumplido una función social en la comunidad de Carmen de Patagones, como proveedor de leche a menor costo que en el mercado, Ricca afirmó: “El hecho de tener la leche a 25 pesos el litro es un gran atractivo”.

No obstante, afirmó que “la realidad es que la escuela funciona con el alumno como eje y comedor es el entorno que demanda las producciones a los entornos formativos, como son la huerta, la granja, industria, tambo”.

Según explicó, “es ahí donde se concentra la mayor demanda de leche, porque es para autoconsumo de la escuela. Entonces primero se asiste al comedor con la cantidad de leche necesaria para el desayuno, merienda y postres almuerzo y cena”.

Luego, añadió, “se atiende el pedido que emana del entorno formativo industrial, que es donde se elaboran diferentes tipos de alimentos a partir de la leche como materia prima. Quesos, dulce de leche, diferentes derivados lácteos que vuelven al comedor ya procesados para alimentación de los alumnos”.

Finalmente, “la escuela por medio de la cooperadora lo que hace es vender aquellos excedentes que tiene, que en el caso de la leche no pasa de 20 litros diarios. Normalmente contamos con 15 litros. Lo que se hace en esta contingencia que estamos viviendo, a raíz de la falta de gas, es contar con un listado de clientes que son aquellos que desde hace muchos años compran”.

Además, “son quienes tienen paciencia y esperan que la escuela los convoque cuando se da el excedente. Entonces los provee de dos o tres litros por persona a 25 pesos por litro”.

Autoconsumo

Las escuelas agrarias “funcionamos para autoconsumo, el objetivo es que los entornos formativos sean una instancia de aprendizaje del alumnos y que la producción vaya a  ese autoconsumo. De todos modos es necesario generar algún tipo de venta de excedente para recuperar algo de dinero y reinvertir en la producción de esos entornos”.

Industrialización

En el caso de tambo “estamos reactivando un proyecto de industrialización del tambo que en su momento lo hizo la UNCo en una cátedra por la cual venían y hacían las prácticas en el al tambo de la escuela. A contraprestación nos hicieron este proyecto de industrialización”.

En dicha iniciativa “se plantea la compra de un tanque de frío, una pasteurizadora y una ensachetadora para poder vender la leche en condiciones adecuadas al público, obviamente se vendería al costo mínimo”.

Pero para llevar adelante el proyecto “necesitamos contar con una inversión mínima de 2 millones de pesos, que es lo que demanda industrializar el tambo y estar en condiciones de aumentar la producción. De esta manera podríamos tener un excedente que no va a satisfacer la demanda local, pero al menos aumentará la oferta que podamos darle al público, a un precio mucho más económico que del mercado comercial”.

No obstante, señaló que “es necesario contar con acompañamiento municipal, provincial o nacional. Nosotros trabajamos mucho con el INTA, gestionando la adquisición de fondos. En este caso hablamos de dos millones de pesos, que es un monto importante como para poder adquirir la maquinaria que nos permita industrializar el tambo”.

Según remarcó el director de la escuela, “sería necesario hacer esta inversión, porque nos permitiría incorporar tecnología para la escuela, pero además serviría para que el alumno esté al tanto de los nuevos saberes y de la tecnología que se maneja en el ámbito de producción y comercialización de los privados”.

Por otra parte, “sería redituable para la institución por el hecho de poder darle al técnico egresado de la escuela todos los saberes acordes a la tecnología de estos tiempos”.

Asimismo, remarcó, “generaría un efecto positivo en la comunidad porque uno podría  proveer leche a un precio económico. También al Municipio le serviría porque podríamos ofrecer el producto lácteo para los comedores escolares u otras instituciones que demandan el servicio alimentario escolar. Además contarían con leche de primera calidad”.

Calidad

En este orden, al referirse a la calidad del producto Ricca afirmó que “el tambo de la escuela Spegazzini es un lugar donde se trabaja y se cuida al animal respetando todo lo que es la sanidad, salubridad e higiene, pero sobre todo considerando la salubridad del ser humano”.

A modo de ejemplo, destacó la experiencia de un emprendimiento privado en la zona rural del Gran Buenos Aires “que decidió no venderle su producción a la industria láctea un precio de 3 pesos el litro y comenzó a venderla a 15 pesos a los vecinos. En poco tiempo le sacaron toda la producción al punto que aumento a 20 pesos y no le duraba la producción láctea”.

Lo que ocurrió, según explicó, fue que “se bloqueó a los intermediarios y entonces ganó más de lo que te paga una láctea grande”.

Para finalizar, Darío Ricca afirmó que “es necesario que hay puntos industrializadores regionales porque de esta manera se podría eliminar los intermediarios. En nuestro caso particular estamos buscando líneas de financiamiento para llevar adelante nuestros proyectos, sabemos que no es fácil, pero no perdemos las esperanzas. Hace falta el desarrollo de las economías locales, eso llevaría a un arraigo de los estudiantes a sus lugares natales, además no permitiría que las grandes ciudades aglutinen gente en demasía que es el problema que tiene la Argentina, grandes núcleos urbanos con bolsones de pobreza”.