Loros en Villalonga, científicos estudiarán su comportamiento
Por Nelson Namuncurá.
Fotos: Daniel Idiarte
La presencia de loros en la localidad de Villalonga y los cortes de energía que producen ha generado movilización y descontento en la población, al igual que el rápido accionar de autoridades municipales que trabajan para encontrar una solución.
Desde la Dirección de Desarrollo Económico de la Municipalidad en las últimas semanas han mantenido reuniones de trabajo con autoridades de la OPDS -Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible-, la Facultad de Veterinaria de la UBA y el Inta Paraná.
En conversación con Noticias, Emiliano Borean, director de Desarrollo Económico, expresó que “la cuestión de los loros es un problema que comienza en el partido de Villarino, en la localidad de Pedro Luro, y que luego se traslada a Villalonga”.
Según explicó, “la problemática de los loros tiene que ver con su presencia en el tendido eléctrico, los cortes de energía que generan y la quema de equipos que se producen”.
A raíz de esta complicación, “en primera instancia nos comunicamos con Villarino para ver qué estaban haciendo. Ellos nos dijeron que se habían contactado a una empresa de Mendoza que trabajaba con un láser, que lo que hace es molestar al loro, espantarlo”.
Láser
Con este dato, el Municipio de Patagones también alquiló un sistema de láser para espantar a los loros de la localidad de Villalonga, acción que funcionó durante las primeras semanas, pero con el correr de los días los loros se habituaron, y ya no le temen.
Al respecto, Borean explicó que “el laser, lo que hace es una circunferencia. Se lo coloca sobre una torre y es una especie de faro, entonces el loro se aleja de esa circunferencia. Si bien es una medida eficiente en el corto plazo, luego los loros dejan de espantarse y el problema vuelve”.
Por tal motivo, “nos hemos comunicado con gente el Inta de Paraná, que han hecho varios estudios y llegaron a la conclusión de que el loro es inteligente, entiende que el láser no le hace nada. Si bien se espantan primero, luego saben que no les hace daño y regresan”.
Con respecto al láser afirmó: “Sabíamos que era una medida de corto plazo, pero tuvimos que accionar en Villalonga por la cantidad de cortes de energía que había, sobre todo en horario nocturno”.
De esta manera, “nuestro trabajo fue por dos vías, una en el corto plazo que es el láser. Que lo que hace es, por unos meses, mantener a los loros alejados. La de largo plazo es ver por varias vías ambientales cuáles son las posibles soluciones para definitivamente alejar a los loros del sector urbano”.
Porqué Villalonga
Al referirse a la presencia de loros, Emiliano Borean expresó: “Porqué Villalonga y no Pradere o Stroeder, la respuesta que nos dieron fue la iluminación nocturna. Ocurre que Villalonga tiene mayor iluminación y eso atrae a los loros, que durante el día se encuentran en la zona agropecuaria alimentándose. De noche buscan la luz.
Si bien todo es materia de estudio y no se sabe cuál es su procedencia, si los loros vienen de la zona de El Cóndor o de otro sector, Borean afirmó que en breve comenzarán a realizar un estudio profundo, más detallado, para tener certezas.
En tal sentido, comentó que “hace dos semanas tuvimos la oportunidad de estar en la Ciudad de Buenos Aires junto con Ricardo Tellería, allí nos contactamos con la Facultad de Veterinaria de la UBA y nos dijeron que la solución mágica no existe. Hay que ir probando varias vías hasta dar con la solución”.
Según comentó, “nos hablaron de varias opciones, desde colocar un gel en los cables, poner púas, jaulas, hay un sinfín de posibles soluciones. Hay que ver cuál es la adecuada, pero siempre teniendo en cuenta que hay legislación que protege al loro, por lo que habría que buscar otro tipo de hábitat para que se aleje de lo urbano y así poder dar solución al problema”.
Al preguntarle por la alimentación de los loros y sus posibles consecuencias, expresó que “se alimentan en la zona de producción intensiva, de riego, allí es donde mayormente se presentan los inconvenientes. De día buscan alimentarse con maíz, pero hoy la magnitud no es significativa, si lo es el malestar urbano por los cortes de energía”.
Estudios
Como el problema es nuevo y no hay mucha información al respecto, “lo que hicimos es trabajar en tres vías, una con la OPDS. Desde este organismo provincial quedaron en venir a nuestra zona para investigar. Otra vía fue por medio de la UBA, en este caso quedaba pendiente la aprobación del Decano para venir a observar a los loros. La tercer vía es por medio de Inta Paraná”.
Desde la UBA “nos planteaba tres cosas, en Villalonga y la zona de Pedro Luro, el loro tiene hábitat, comida y agua, si le sacas una de esas tres el loro se va. Entonces la idea es analizar el ambiente en el que se encuentra y en base a eso correrlo, no trasladarlo, ni matarlos, queremos que se aleje y busque un nuevo hábitat”.
Otra de las posibles soluciones “es tratar de correrlos hacia el mar con iluminación, pero bueno la solución inmediata no está, hay que estudiar el tema y buscarla”.
Al preguntarle cuándo comenzaron los inconvenientes, expresó que “el problema más grueso fue hace dos años, empezó en Villarino y luego se trasladó a Villalonga. Ahora la idea es trabajar de forma conjunta porque la solución nuestra también será para ellos. En 15 días tendremos esas visitas de profesionales que llegarán para estudiar el comportamiento de los loros porque esto es nuevo, recién ahora comienzan los estudios concretos y técnicos, por eso viene gente especializada, quieren saber si es una época, si en invierno se van , si hay apareamiento, etc”.
Por este tema, “hemos buscado asesoramiento con Control de Plagas, con la OPDS y la UBA, también estamos abiertos para cuando se quiera sumar alguna ONG ambiental, no habrá problemas. Al loro no lo podemos tocar, por eso lo que queremos hacer que es correrlos”.
Las preocupaciones por la cuestión del loro son varias, de los comerciantes, vecinos de Villalonga y asociaciones rurales, “de una manera u otra nos han expresado su preocupación por los constantes cortes de energía que se producen cuando los loros se paran en los cables y se tocan, es ahí cuando se producen los cortes de energía y sucede lo que sucede”.
Biólogo
Mauricio Failla, biólogo, fue consultado por Noticias sobre la cuestión de los loros.
Al igual que Borean comentó que es un tema de estudio, que es nuevo, pero añadió que hay una persona que vive en Alemania, Juan Macelo, que los ha estudiado en la colonia de El Cóndor y que actualmente está a cargo del Plan Mundial de Estudio y Conservación del Loro.
En cuanto al accionar de los loros, expresó que “estos bichos son muy vivos, muy inteligentes. Podemos decir que a nivel de inteligencia, tiene un equivale al poder de raciocinio de un nene de cuatro años. Es así, a los dos o tres meses van a entender que el rayo no les hace nada y eso es lo que pasa, vuelven”.
Por este motivo, “el abordaje no puede ser en una sola estrategia, hay muchísimas. Hay que tener en cuenta que los loros se adaptan a todo, por eso hay que buscarle la vuelta todo el tiempo”.
Sobre la alimentación de los loros y los ataques a los maizales, expresó que “lo que consumen, según los estudios que tenemos, es mucho más bajo que lo que tira una máquina mal calibrada. Hay un mito de que el loro se alimenta en los maizales, pero lo que consume es mínimo”, remarcó el biólogo.
Son realmente plaga
Mucho se dice acerca de los loros. Algunos en el partido de Patagones lo consideran plaga, no obstante los estudios locales indican que: Los loros barranqueros son considerados en Argentina plaga de la agricultura (Decreto ley 6704, B. O. 12 agosto 1963, Régimen de defensa sanitaria de la producción agrícola. Disp. 116, B. O. 15 junio 1964, plagas de la agricultura; reglamentación del decreto ley 6704/63). Algunos problemas causados por loros barranqueros son daños a viñedos y olivares, plantaciones de duraznos y de peras, cultivos de maíz, girasol, trigo, avena y el corte de yemas apicales de plantaciones forestales.
Sin embargo, el único estudio objetivo que existe sobre esta cuestión concuerda con nuestras impresiones: excepto en áreas de agricultura marginales y sucesos puntuales, el daño nunca ha sido intenso (para su consulta recomendamos: Bucher, E. H., 1992, «Neotropical parrots as agricultural pests», en New world parrots in crisis: solutions from conservation biology, editado por S. R. Beissenger y N. F. R. Zinder, págs. 201-219, Nueva York y Londres, Smithsonian Institution Press). El daño está casi siempre relacionado con malas prácticas de agricultura en suelos erosionados, inadecuadas condiciones climáticas o insuficiente suministro de agua. Lamentablemente para la mayoría de la Argentina no existe documentación ni sistemática ni objetiva del daño que realmente podrían causar los loros barranqueros, así como tampoco una adecuada consideración de las muchas técnicas preventivas existentes. Esto dificulta seriamente la evaluación del supuesto problema. A pesar de esto, los métodos letales de control, como el envenenamiento de los nidos, la destrucción masiva de hábitat, el uso de cebos envenenados y el disparar a las aves, se han llevado a cabo durante años en varias regiones de Argentina sin una cuantificación objetiva del daño real y sin la adecuada consideración de las alternativas y las consecuencias.