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23/02/2019

Escuchar la voz de las mujeres privadas de la libertad

Desde la Oficina de Género del Poder Judicial se explicó cómo se trabaja junto a otras instituciones y organismos para abordar la situación de las mujeres en las cárceles de Río Negro.
Escuchar la voz de las mujeres privadas de la libertad
Escuchar la voz de las mujeres privadas de la libertad

 

Por Mariano Herrera

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De un tiempo a esta parte la perspectiva de género se instaló de una manera muy importante en nuestra sociedad visibilizando las diferentes problemáticas que viven las mujeres por el solo hecho de ser mujeres y luchando y haciendo valer sus derechos al respecto.


En esto el colectivo feminista lleva día tras días una ardua tarea al respecto. Pero no menos cierto es que esa perspectiva de género se instaló pero no del todo y que todavía falta muchísimo, lamentablemente, para terminar de generar una conciencia que nos saque de la cultura patriarcal. Y esto vale para todos los ámbitos de la sociedad, desde la casa misma pasando por el Estado, la Justicia, los medios de comunicación y varios etcéteras más.


Los casos de femicidios que van en aumento este año y los casos de violencia de género, por nombrar solo estos ejemplos, argumentan lo dicho anteriormente.


Ahora bien, si cuesta y bastante instalar definitivamente la perspectiva de género, crear la mencionada y necesaria conciencia y sacarnos de encima los rasgos de la cultura machista, imaginemos lo difícil que debe ser lograr un empoderamiento de la mujer que está en una cárcel.


Si decíamos que la mujer vive una situación de vulnerabilidad solo por ser mujer, el agregado de la privación de la libertad, aumenta esa vulnerabilidad.


Todo esto viene a cuenta de que se están realizando trabajos desde el Poder Judicial para abordar la situación de las mujeres que están presas en la provincia de Río Negro.
Según se informó, la Oficina de Género del Poder Judicial, la Defensoría General, la Secretaría de Seguridad y Justicia y el Sedronar acordaron pautas para dar seguimiento a los controles de salud, tratamientos psicológicos y actividades deportivas, que tienen particular impacto tratándose de mujeres privadas de su libertad.


En este marco, se coordinó un cronograma de intervenciones desde las distintas áreas. Seguridad y Justicia se comprometió a garantizar las condiciones de habitabilidad, y de respeto en los tiempos y espacios para la realización de las actividades de las internas.


Desde la Defensoría se acordó el acompañamiento de los Defensores en los procesos y actividades propuestas arbitrando las gestiones correspondientes, y que son de trámite de los expedientes.


Por último, desde la Oficina de Género continuarán con el acompañamiento del equipo técnico, bajo la figura del Proyecto PREMURA, generando espacios de encuentro con los actores intervinientes, a partir de la realización de mesas de articulación.


Beatriz Mosqueira, coordinadora de la Oficina de Género, le contó a Noticias de la Costa que dicho encuentro se enmarca en el proyecto Premura que comenzó en el año 2013 conjuntamente con el Servicio Penitenciario, la universidad de Río Negro y la Oficina que representa “Es un proyecto para la promoción de la implementación y el desarrollo de las reglas de Bangkok en el tratamiento penitenciario de las mujeres privadas de libertad en la provincia de Río Negro”.


(Las reglas de Bangkok refiere a las Reglas para el Tratamiento de las Reclusas y Medidas No Privativas de la Libertad para las Mujeres Delincuentes en 2010.)


Pero ¿por qué nuestra introducción tan marcada con la cuestión de género? Porque el proyecto, dijo Mosqueira, constituye un instrumento de máximo valor para atender las necesidades especiales que tienen las mujeres en la cárcel “Este instrumento es una serie de recomendaciones para incorporar la perspectiva de género en el tratamiento penitenciario de las mujeres privadas de libertad. En esto el Estado tiene responsabilidad de garantes de cada una de sus incumbencias y pertinencias, de garantizar las condiciones dignas de detención, protección integral tanto física como acceso al derecho a la salud, al derecho a la educación, al derecho al trabajo dentro de la situación privativa de libertad, y sobre todo visibilizar y reconocer que la pena se paga con la privación de la libertad”.

 


Mujeres y desigualdad
Al profundizar, Mosqueira fue clara y contundente y afirmó que cuando hablamos de mujeres, hablamos de desigualdad “hablamos de que las mujeres están en una especial situación de vulnerabilidad solo por el hecho de ser mujeres. Y además partiendo del concepto de interseccionalidad, son mujeres, son mamás, en un 80 por ciento, en un porcentaje muy alto son mujeres de clase vulnerable que no tienen sus estudios completos, están en una situación particular de vulnerabilidad. Por tanto incorporar la perspectiva de género desde una mirada macro y con intervenciones conjuntas, es fundamental”.


En el caso del Poder Judicial, indicó, todo esto se va garantizando con la articulación en las respuestas, la periodicidad en las visitas de defensores y defensoras y el compromiso en la circulación de la información en el Servicio Penitenciario “En este caso concreto se sumó al trabajo que veníamos realizando, la actual secretaria de Seguridad de la provincia con la que en el mes de diciembre comenzamos recorriendo el penal de Viedma, luego hicimos Roca, y luego Cipolletti. Se entrevistó a cada una de las mujeres con la presencia de la subsecretaria y ellas pudieron decir. Es importante trabajar esto con la voz de las mujeres privadas de libertad sobre la mesa”.


También fue clara Mosqueira cuando señaló que se pueden pensar políticas públicas en este sentido “pero no estamos adentro de una prisión. Por tanto entender lo insuficiente del tratamiento cuando uno está privado de libertad, es una cosa que es imposible de vivir porque no hemos tenido esa experiencia. Entonces acercar las necesidades de ellas, las posibilidades con el objetivo de luego trabajar en la reinserción social que estas mujeres deben tener que es la función por Constitución que tiene la privación de la libertad y las cárceles, requiere de articulación, requiere de miradas conjuntas y requiere de estrategias que deben tener necesariamente un seguimiento y una evaluación periódica”.


La funcionaria destacó el trabajo del Ministerio de Justicia a través de la Secretaría y del Servicio Penitenciario “Esto se logra muy costosamente porque garantizar los derechos de las mujeres fuera de la prisión es difícil, en la prisión es tanto más difícil. Nosotros no dejamos de trabajar, tenemos intervenciones mensuales de comunicación vía telefónica o vía escrita. Y luego de visitas por lo menos tres veces en el año y de acompañamiento a sus necesidades específicas”.


Deudas como sociedad
En cuanto a números, actualmente hay 22 mujeres privadas de la libertad en la provincia las cuales están acompañadas por este programa “Creo que es una voz y una mirada atenta y específica que mitiga de alguna manera lo terrible que es estar en prisión. Una vez que salen de prisión nosotros entendemos que esto ha sido un ejercicio de fortalecimiento interno. Igual garantizar la reinserción social es un trabajo que todavía como sociedad nos debemos, son mujeres terriblemente estigmatizadas, les es muy costoso conseguir trabajo, por tanto volver a la vida social es muy difícil”.

 

Otra deuda que tenemos como sociedad, manifestó la coordinadora de la Oficina de Género, refiere a trabajar para la no estigmatización y para la reinserción “si no damos posibilidades de reinserción, luego se vuelve a lo conocido. Como que de alguna manera al cortar los caminos de posibilidades de crecimiento, de construcción de proyectos y todo esto sabemos que se apoya necesariamente en condiciones laborales que permitan la mantención.

 

Tiene esta complejidad el tratamiento. Igual mi sensación siempre es que hacemos poco porque esto debería ser una cuestión natural porque la diferencia es natural. La jerarquía sobre la diferencia es el aspecto que tenemos que trabajar como personas y que tenemos que trabajar como sociedad”.


Ganas de formarse
Consultada sobre detalles específicos de cómo es el acompañamiento, uno de los pilares refiere a la formación, al estudio.


“Tener el deseo de trabajar y formarse es muy intrínseco pero eso se está garantizando, las mujeres están haciendo su escolaridad. Muchas han terminado el nivel primario, también el nivel secundario y están con proyectos de formarse en nivel terciario y universitario. Luego lo que sí puedo decir es que se están incorporando, poco a poco, con mucho esfuerzo, talleres porque las mujeres no pueden compartir alas actividades con los hombres dentro de prisión. Entonces, estamos hablando de una población carcelaria masculina de alrededor de 700 personas y una población carcelaria femenina de alrededor de 22 personas, disponer de recursos en ese sentido, es mucho más costoso. Ahí estamos nosotras, ahí está el equipo, ahí estamos solicitando, revisando permanentemente haciendo seguimiento no solo con esto sino también con las cuestiones de salud. La salud de las mujeres tiene especial requerimiento de atención”.


En la reunión con instituciones estuvo presente la Agencia Provincial de Adicciones “de hecho se hicieron reuniones con las mujeres privadas de libertad donde ellas pudieron decir qué necesitaban, qué estaban haciendo, por dónde iba su vida en este sentido. Todos se manifestaron con el requerimiento de la necesidad de acompañamiento y ayuda. En muchas situaciones, sobre todo las de consumo problemático no se puede salir solo”.


En cuanto al trabajo que se está llevando a cabo de manera integral, Mosqueira dijo que es mucho lo que se está haciendo y muchísimo también lo que falta. Coincide tal vez así en lo que planteábamos al principio. Pero el camino está marcado y en el mismo siempre están las mujeres al frente.


“Nosotros siempre advertimos cuando vamos a los penales que las colas de visitas de los varones son mujeres, y las colas de las visitas de las mujeres, también son mujeres. A las mujeres se las abandona porque no está pensado que una mujer pueda cometer un delito. Las mujeres están pensadas en esta sociedad para la casa, para las tareas de cuidado y todo lo demás tiene su costo. Requiere de cupos, de intervenciones pero no es una cuestión que se da natural como debería ser”.