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26/06/2021

El mundo fitness se reinventa, sin pesas y sin pesos como eje

El gimnasio funcional está en la cresta de la ola, con la búsqueda de cuerpos preparados integralmente. Cada vez son más los que buscan objetivos para lograr mayor bienestar, antes que levantar 50 kilos en cada brazo.
El mundo fitness se reinventa, sin pesas y sin pesos como eje
El mundo fitness se reinventa, sin pesas y sin pesos como eje

Por Fernando Manrique

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Fotos: Daniel Idiarte.

La vieja idea de los gimnasios como un lugar para aumentar nuestros músculos, al estilo de Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone, ha quedado un poco desfasada en el tiempo.

Los cuerpos toscos ahora han sido reemplazados por los que son orgánicamente funcionales y, por ello, los centros de entrenamientos integrales han ganado mayor poder.

Lógicamente, todo depende de las metas de cada persona, pero alguien que recién empieza actividad física se siente más ameno con las sentadillas, con los abdominales, con los espinales y con el manejo de nuestro propio cuerpo, antes que levantar "el peso de un camión" en cada brazo.

Tonificar y adelgazar son dos de los pedidos más recurrentes a la hora de golpear las puertas, pero sin una buena guía se pueden inflar los músculos y seguir aumentando la panza. O en el caso de las mujeres, tener más robustez y menos elasticidad, lejos de lo que se planteaban.

Allí, el rol del personal trainer es clave. Uno puede entrenar en su propia casa, con pesas o con una elíptica, pero puede quedar a mitad del camino si no cuenta con una motivación. Descontando, las lesiones que se pueden sufrir o la pérdida de tiempo en algo en vano si no se realizan bien los ejercicios.

Sin dudas, hay que escuchar al cuerpo en forma gradual, sin exigirlo de golpe. Pasar de jugar a la PlayStation todo el día o a desperdiciar las tardes durmiendo siesta, a dedicarse una hora al gimnasio o a salir a correr es una cuestión progresiva. Como en una dieta, no se puede cambiar abruptamente la comida chatarra a solamente lechuga y tomates.

Entrenamiento por objetivos

Dialogamos con Daniel Donoso, quien ostenta 26 años en la actividad física y tiene el gimnasio Meraki Fitness, en Boulevard Ituizangó 1191. En sus prácticas funcionales, expuso: "Ponemos el énfasis en los objetivos de cada uno, por ejemplo si viene una persona que quiere tonificar, otra que quiere bajar de peso o una que quiere crecer en musculatura. El punto de partida es el objetivo de cada uno".

Agregó, dentro de ese esquema, que los objetivos ya se pueden ver al tercer mes "porque el cuerpo lleva una adaptación donde fisiológicamente los músculos y las fibras se empiezan a modificar y empiezan los cambios corporalmente".

Al rebobinar sobre lo que pasaba en los años 90, donde se priorizaba verse al espejo "groso", comentó: "Yo pienso que hay una parte del gimnasio que antes era muy mecánica e iba solamente a lo estético. Ahora en el gimnasio se busca un estilo de vida, donde uno desea hacer deporte, trabajando con la parte aeróbica, más allá de que el que quiera muscular lo hace. La idea es llegar a un cuerpo funcionalmente orgánico, que sirva para desempeñarte en la vida y no con torpeza, que esté equilibrado".

Esto no son sólo palabras, sino que Daniel logró que un joven que pesaba 138 kilos descendiera de forma tal que llegó a pesar menos que él ¿Cómo lo hizo? 

En este sentido, relató: "Le propuse un año para el cambio, porque eran muchos kilos. Fue un trabajo diario, continuo, que lo hice con un doctor también. Lo hice controlar cada tres meses y al año esa persona pesó 84 kilos, dos kilos menos que yo. Fue un buen logro y fue una de mis mayores satisfacciones personales como entrenador".

Lo normal es sentirse bien y el radical cambio de tener 54 kilos menos, es una demostración de que "sí se puede", como cantan en algunos estadios de fútbol cuando el equipo chico está venciendo al favorito. 

¿Y cómo se evitan las recaídas o la inconstancia? De acuerdo a los estudiosos, lo psicológico es un factor elemental y cuando los músculos dicen basta la cabeza los anima a que den un plus. 

Juan Manuel Fangio, multicampeón de Fórmula 1 y uno de los deportistas argentinos más célebres del siglo XX, usaba una estrategia similar. Cuando su auto estaba ardiendo, por el calor de la pista, pensaba que iba caminando por un banco de nieve hundido hasta la cintura y esa mentalidad hizo que siempre llegara primero a la bandera a cuadros.

Sin zigzagueos

Siguiendo con las metáforas de automovilismo, Daniel destacó que el trabajo con alguien con sobrepeso, requiere de una orientación sin zigzagueos.

"Un buen entrenador marca una línea recta entre vos y tu objetivo, cuando un entrenador no tiene orientación y, empieza a zigzaguear, ese objetivo tarda más. Un buen entrenador acorta el tiempo hacia tu objetivo, entonces lo que podría demorar un año tarda cinco o seis meses. Por eso, en tres meses ya se pueden ver reducciones de caderas o de cintura o los que buscan masa corporal pueden tener más" puntualizó.

Cuando una persona finalmente llega a ese objetivo, hay que planificarse otros, para no estancarse o retroceder lo logrado. Como en la vida misma, cuando uno alcanza un título secundario proyecta una carrera universitaria, tener un buen empleo o sembrar un emprendimiento.

En ese marco, el entrenador planteó: "Una vez que cumplen el objetivo es el momento de proponer otro nuevo, porque sino la persona pierde la motivación, no hay que quedarse en la zona de confort".

Empíricamente, la motivación en equipo es más fuerte que en soledad. El instructor opinó al respecto: "La pandemia nos hizo valorar la actividad física y desde un punto de contacto con el otro, de comunicación con el otro, se generó una sinergia. Yo en mi casa puedo hacer diez flexiones de brazos, en cambio en un gimnasio podemos hacer 15 flexiones juntos porque tu misma energía me lleva a mí, te moves con la energía del otro y podes rendir más".

Esa misma motivación permitió que se reinventen en tiempos de coronavirus. "Hice clases online para sostener el gimnasio, sino se fundía. En la pandemia se buscó funcionalidad del cuerpo, con plancha, tábata, burpee, sentadillas y ejercicios funcionales hasta con almohadones como los oblicuos. En la pandemia mucha gente siguió bajando hasta dos o tres kilos por mes, porque los ejercicios funcionales te dan resultado igual en tu casa, no es algo que se hace al azar".

Esto derriba el mito de que hay que llenarse de aparatos en la casa para poder ejercitarse. No se necesitan mega máquinas, como exhibieron en algún momento Wanda Nara o Rocío Oliva. Si se puede invertir en colchonetas, en una buena banda elástica o en pesas, bienvenido sea. Pero también se puede entrenar con botellas cargadas con arena, con una silla o sin más, con el cuerpo mismo. 

Los millones de videos en YouTube pueden ayudar, pero no hay que perder de vista que nunca pueden sustituir a un guía que ya conoce nuestro cuerpo, nuestras fortalezas y nuestras debilidades.

Actividades complementarias

Si hablamos de cuerpos en bienestar, se pueden desarrollar entrenamientos con la fusión de otras actividades.

Una de las ideales es el yoga, no en un modo Zen, sino transpirando la camiseta. Yanina Castro, quien se dedica a dar clases de yoga fusionado, dijo: "Con constancia, disminuye el estrés, mejora la respiración y su consciencia, mejora la postura, disminuye las contracturas por malas posturas, calma la ansiedad".

En el caso de que sea un estilo más activo, también tonifica y fortalece articulaciones y músculos "entregando, con el correr de las prácticas, algo de lo más importante que te puede dejar una actividad que es la consciencia corporal".

Pilates también ayuda al trabajo de resistencia muscular. Es apta para todo público, sobre todo para quienes tienen un trabajo de oficinista que tiende al sedentarismo y a las contracturas.

Otra que no es una carrera, pero se parece mucho a ella es el indoor o spinning. Se trata de una actividad física colectiva en salas de fitness. Se realiza sobre una bicicleta adaptada para esta actividad y, principalmente, con los ejercicios ejecutados se lleva a cabo un trabajo cardiovascular. Aquí también se consumen de 500 a 800 calorías por sesión, según investigaciones.

Por último, caminar o trotar del Puente Viejo al Puente Nuevo es una manera de estar en movimiento, de disfrutar la naturaleza y es gratuita.