Entre lágrimas y tensión, pidieron 20 años para el hombre que abusó sexualmente de cuatro hermanas
Esta mañana el Anexo del Poder Judicial fue el escenario de una audiencia repleta de emoción y de tensión, porque se debatió la pena en uno de los casos más conmocionantes que tuvo la ciudad en este último tiempo.
Lee también: Se debatirá la pena en un caso que conmocionó a Viedma: el imputado podría recibir 20 años de prisión
Se trata de una audiencia de cesura contra Hedito del Tránsito Meza Torres, de 65 años, declarado responsable de dos abusos sexuales con acceso carnal y dos abusos simples, agravados por la guarda. Se trata del cuidador del club Sol de Mayo, quien aprovechó su relación de confianza con la familia de las menores, cuatro hermanitas, y abusó de ellas reiteradamente.
La sesión se desarrolló de manera presencial en la Sala Anexo y estuvo encabezada por los jueces Juan Martín Brussino Kain, Ignacio Gandolfi y Carlos Reussi, y en este marco, se produjo el ofrecimiento y análisis de prueba, con testimonios y una exposición mediante Cámara Gesell, además de la intervención de profesionales del Cuerpo de Investigación Forense.
La fiscal Maricel Viotti Zilli y el defensor de Menores Juan José Álvarez Costa pidieron 20 años de cárcel efectiva, mientras que la defensa de Graciela Carriqueo y Belén Blanchet solicitaron el mínimo de ocho. El dato a tener en cuenta es que a los 70 años, dentro de cinco años, el condenado podría pedir una morigeración de la pena por su edad y podría ir a prisión domiciliaria.
El impacto en las víctimas
Uno de los testimonios incorporados durante la audiencia correspondió al licenciado en Psicología Forense Cristian Battcock, perito del Cuerpo de Investigación Forense. El profesional se refirió a la evaluación realizada y a la existencia de indicadores compatibles con estrés postraumático y daño psíquico.
Entre las manifestaciones relevadas se mencionaron cambios en el comportamiento, tristeza, mayor necesidad de dormir, dificultades de concentración y aprendizaje, problemas para recuperar recuerdos, alteraciones del sueño y pesadillas. También se describieron episodios de miedo, taquicardia, alteraciones en el estado de ánimo y conductas de evitación relacionadas con determinados lugares y situaciones, a tal punto que evitan volver a pasar cerca de Sol de Mayo.
Según lo expuesto durante la audiencia, una de las niñas habría manifestado temor ante amenazas atribuidas al imputado, entre ellas la advertencia de que mataría a sus padres. A partir de la situación, también se habrían abandonado actividades deportivas.
"Les destruyó la vida entera"
Uno de los momentos más fuertes de la audiencia fue el testimonio del padre de las niñas, quien habló sobre las consecuencias que el caso tuvo en su familia. "Les destruyó la vida entera este tipo, a mí y a mi esposa también. Hoy estamos vivos por nuestras hijas nada más", expresó.
El hombre contó que a raíz de la situación perdió su trabajo y atravesó un fuerte deterioro personal. "Perdí mi vida, perdí las ganas de vivir. Tenía metas y objetivos, tenía una vida planeada, tenía muchísimas cosas para hacer", relató.
"Yo lo conocí a él porque era padrino de una de las mellizas. Al principio yo lo veía como a un padre, como esa imagen que nunca tuve. Lo quería mucho. Hasta el día de hoy les cuesta dormir a dos niñas. Anoche estuvieron toda la noche sobresaltadas. Pasaron de ser niñas felices a estar todo el día sobresaltadas", expuso.
"No quieren comer ni dormir, se encierran, no quieren salir, viven todo el tiempo con miedo. Recién a una de las nenas la dejamos en la escuela y tenía miedo. Todos los días no sabemos con qué nos vamos a encontrar", expresó.
Durante la audiencia también se incorporaron informes de distintos profesionales que evaluaron al imputado. Lo más potente de los testimonios proporcionados por la defensa fue de la psicóloga forense María Cerdeira Fulloni describió que tiene un bajo nivel de instrucción y dificultades en áreas vinculadas con la lectura, escritura y razonamiento abstracto.
Durante la audiencia, el propio acusado tomó la palabra, pero dejó un escueto mensaje. “Pido perdón. He sufrido mucho. Si tengo que pagar las consecuencias, las pago", manifestó.
La Fiscalía pidió 20 años
Luego de la producción de la prueba y los testimonios, llegaron los alegatos de las partes. La fiscal Maricel Viotti Zilli solicitó una pena de 20 años de prisión. En el mismo sentido se pronunció el defensor de menores, quien también pidió 20 años.
La defensa oficial, en cambio, solicitó una pena de ocho años. Durante su intervención, una de las víctimas cuestionó ese pedido y rechazó que las condiciones personales o educativas del acusado fueran utilizadas como argumento para reducir la pena.
Leer más: "Un caso particularmente perverso": piden 20 años de cárcel por abusos a cuatro hermanas
La fiscal en su alegato de parte expuso: "Meza era su referente de confianza y de respeto y se valió de la vulnerabilidad de estas cuatro niñas y se trata de un adulto donde prima la asimetría de edad. Todo ello se probó con la evidencia y se llegó a la responsabilidad penal" y agregó que el testimonio del padre fue contundente: "Les destruyó la vida, no sólo a las niñas, sino también a él y a su mamá".
Viotti Zilli, acompañada por el adjunto Tomás García Ansola, mencionó “la pluralidad de víctimas y la relación de confianza que facilitó el accionar del acusado y la asimetría para con las niñas en el marco de un ataque acreditado que lesionó su integridad física y psíquica”.
El defensor de Menores Álvarez Costa (acompañado por la adjunta Nélida Flores), por su parte, hizo hincapié: "El modus operandi que tenía Meza era tremendamente perverso, no sólo por el abuso de confianza que había con el vínculo familiar, sino que a alguna de ellas las soltaba en medio del gimnasio y las 'cazaba' a los fines de perpetrar los actos abusivos. Él era el padrino de una de ellas y estos actos no sólo se trataba de tocamientos, sino que en dos de ellas hubo acceso carnal, sin lugar a dudas esta defensa advierte una progresividad en la agresión sexual por parte del imputado".
"En nueve años que me tocó estar en la defensa, nunca vi un caso similar, no se trata ni una ni dos, son cuatro víctimas, todas menores de edad. Tengamos en cuenta que los hechos se produjeron cuando las niñas eran muy pequeñas", precisó y añadió que una de las víctimas tenía entre 5 y 10 años, otra entre 6 y 8 años, otra entre 8 y 9 años y la cuarta entre 11 y 12 años.
La defensora adjunta Belén Blanchet, quien integró la defensoría penal junto a Graciela Carriqueo, aludió a "una niñez y adolescencia signada por una vulnerabilidad profunda”. Dijo que estaban frente a "un hombre que a las 12 años abandonó la escuela, se quedó absolutamente solo y fue incorporado al mercado laboral informal".
Haciendo referencia al equipo forense que le realizó una pericia y mencionó, también en audiencia, “un rendimiento intelectual menor al esperado para su edad cronológica”. “Ante ese déficit, no se le puede exigir lo mismo que a una persona que creció en otras condiciones”.
Al finalizar la audiencia, una de las víctimas tomó la palabra y dijo: "Para mí no tiene nada que ver que no tiene estudios. No está relacionado por lo que estamos acá. Le tendrían que poner más años, nos hizo mal. Yo no confío en nadie. Lo quería como si fuera mi papá. ¿Por qué, si me quería, me hacía eso?", planteó.
Y cerró con un pedido dirigido al tribunal: "Están mal ocho años nomás. No tiene nada que ver que no tenga estudios ni que tenga familia. Que no mienta".
El tribunal ahora se tomará el tiempo de plazo de ley y en los próximos días comunicarán el veredicto con el monto de la pena correspondiente.