2026-07-22

La inundación que cambió para siempre el mapa de Viedma

La catástrofe de 1899 marcó un punto de inflexión en la historia de la capital rionegrina.

La gran inundación del 21 de julio de 1899 no solo dejó una ciudad devastada. Más de un siglo después, sus consecuencias siguen presentes en el paisaje del Valle Inferior del río Negro, donde una tragedia dio origen a profundas transformaciones que modificaron la forma de habitar, producir y entender el territorio.

LEER MÁS: La gran inundación de 1899: el interrogante sobre las víctimas que aún rodea a la mayor tragedia de Viedma

El desborde del río Negro, provocado por semanas de intensas lluvias en la cuenca del Limay, cubrió gran parte de Viedma con más de cuatro metros de agua. La crecida también afectó a San Javier y otras poblaciones de la región, mientras la antigua laguna El Juncal, un enorme espejo de agua ubicado detrás de la ciudad, volvió a expandirse sobre buena parte del valle.

Aunque la inundación de 1899 no fue la única registrada en la historia de la comarca, sí representó un punto de inflexión. La magnitud del desastre impulsó un proceso de obras destinado a reducir la vulnerabilidad de la ciudad frente a futuras crecidas y a transformar definitivamente el territorio.

Entre esas intervenciones sobresalió el desagüe de la laguna El Juncal. Hasta las primeras décadas del siglo XX, este humedal se extendía a lo largo de unos 60 kilómetros y, durante los períodos de grandes crecidas, ocupaba amplios sectores del actual Valle Inferior. Su eliminación permitió mejorar las comunicaciones hacia el sur y recuperar miles de hectáreas que con el tiempo serían incorporadas a la producción agropecuaria, sentando las bases del desarrollo que décadas más tarde consolidaría el Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (Idevi).

A ese proceso se sumaron posteriormente nuevas defensas contra inundaciones y la regulación de los caudales en las cuencas de los ríos Limay y Neuquén mediante grandes obras hidroeléctricas, intervenciones que modificaron el comportamiento del río Negro y redujeron el riesgo de crecidas extraordinarias como la de 1899. Sin embargo, eso no significó la desaparición total del riesgo hídrico: a lo largo del siglo XX también se registraron crecidas que afectaron distintos sectores de Viedma, aunque sin alcanzar la magnitud de aquella catástrofe.

Pero la transformación también tuvo otra cara. La desaparición de El Juncal significó la pérdida de uno de los humedales más importantes del norte de la Patagonia. Allí existía un ecosistema de gran biodiversidad que albergaba numerosas especies de aves, mamíferos y vegetación adaptada a los ambientes inundables. Hoy solo permanecen humedales remanentes, varios de ellos en cercanías de San Javier, donde en los últimos años se impulsaron acciones de recuperación ambiental tras décadas de degradación provocada, entre otros factores, por la existencia de un basural a cielo abierto.

El valor de El Juncal tampoco era exclusivamente ambiental. Investigaciones arqueológicas realizadas en la zona de San Javier confirmaron que el entorno de la antigua laguna fue utilizado durante siglos por pueblos originarios para desarrollar prácticas funerarias y rituales. Los estudios permitieron identificar entierros humanos con pigmentación rojiza y fechar ocupaciones de entre 1.700 y 340 años antes del presente, consolidando a este sector del Valle Inferior como uno de los principales paisajes arqueológicos del noreste de la Patagonia.

Con la mirada del presente, la historia de El Juncal refleja cómo una misma decisión puede generar efectos distintos según la época desde la que se la observe. El desagüe de la laguna respondió a la necesidad de proteger a la población y abrir nuevas oportunidades de desarrollo después de una de las mayores tragedias que vivió Viedma. Al mismo tiempo, significó la desaparición de un ecosistema que hoy sería considerado de alto valor ambiental y patrimonial.

Más de 127 años después de aquella inundación, el legado de 1899 sigue siendo visible. Donde antes se extendía un inmenso espejo de agua hoy existen chacras, caminos, barrios y amplios sectores urbanizados que forman parte del crecimiento de Viedma y del Valle Inferior. Muchos de esos sectores se encuentran en cotas muy bajas, próximas al nivel del río Negro, por lo que durante períodos de lluvias intensas continúan presentando dificultades para el drenaje natural del agua.

Te puede interesar