2026-07-03

El "secreto verde" del Valle Inferior: cómo el INTA transformó la región en una potencia forrajera nacional

Los datos revelados por el especialista Juan José Gallego y el inesperado respiro climático que trajo el otoño para el secano.

El Instituto de Desarrollo del Valle Inferior del Río Negro (Idevi) consolidó en las últimas décadas una transformación productiva silenciosa pero de escala masiva, impulsada por la innovación y la ampliación del riego. Lo que a principios de los años 2000 era una actividad marginal, hoy posiciona a la región en el mapa grande de la producción ganadera nacional.

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En diálogo con el programa Tocá Madera por Radio Noticias (105.5 MHz), Juan José Gallego, coordinador del área de producción animal de la Estación Experimental del INTA Valle Inferior, reveló el salto exponencial que dieron los dos principales cultivos que hoy traccionan la base forrajera y la producción de carne en la zona: la alfalfa y el maíz.

"A principios de los años 2000, en el Idevi había entre 700 y 1.000 hectáreas de alfalfa. Con las sequías de 2008 y la aparición del mercado de exportación, la superficie saltó a 3.000 o 4.000, y hoy en la actualidad superamos las 5.000 hectáreas", detalló.

El fenómeno del maíz fue igual de drástico: antes del corrimiento de la barrera sanitaria en 2013, el valle contaba con menos de 1.000 hectáreas; hoy, la siembra anual oscila firmemente entre las 3.000 y 4.000 hectáreas dentro del Idevi, cifra que se estira aún más al sumar las márgenes norte y sur del río.

El potencial patagónico en el podio nacional

La combinación del suelo, la radiación y el acceso al agua ubica a los ambientes bajo riego de la Patagonia en una posición privilegiada.

Según explicó Gallego, cuando el INTA compara los rindes locales de cultivares de alfalfa con zonas tradicionalmente agrícolas del centro y norte del país, como Rafaela (Santa Fe) o Santiago del Estero, el Valle Inferior se ubica firmemente "entre los tres o cuatro ambientes de mayor potencial de producción de forraje de la Argentina".

En esta época del año, el protagonismo pasa a los verdeos invernales como la avena, un recurso estratégico clave. "Sirve para cubrir los baches de forraje más marcados que tenemos ahora y a la salida del invierno (septiembre y octubre), provocados por las bajas temperaturas y la menor radiación", señaló.

Para optimizar esto, la experimental local trabaja en red evaluando genéticamente nuevos materiales de avena, cebada y centeno para identificar cuáles se adaptan mejor al suelo rionegrino antes de que salgan al mercado comercial.

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NoticiasNet · Micro agroeconómico : Juan José Gallego (INTA Valle Inferior)

El secano y un alivio que no alcanza a borrar la tensión

La contracara de la abundancia del riego se vive en los campos de secano y de monte, donde el clima mantiene bajo constante tensión al productor debido a que la producción de pasto depende exclusivamente de las lluvias.

Sin embargo, este otoño dejó una sorpresa en los pluviómetros de la zona de Adolfo Alsina y el partido de Patagones. Gallego detalló que se registró un período inusualmente húmedo y favorable: "Desde marzo hasta ahora han llovido entre 170 y 200 milímetros en algunos sectores, lo que es muchísimo si se tiene en cuenta que la media anual de la región ronda los 400 milímetros".

A pesar de que este volumen representa casi la mitad de lo que llueve en todo un año, el especialista advirtió que la recuperación no es mágica.

"Las precipitaciones ocurrieron con buenas temperaturas en marzo, pero venimos de muchos años de una seca muy profunda, por lo que el pastizal natural no se recupera de manera tan rápida", concluyó.

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