Pumas, zorros y jabalíes en Río Negro: la amenaza que cambia la ganadería de la Región Sur
La presencia cada vez más frecuente de animales predadores y especies invasoras se ha convertido en una de las principales preocupaciones para los productores ganaderos de la Región Sur de Río Negro.
El fenómeno no sólo provoca pérdidas económicas por ataques al ganado, sino que también comienza a modificar el perfil productivo de amplias zonas de la provincia.
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En varios departamentos históricamente vinculados a la producción ovina, numerosos establecimientos redujeron o abandonaron esa actividad para orientarse hacia la ganadería bovina, considerada menos vulnerable frente a determinados predadores.
El secretario de Ganadería de Río Negro, Norberto Tabaré Bassi, se refirió a esta problemática y en diálogo con el programa "Tocá Madera" de Radio Noticias (105.5 MHz), señaló que en los últimos años se observó una expansión territorial de distintas especies.
“Nosotros hemos visualizado un traslado principalmente de pumas hacia el centro de la Región Sur, lugares donde antes no se visualizaban pumas, y eso nos ha generado un deterioro grande en las majadas”, afirmó.
Según explicó, el impacto de los ataques ha provocado cambios significativos en algunos sistemas productivos, a punto tal que “muchos productores han dejado la actividad ovina y han migrado hacia la actividad vacuna”.
Bassi aseguró que departamentos como San Antonio, Valcheta y 9 de Julio, tradicionalmente identificados con la producción ovina, registran actualmente una fuerte reconversión hacia la ganadería bovina.
A la problemática del puma se suma la acción del zorro colorado, una especie presente desde hace décadas en la región, pero cuyo impacto sobre las majadas es cada vez más advertido por los productores.
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En paralelo, el avance del jabalí aparece como otro desafío para la producción ganadera y para el manejo de la fauna silvestre. El funcionario explicó que se trata de una especie introducida que logró expandirse hacia sectores donde años atrás su presencia era prácticamente inexistente.
Bassi atribuyó este crecimiento a la gran capacidad de adaptación del animal a distintos ambientes y condiciones climáticas. Además, adelantó que la Provincia trabaja junto a organismos especializados para desarrollar mecanismos que permitan aprovechar la carne de jabalí bajo condiciones sanitarias adecuadas.
“Lo que tenemos que garantizar son las formas de faena y comercialización”, expresó, al tiempo que recordó que la especie puede transmitir triquinosis y que cualquier aprovechamiento comercial debe realizarse bajo estrictos controles de inocuidad.