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13/06/2026

Cáncer de próstata: la enfermedad más frecuente en los hombres y el desafío que preocupa a los especialistas

Cada año, miles de hombres reciben el mismo diagnóstico, pero hay un dato que sigue encendiendo alarmas: muchos llegan demasiado tarde.
El cáncer de próstata en general se agrava cuando no se agarra a tiempo.
El cáncer de próstata en general se agrava cuando no se agarra a tiempo.

En el marco del Día Mundial del Cáncer de Próstata, especialistas volvieron a poner el foco en una realidad que preocupa al sistema sanitario: se trata del cáncer más frecuente en los hombres y, pese a contar con herramientas eficaces para detectarlo de manera temprana, una gran cantidad de pacientes sigue llegando al diagnóstico cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada.

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El médico oncólogo  Dr. Rubén Kowalyszyn,  socio estratégico de IMO y de Clínica Viedma, explicó a El Radar, por Radio Noticias, que el principal problema no es la falta de tecnología o tratamientos, sino que muchos hombres todavía no incorporan los controles preventivos como parte de su rutina de salud.

Según detalló el especialista, aproximadamente la mitad de los pacientes diagnosticados con cáncer de próstata en Argentina ya presentan metástasis al momento de descubrir la enfermedad.

Esto significa que el tumor logró extenderse más allá de la próstata, afectando ganglios, huesos u otros órganos, una situación que complica los tratamientos y reduce las posibilidades de curación definitiva.

"La enfermedad puede avanzar durante años sin dar señales claras y cuando aparecen los síntomas, muchas veces ya está en una etapa más compleja", explicó.

La comparación con el cáncer de mama resulta inevitable. Mientras que en las mujeres los controles preventivos permitieron reducir significativamente los diagnósticos tardíos, en los hombres todavía persisten mitos, temores y resistencia a las consultas médicas.

El control que puede salvar vidas

Los especialistas remarcan que no es necesario esperar síntomas para realizar estudios. Por el contrario, recomiendan comenzar con controles periódicos a partir de los 50 años, incluso cuando no existan molestias urinarias, dolores o signos de alerta.

La herramienta principal es un análisis de sangre que mide el Antígeno Prostático Específico (PSA), un estudio simple y accesible que permite detectar alteraciones tempranas.

Si el resultado presenta valores elevados, el paso siguiente suele ser una resonancia magnética multiparamétrica, una técnica que actualmente permite identificar lesiones muy pequeñas y con alta precisión.

Adiós a uno de los mayores miedos

Uno de los cambios más importantes de los últimos años tiene que ver con los métodos de diagnóstico. Durante décadas, muchos hombres evitaron las consultas por temor al tacto rectal. Sin embargo, los avances tecnológicos modificaron sustancialmente ese escenario.

Actualmente, los especialistas destacan que el PSA y la resonancia magnética ofrecen herramientas mucho más precisas para detectar lesiones tempranas, reduciendo la necesidad de recurrir inicialmente a métodos invasivos.

La incorporación de estas tecnologías permitió encontrar tumores de apenas unos milímetros, algo impensado años atrás.

Quiénes deben prestar especial atención

Aunque el riesgo aumenta principalmente después de los 50 años, existen grupos que requieren controles más tempranos.

Entre ellos se encuentran quienes tienen antecedentes familiares directos de cáncer de próstata y las personas con determinados factores genéticos asociados a la enfermedad.

Por esa razón, los médicos recomiendan conocer la historia clínica familiar y comentarla durante las consultas de rutina.

La prevención empieza mucho antes

Además de los controles médicos, los especialistas insisten en la importancia de adoptar hábitos saludables.

Mantener un peso adecuado, realizar actividad física regularmente, consumir frutas y verduras y evitar el sobrepeso son medidas que ayudan a reducir el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer, entre ellos el de próstata.

La evidencia científica más reciente incluso vincula la obesidad con una mayor incidencia de tumores prostáticos, colorrectales y mamarios.

Los avances que abren nuevas expectativas

En los casos en que la enfermedad es detectada de manera temprana, los tratamientos locales como la cirugía o la radioterapia ofrecen elevadas posibilidades de control y curación.

Sin embargo, también existen novedades alentadoras para quienes llegan con enfermedad avanzada.

La investigación actual está enfocada en terapias dirigidas a alteraciones genéticas específicas presentes en algunos tumores de próstata. Estos tratamientos buscan atacar mecanismos defectuosos de reparación del ADN de las células cancerosas y han demostrado mejorar la supervivencia de los pacientes.

Aunque varias de estas terapias aún no están disponibles de manera generalizada en Argentina, los especialistas consideran que representan uno de los avances más importantes de los últimos años.

Por eso, el llamado de los especialistas es claro: los hombres mayores de 50 años deben incorporar los controles prostáticos a su agenda de salud con la misma naturalidad con la que otras campañas lograron instalar la mamografía en las mujeres.

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