La importancia del Control del Niño Sano: salud, desarrollo y realidad familiar bajo la lupa
El Control del Niño Sano que se realiza en toda la provincia de Río Negro sigue creciendo y consolidándose como una herramienta clave para la salud infantil. Sin embargo, su alcance va mucho más allá de un simple chequeo médico.
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Se trata de un seguimiento integral que se desarrolla principalmente en los centros de salud barriales, donde los profesionales acompañan a las familias desde los primeros días de vida de los niños hasta la adolescencia.
NoticiasNet visitó el centro de salud del barrio Guido y dialogó con la médica Victoria Speroni, quien explicó cómo se llevan adelante estos controles y cuáles son las situaciones que suelen detectarse durante el seguimiento.
“El control es la posibilidad de evaluar a un niño desde que nace, hasta que es adulto. Regularmente hay ciertas indicaciones de cuándo deberían ser esos controles, donde uno evalúa no sólo el crecimiento físico y algunas cuestiones que tienen que ver con alguna detección de alguna patología congénita. No hay que pensar en nada raro, te hablo de una hernia, algunas cuestiones que tienen que ver con los genitales. Uno cuando lo revisa, lo revisa de pie a cabeza, buscando diferentes cosas que están recomendadas para cada edad”, resaltó.
“Se evalúa el crecimiento físico y el neurodesarroso, el desarrollo madurativo del niño. Existen parámetros de cierta normalidad que uno espera para un niño de tal edad, que es lo que uno evalúa en el examen físico. El control del niño sano consiste en un interrogatorio, en charlar con la mamá, a nosotros nos pasa, a los generalistas, que, al ser los médicos de la familia, yo soy médica de familia, mi especialidad, tenemos un lazo, también atendemos a la mamá, hemos atendido a los hermanitos, yo que estoy hace 23 años en el centro de salud, es como que ahora me está pasando que le estoy haciendo el control del niño sano a mis niños sanos de hace 20 años atrás”.
La profesional destacó que la consulta permite tener una mirada amplia sobre la realidad de cada niño y de su entorno familiar. “Yo hace 22 años que estoy atendiendo a las familias, entonces uno tiene como un abordaje bien integral del niño. Tampoco consiste solo en un examen físico, ni en una charla, ni consejos, sino que es en sí una consulta integral. También uno puede evaluar en esas entrevistas cómo están, cómo está llevando la maternidad, uno evalúa también no solo al niño, sino a la mamá, o al entorno, o a los papás, nos enteramos de cómo están esas familias, si se separaron, si hay alguna situación de violencia, si están muy mal económicamente, si les falta para la olla, uno evalúa”, dijo.
“Mucho más que un consultorio pediátrico, salvo que el pediatra de cabecera quizás la conoce a la familia, pero a veces se dedica más al niño en sí. Nosotros atendemos a la abuela, a los tíos, a los hermanitos, a los primos, ellos como no son todos del barrio, y eso da cierta también posibilidad de ir un poquito más allá”, remarcó.
Respecto de los casos en los que se detecta alguna situación que requiere una atención más específica, Speroni explicó cómo funciona la articulación con otros profesionales y con el hospital.
Consultada sobre el procedimiento cada vez que se detecta algo fuera de lo normal, contó: “En la salita también tenemos una pediatra, generalmente ella se encarga de los controles de menores de 6 meses, evalúa todas estas cuestiones que te decía de problemas congénitos, de desarrollo, de crecimiento, que no suban de peso, a que bajen demasiado de peso, ahí se suele derivar al hospital. También cuando encontramos un soplo. También a todos los niños los derivamos a la oftalmóloga infantil del hospital, que les hace un fondo de ojo, evaluar cosas un poquito más allá, de lo que podemos hacer acá”.
Sobre el seguimiento que se realiza, contó: “Los controles de los bebés, se hacen hasta los 6 meses, en lo posible todos los meses, a partir de los 6 meses, cada 2 meses, hasta los 8, que ahí vamos evaluando también si tiene la vacuna, si le falta alguna aprovechamos el control para colocarle la vacuna. Después, a partir del año, cada 3 meses, que justo a los 15 y a los 18 es que toca la vacuna, entonces tenemos la oportunidad de que vengan a hacerse el control y de paso les ponemos la vacuna. Y ya después es una vez al año el control médico integral o médico general”.
Seguimiento escolar y detección temprana
Otro de los aspectos fundamentales del programa es el control que se realiza durante la etapa escolar, a través de Sanidad Escolar. Estos chequeos permiten evaluar el desarrollo de los niños en momentos clave de su crecimiento y detectar de manera temprana distintas problemáticas.
El otro detalle importante es poder controlar en la época escolar, que arranca desde el jardín de infantes, bajo el programa Sanidad Escolar. “Los niños de 5 años, de la primaria, nos da la posibilidad de evaluar a los niños por lo menos 3 veces obligatoriamente en el transcurso de la escolaridad”.
“Hacemos el primer control en la salita de 5, justo es una edad esa donde tocan un montón de vacunas. Les hacemos todo un examen desde la cabeza a los pies, desde el dentista. Generalmente a todos los de 5 los pedimos al módulo para que les hagan una buena revisión. Pero al igual que todas las vacunas”, remarcó.
Y explicó “En los de 5 si necesitan alguna evaluación por los fonoaudiólogos, porque ahí es donde se puede evaluar las R, las últimas vocales o las últimas consonantes que se aprenden generalmente en la salita de 5. Lo ideal es que entren a la primaria ya hablando más fluido. Entonces ahí se detectan ese tipo de cosas”.
“También la fimosis, en los varones la fimosis es la que no puede retraerse el prepucio o que tenga un solo testículo. El mismo control se hace en cuarto grado y en séptimo grado. Antes de salir de la primaria se les hace un control a estos adolescentes finales que nos dan la posibilidad a veces de detectar varias cosas. No solo también de una física, sino también alguna otra cuestión que pueda estar sucediendo a ese niño o adolescente”, contó.
La médica señaló que estas instancias son esenciales porque permiten identificar dificultades que muchas veces pasan inadvertidas en la vida cotidiana.
Lo que se detecta en este periodo, mencionó: “Si hay algún problema de comportamiento, algún problema psicopedagógico, de aprendizaje. Y que por eso es que son tan importantes estos controles. Lo más importante del control del niño es que ya no es pesarlo y medirlo, va más allá”.
“Evaluarlos desde las tablas de crecimiento. A ver si este niño está dentro de los parámetros normales de crecimiento. Ahí sí a veces se detectan, que es bastante frecuente, problemas de sobrepeso, que tienen que ver con el tipo de alimentación. También problemas de bajo peso. Se trata de enfocar en la alimentación”, sentenció.
Además, destacó que la salud bucal es una de las áreas donde más observaciones suelen surgir durante los controles escolares. "Algo que también se detecta bastante es la boca...caries, problemas en los dientes hay un montón. Prácticamente casi todos los niños de salida escolar, salvo que tengan alguna evaluación pediatra previa, con un dentista, en la mayoría se detectan problemas de caries. En las escuelas se dan taller de cepillado de dientes, se coloca flúor para prevenir un poco las patologías dentales", cerró.