2026-04-01

El ambicioso giro logístico de ALPAT para bajar costos y salvar la producción

La única planta de carbonato de sodio de Sudamérica busca reescribir su destino.

La incertidumbre que rodea a Alcalis de la Patagonia (ALPAT) parece haber encontrado un punto de tregua. En una  charla con el programa "Tocá Madera" por Radio Noticias (105.5 MHz), el secretario general del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas (SPIQyP), Ariel Castillo, brindó detalles de una reunión que calificó como "un logro de gestión": la presencia cara a cara de uno de los dueños del Grupo Indalo, Fabián de Souza, con los trabajadores.

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La situación de la empresa es crítica. Según Castillo, el cambio de política nacional frenó el consumo de industrias clave como la del vidrio y los detergentes, a lo que se sumó el ingreso masivo de carbonato de sodio desde China a precios imposibles de competir. Esto derivó en dos años de retrasos salariales, falta de insumos y medidas de fuerza.

Sin embargo, tras dos horas de charla informativa con los afiliados, el panorama cambió. "De Souza dio garantías de continuidad. Pidió seis meses para ir subsanando la parte salarial, de proveedores e insumos para optimizar la planta", reveló Castillo. Un dato no menor para la paz social en la región: se descartaron nuevos retiros voluntarios o recortes de personal. El objetivo es mantener cada puesto de trabajo actual.

Uno de los ejes más intrigantes de la recuperación de ALPAT es su vinculación con la minería del norte argentino. La empresa está cerrando contratos con la industria del litio, lo que obliga a subir los niveles de producción de forma inmediata.

Para que esto sea rentable, el sindicato y la empresa pusieron sobre la mesa un tema histórico: la logística. "Se habló de volver al tren. Pasamos de cinco trenes a uno, y luego a mover todo en camiones, lo cual eleva los costos de forma estrepitosa", explicó el dirigente gremial. La reactivación de la salida ferroviaria para el carbonato de sodio es vista como "el principio de la solución" económica para la compañía.

A pesar del balance positivo y del compromiso del accionista de viajar personalmente a la planta una vez por mes para monitorear el saneamiento, el sindicato mantiene la guardia en alto. Castillo aclaró que todo lo conversado será refrendado en la órbita del Ministerio de Trabajo.

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NoticiasNet · Ariel Castillo

"La palabra del accionista dejó un poco de tranquilidad, pero a nosotros nos queda el trabajo de hacer el seguimiento para que esto se cumplimente mes a mes", concluyó el titular del SPIQyP.

Por ahora, ALPAT entra en una ventana de 180 días que serán decisivos para determinar si la única planta de su tipo en Sudamérica logra reconvertirse o si la crisis industrial nacional termina por socavar sus cimientos de más de 20 años.

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