2025-10-15

Después de medio siglo se enteró quienes eran sus padres y sus abuelos

Intervino un Juzgado de Familia de Viedma que echó luz sobre el caso.

Cuando cumplió 15 años, una adolescente de Viedma descubrió que la historia que había guiado toda su vida no era cierta, de acuerdo a lo que se evaluó en un fallo emitido recientemente por la jueza de Familia de esta capital, Paula Fredes.

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Aquella mujer a la que siempre había llamado hermana era, en realidad, su madre biológica. Y quienes figuraban en su partida de nacimiento como sus padres eran, en verdad, sus abuelos maternos, de acuerdo a lo que surgió en el expediente del Juzgado Nº 11.

Un día, la mujer que se presentaba como su hermana mayor —pero que en realidad era su madre— no pudo sostener más el silencio. Le reveló que cuando tenía 17 años había cursado un embarazo tras una relación de corto tiempo. Corrían los años setenta, y en determinados entornos sociales la maternidad adolescente fuera del matrimonio era duramente juzgada.

Por eso, los padres de la joven decidieron ocultar el embarazo y, al nacer la beba, la inscribieron como hija propia. Sus abuelos asumieron públicamente el rol de padres, y la madre biológica fue presentada como su hermana.

Con el tiempo, su madre biológica también le contó la identidad de su padre y, antes de fallecer, le pidió que intentara tomar contacto, aun frente a la oposición del resto de la familia materna, indica el trámite judicial.

Los años pasaron, pero la necesidad de verdad persistió. Ya en la segunda década de este siglo, y con toda su familia materna fallecida, la mujer decidió buscar a su padre biológico. Logró ubicarlo y el hombre le confirmó que había mantenido una relación de casi un año con su madre. Rápidamente establecieron un vínculo afectuoso y comenzaron a recuperar las décadas perdidas.

La mujer fue recibida con afecto tanto por su padre, su esposa y sus hijos, y según lo que trascendió, por primera vez, pudo mirar su historia desde un lugar completo, donde los nombres, los afectos y la biología coincidían.

El hombre accedió a realizarse una prueba de ADN, cuyo resultado fue contundente: era su padre biológico. Entonces, la mujer decidió dar el paso que faltaba. Recurrió al Poder Judicial y, a través de un proceso en el fuero de Familia de Viedma, solicitó que su partida de nacimiento reflejara la verdad. En la causa se valoró especialmente la declaración testimonial del hombre identificado como su padre biológico.

Esta semana, la sentencia reconoció oficialmente lo que el ADN y la historia personal ya habían confirmado: la mujer es hija biológica de su madre fallecida y de su padre biológico. La sentencia también dispuso la impugnación de la filiación respecto de quienes habían sido inscriptos como sus padres en los registros civiles.

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