2025-10-01

Llegó a juicio el acusado de robar a un comerciante

Se trata del hecho delictivo que ocurrió en pleno centro donde funcionaba el ex taller y repuestera de Armando Malpeli.

Esta mañana se concretó  en el edificio Anexo del Poder Judicial un juicio oral y público contra Gregorio Brost, el dueño de una vidriería de 52 años, quien le sustrajo varios bienes al conocido comerciante fallecido Armando Malpeli.

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El debate se produjo en el marco de una audiencia que presidió el juez de Juicio, Marcelo Chironi, el fiscal José Chirinos y su adjunta Sofía Lento. La querella estuvo a cargo de Santiago Güenumil y la defensa técnica de Aldo Bustamante. 

En el intercambio se logró acreditar que Brost el 9 de agosto de 2024 ingresó a las propiedades de Malpeli, quien murió en mayo de ese mismo año tras una larga enfermedad, y se apropió de varios materiales de valor. 

En este sentido, el listado incluye el retiro de un televisor de 42 pulgadas del domicilio de Malpeli en la calle Mayor Linares de Viedma y múltiples bienes de la ex tornería ubicada entre las calles Laprida y Saavedra.

En este comercio, entre fines de julio y el 24 de agosto de 2024, retiró un cuatriciclo Honda, una sierra circular de mano, una soldadora, mechas, tubos Bahco, llaves de tipo hexagonal, piezas de cobre y de bronce, dos tanques de combustible y tres motores de lanchas. 

No conforme con esto, cambió las cerraduras y los candados de las dos propiedades y de un galpón situado en la calle Canadá. Además, hizo una exposición ante la Fiscalía del Estado por una presunta herencia vacante, presumiblemente para encubrir el delito. Para ello, contaba con papeles de cada nomenclatura de lo que se llevó y documentos que sólo poseía Malpeli y un allegado al comerciante fallecido.

El 5 de septiembre se hizo un allanamiento en la vidriería de Brost, en la calle Moreno, y allí se logró recuperar una gran cantidad de elementos robados, tales como el cuatriciclo y herramientas de mano. 

En las convenciones probatorias de las partes, se remarcó que el mismo sujeto reconoció haberse llevado todos los bienes, aunque argumentó que no sabía que eran del hombre fallecido. 

Ronda de testigos

La primera en hablar fue la denunciante Liliana Mañueco, la pareja de Malpeli desde hace más de 20 años y con quien tuvo una unión convivencial en abril de 2016. En su declaración, sostuvo: "Yo me enteré del robo de los bienes por una persona que había dejado encargada para la limpieza de un patio, ya que yo estaba en General Roca. Me llamó diciéndome que no podía ingresar porque no entraba la llave del candado. Le dije que rompa el candado y ponga uno nuevo. Lo rompió y volvieron a poner otro candado y ahí presumí que podía haber pasado lo mismo en otras propiedades".

"Robaron y cerraron todo. Fue un saqueo sistemático y sobre todo en la ferretería de Laprida donde estaban los bienes de mayor valor. Se llevaron lo más caro primero, cuando ingresé estaba semivacío y había más cosas preparadas para llevárselas. Hice una investigación, con el duelo que conllevaba la muerte de Malpeli, y fue devastador. Los miserables que se quedaron acá en Viedma y nunca preguntaron por la enfermedad de Armando planificaron un saqueo a sus propiedades", explicó con gran dolor.

Recordando a su difunto esposo, mencionó que "él no quería ni viajar porque intuía que le iban a robar. El miserable que ingresó ahí tenía mucho conocimiento de las cosas que había allí adentro y de sus propiedades, sin haberlo conocido ni haber tenido vinculación familiar ni comercial".

Carolina Leonardelli, la segunda testigo que tiene un lazo familiar con el fallecido, se quebró en medio de su relato y señaló: "Sólo quienes conocimos a Armando sabemos lo que cuidaba sus pertenencias. Hasta buscamos las pisadas en la tierra, yo tengo conocimiento de algunas cuestiones forenses y por eso acompañé a Liliana. El acto criminal fue obsceno, pero no fue una sola persona, en las cámaras había más de una persona y el señor presentó documentación que no teníamos nosotros como familia. Sabíamos que su primo, que es abogado, era la única persona que tenía acceso a toda la documentación y coincide con lo que presentó el señor".

"Hay muchas cosas que quedaron sueltas y hay otra persona que debería estar sentada al lado de este señor. Fue una hijaputez con un grado de saña. Armando todavía guardaba el picaporte de la casa de su papá y hasta la cartera que usaba su mamá, cuando había muerto hace tiempo. Era muy celoso con sus bienes. Mi hijo es tornero y le pidió muchas veces alquilar su tornería y nunca se lo permitió. Armando tenía cada rulemán contado", detalló.

Asimismo, citó que hace más de diez años un vehículo se estrelló contra la ferretería y Brost tuvo que reponer los cristales, pero junto a otros dos ayudantes estaban mirando el local más allá de lo dañado, en forma sospechosa. 

El amigo que vio todo

El tercer testigo de la mañana fue Roberto Hajas, un amigo de hace más de 60 años con Malpeli. Primeramente, expuso: "Un día estaba en mi casa tomando mates, escuché ruidos raros, me crucé al frente y vi gente adentro. Vi a tres personas y podría haber otra persona más. Estaban con un martillo golpeando, golpeé y no salió nadie. Llamé a (el abogado) Fernando Ruiz, que era el primo, para ver qué estaba pasando y apareció Gregorio".

En ese encuentro, planteó que Brost le habría dicho que ya había hablado con el primo de Malpeli y allí se quedó tranquilo. "En ese local había de todo, maquinarias pesadas, amoladoras, tableros completos de Bahco, herramientas manuales de todo tipo, estaba lleno de rulemanes y engranajes de todo tipo, tenía una cantidad de herramientas que era infernal. Yo siempre le decía que venda todo o que alquile, pero no quería vender nada, era muy reservado para sus cosas", sostuvo. 

"Gregorio y Armando no tenían vínculos. Armando tenía un vínculo muy reducido de amigos. Era muy cerrado", sentenció por otra parte del vecino.

Por último, habló Rubén Simbeni, quien es del círculo familiar y también reforzó la idea de que Malpeli era muy celoso con sus objetos personales. "Con la muerte de su hermano cerró una persiana y cerró sus vínculos. Queríamos que se desprendiera de algunos de sus bienes para que mejore su pasar, pero vivía de los recuerdos. Dejó la habitación de sus padres intacta, a punto tal que hasta dejó la bala en la pared de cuando su padre se suicidó", mencionó.

"Armando nos pidió que cuidemos sus cosas. Era muy temeroso del robo. Yo llevé su cuatriciclo y lo llevamos al taller que tenía alarma para más seguridad y se lo robaron", precisó con pesar.

Alegatos de clausura

En el último tramo de esta jornada, el abogado Güenumil dijo que no quedaron dudas del robo sistemático de Brost, aunque sembró dudas respecto a quién fue el autor intelectual. "Hemos probado el contexto, el robo de los bienes y Brost sabía de qué los bienes eran de Malpeli. El imputado sabía de todos los bienes en detalle, conocía cada uno de los bienes y solicitó una herencia vacante ante la Fiscalía del Estado. Brost actuó de manera deliberada, con el claro objetivo de apropiarse de los bienes ajenos", subrayó. 

"Él creía que con la petición de la herencia vacante podría apropiarse de los bienes, pero no es válido por las fechas. El 22 de agosto presentó la solicitud de herencia vacante, pero la sustracción fue previa. Quería encubrirse", puntualizó.

Y se dirigió ante el juez Chironi: " Fue un plan armado y nos quedan dudas de su autor intelectual más allá de la autoría material. Pedimos que se lo declare culpable de robo y que se imponga una pena proporcional".

A su turno, el defensor Bustamante manifestó que su cliente "no tenía conocimiento de la ajenidad de los bienes, ni tenía posibilidad de saber la sucesión, más aún por el fallecimiento de Malpeli en General Roca" y pidió una absolución que hoy parece una "misión imposible".

Luego de la extensa audiencia en los tribunales de esta capital, el magistrado Chironi dio por finalizada la actuaciones, y de acuerdo a los términos procesales, se indicó que tendrá hasta el martes 7 de octubre para comunicar su decisión.

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