2025-08-05

Juicio en Viedma: lo acusan de violar a su hijastra mientras la madre estaba de viaje

Los hechos se suscitaron en una chacra donde el sujeto aprovechó que la ausencia. Se escucharon atrocidades en la audiencia.

Esta mañana se desarrolló una audiencia por un juicio oral y público en esta capital contra un hombre de nacionalidad boliviana, a quien se lo imputó por abuso sexual agravado por el vínculo contra una menor de edad.

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Los hechos se produjeron en una zona rural de Viedma, en un contexto de vulnerabilidad y de asimetría entre la víctima y el abusador, ya que es su padrastro y aprovechó que la madre se fue de viaje, en octubre de 2024.

La Justicia de Viedma solicitó que no se den a conocer aspectos que puedan identificar a la víctima, por lo que tampoco se puede reproducir el nombre ni la imagen del autor del mencionado hecho delictivo

En este procedimiento, el tribunal de juicio se compone con los jueces Carlos Reussi como voto rector, Ignacio Gandolfi y Marcelo Álvarez. La Fiscalía está representada con Paula De Luque y Juan Peralta. Integran también el defensor de Menores, Juan José Álvarez Costa y el defensor particular es Leopoldo Murúa. En esta oportunidad, hablaron especialistas que asistieron a la menor y policías peritos.

Vergüenza, angustia y miedo

Primeramente, tomó la palabra la licenciada en Psicología Forense, María Luz Hernández, quien está a cargo de la realización de Cámaras Gesell, desde 2016, tanto en Viedma como en San Antonio Oeste para tomar testimonios a víctimas menores de edad.

En este caso, se produjo en octubre de 2024, donde mencionó múltiples situaciones con su padrastro, desde que tenía 10 años. Su relato estuvo lleno de sentimientos de vergüenza y de angustia por lo ocurrido, sumado a miedo por sus tres hermanitos. También se desarrollaron dos Cámaras Gesell a dos amigas, de 17 años, quienes expresaron que la veían muy mal.

El segundo testimonio de hoy fue el de Valeria Cerdera Furlani, licenciada en Psicología Forense, que también coordinado esta cámara Gesell y realiza estos procedimientos desde 2010. Mencionó que la chica viene de una provincia cuyana, hace ocho años se mudaron a Viedma y ha ayudado a su núcleo familiar con tareas hogareñas y en la chacra.

Se presentó con buena predisposición, orientada en tiempo, espacio y persona. Se expresó con un lenguaje acorde a su edad y no hubo una alteración en sus ideas ni signos de haber sido influenciada por adultos.

En este sentido, dijo que su padrastro le realizó tocamientos desde que tenía 10 años y manifestó que le pegaba a su madre. El punto que la llevó a esta denuncia fue en octubre de 2024, cuando ya tenía 17 años. El padrastro descubrió que se mensajeaba con un novio, le pegó cintazos y luego la hizo desnudar en su habitación.

Acto seguido, abusó en forma carnal de ella en cuatro oportunidades, mientras que su madre estaba de viaje en su provincia natal.

La doctora Araseli Panetta, titular del Cuerpo de Investigación Forense, reforzó lo expuesto por las profesionales y que desde entonces ha tenido dificultades para relacionarse con terceros e incluso ya no asiste a clases.

La madre no sabía nada cuando fue la policía

En mitad del juicio, dos policías forenses dieron su testimonio en torno al procedimiento que llevaron a cabo. Belén Antelucci, quien se desempeña en esta función desde 2023 en Viedma, dijo que pretendieron hacer un croquis en el sitio, tras un oficial judicial, pero la mamá no los dejó ingresar al domicilio porque estaban sus hijos.

Sacaron cuatro fotos de la casa en forma externa y luego se fueron. La notaron como una señora "que daba vueltas", debido a que primero les permitió entrar y luego se negó. Se la observó como "sumisa" y que "hablaba bajo".

Después, Tania Andrade, operadora de campo del Gabinete de Criminalística desde hace ocho años, manifestó que la madre dio consentimiento, habida cuenta de que sus hijos estaban en la escuela.

Cuando se le consultó por el motivo de la visita policial, reconoció que no sabía nada de la causa y se mostró preocupada para que los niños no vieran a los efectivos adentro de su morada. "Preguntó cuánto íbamos a tardar porque estaban sus hijos en la escuela", recordó Andrade.

Luego se pasaron fotografías de la vivienda, que estaba a medio revocar, tenía un comercio chico en el frente y las camas estaban separadas apenas por 50 centímetros de distancia.

El juicio continuará con más testimonios de cámara Gesell y especialistas que asistieron a la víctima, se estima que podría haber una pena de ocho años de prisión efectiva, por ser cometido por el encargado de su educación y de su guardia. 

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