Viedma y el norte unidos por la tradición de la caña con ruda
Con el inicio de agosto, vecinos y vecinas de Viedma provenientes del norte argentino mantienen viva una tradición ancestral: la celebración del Día de la Pachamama.
Entre ellas, una comerciante local proveniente de Salta, compartió en diálogo con Radio Noticias (105.5 MHz) los detalles de esta práctica cultural que conserva y transmite desde hace años en la capital rionegrina.
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Luciana Ruiz explicó que la tradición comienza el 31 de julio con una limpieza energética del hogar. “Se limpia con vinagre, se lavan los pisos, se saca toda la energía acumulada del mes de invierno, y se recibe la primavera para septiembre”, sostuvo. Este rito se combina con la creencia en la Pachamama como la madre tierra, “la que nos da la vegetación, energéticamente nos da buena vibra”.
El 1° de agosto, uno de los rituales centrales es el consumo de caña con ruda, una bebida que se prepara con anticipación y que, según la tradición, debe tomarse preferentemente en ayunas y en tragos impares. “Se toma en ayunas, que es muy importante. Después, si no lo tomaste en ayunas, tenés todo el día para tomar, o también tenés toda la semana, todo el mes de agosto”, explicó.
Indicó además que esta práctica tiene un sentido protector y energético. “Es una creencia que ayuda a encarar la segunda mitad del año con energía, para poder terminarlo bien”, expresó. Y agregó: “Hay que tomarla con fe, hay que creer en algo. Realmente, la Pachamama es la madre tierra, la que nos da la vegetación. Así que yo esto se lo ofrezco a la gente desde el corazón”.
La elaboración de la caña con ruda también es parte del ritual. Según contó, la producción es artesanal y comienza con mucha anticipación. “Las produzco cada año. Ahora, por ejemplo, cuando termine el mes, ya empiezo con la producción del año que viene y ya las dejo listas”, afirmó.
Más allá de la caña con ruda, la celebración incluye ofrendas a la tierra. “Allá en el norte hay otra tradición muy linda: se hace un pozo en la tierra para agradecer. Se coloca un poquito de arroz, harina, sal, azúcar, yerba. Se le ofrece eso a la Pachamama, a la madre tierra, y se le agradece”, relató. En ese ritual, se deja atrás todo lo negativo: “Ahí se dejan todas las malas energías, las enfermedades, y se recibe la segunda parte del año con buena vibra”.
La fuerza simbólica de la ruda, considerada una planta medicinal y energética, es otro de los elementos centrales. “Tengo en mi patio mucha ruda hembra, macho, que hace años que la tengo”, contó. La mezcla con caña, explicó, se hace con fe: “Se hace una especie de sahumado, se la prepara con fe, pensando que le va a servir a quien la tome, para limpiar el cuerpo, para hacer bien”.
En Viedma, estas prácticas ganan cada vez más espacio gracias a quienes las traen desde otras tierras y las mantienen vivas, reafirmando su identidad cultural y el vínculo con la naturaleza. “Cada año se suma más gente”, señaló. “Empecé preparando petacas para los clientes, invitando a gente del norte que ya conocía la tradición. Muchos se emocionaron, incluso lloraron, por esta costumbre tan linda. Y cada año vienen más”, cerró.