La historia de un joven de Viedma que volvió a nacer tras un accidente en la montaña
El 20 de enero de 2025, un viaje de descanso en la cordillera terminó con una prueba de resistencia inesperada. Matías Colli, un viedmense que trabaja en el Tribunal de Cuentas de Río Negro, emprendió una travesía junto a su pareja por los refugios de El Bolsón. Pero la montaña tenía otros planes.
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Tras visitar el refugio Hielo Azul y atravesar el sendero que conecta el Lago Natación con el refugio Cajón del Azul, el terreno lo puso a prueba en cada paso. Piedras amuradas, inclinaciones pronunciadas y las huellas de lluvias pasadas hacían del descenso un desafío constante. Entonces, sucedió lo imprevisto: una roca se desprendió y, en un intento de esquivar, el viajero cayó alrededor de las 15:30 horas.
El joven contó a la revista institucional Conexión del Instituto Provincial del Seguro de Salud (Ipross) el momento de infortunio que tuvo que atravesar. El impacto fue brutal y dio comienzo a su experiencia. “El mundo se volvió blanco”, relató. Su fémur expuesto, su cuerpo en shock, una realidad que apenas podía procesar. Su novia corrió a su lado, pidiéndole que resistiera. Gente que pasaba en el sendero se unió al rescate. Un torniquete improvisado, manos temblorosas tratando de detener la hemorragia. Tres horas de espera en la montaña, sintiendo el tiempo en cada respiración.
La esperanza llegó en forma de rescatistas. La bajada fue una prueba de fuego, cada movimiento calculado, cada esfuerzo para mantenerlo estable.
Una camioneta que estaba esperando en la Tronconada a las 20:30 lo trasladó hasta la entrada del camping Wharton donde lo esperaba la ambulancia, a las 1:30. Mientras la noche se cerraba cuando, finalmente, lo ingresaron al hospital de El Bolsón alrededor de las 2:00.
Pero la lucha no había terminado. Su estado exigía un traslado urgente a Bariloche, donde Ipross a través del Centro de Atención Telefónico tomó el mando. El avión sanitario de la provincia estaba listo, y la red de asistencia se movió con precisión.
La obra social en cuestión, se convirtió en un pilar fundamental en el proceso de recuperación, permitiendo el traslado al Hospital Italiano para la cirugía especializada. Con un total aproximado de $120.652.618, desde la terapia intensiva hasta la internación domiciliaria, el Ipross respondió con rapidez y eficacia, asegurando medicamentos, procedimientos y seguimiento adecuado.
“El sistema, en general, garantizó cada instancia necesaria para una recuperación óptima”, aseguró y agradeció Matías.
El protagonista de esta historia continúa mejorando su recuperación. Al día de hoy, Matías que se encuentra haciendo sesiones de kinesiología y controles médicos en Ciudad Autónoma de Buenos Aires con una voluntad que nunca cedió. Se mueve paso a paso asegurando que su pierna se consolide.
"Uno nunca sabe lo importante que puede ser tener una obra social hasta que la necesita", reflexionó. "A veces pensamos que el descuento en el salario es solo un gasto, pero cuando realmente lo precisas, entendés el valor de estar cubierto por el Ipross", aseguró.
Y así, entre montañas y hospitales, entre burocracias y decisiones, quedó grabada una historia de supervivencia. Una prueba de que, cuando todo parece quebrarse, siempre hay una red dispuesta a sostener a los desgraciados.