Pusieron en venta un histórico hotel de El Cóndor: el motivo detrás de la decisión
La construcción donde funcionaba el Hotel Kairos (mucho antes Hotel Achavil), supo ser un emblema de El Cóndor, sobre todo en los años 40, pero en los últimos años estuvo marcado por un hecho desafortunado e irregularidades. En enero de este año se prendió fuego una parte luego de un desperfecto eléctrico en la zona de la cocina.
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Luego de eso, el lugar fue clausurado por el municipio por el riesgo de derrumbe. Sin olvidar que en 2011 estuvo a punto de ser rematado. Hoy, lejos de aquellos años de plenitud, el edificio está en venta. El dueño actual no vive en la zona, y se cansó de todo lo que le trajo aparejado el negocio.
Con la idea de que allí pueda funcionar otra cosa que le de vida al balneario, decidió desprenderse. NoticiasNet charló con Fabián, un allegado del dueño, quien comentó los pormenores de esta decisión.
“Lo quiere vender porque está cansado de que no le pagaran el alquiler…Ya hace 3 años que no le pagan el alquiler, entonces lo quiere arreglar, sobre todo la parte de la cocina, que se quemó, y venderlo”, explicó.
Y subrayó: “Hoy está para la venta, ya no más alquileres. No quiere saber más nada con los alquileres por la gente”, tomando en cuenta la situación por el histórico emprendimiento.
Emblema de El Cóndor
La construcción fue parte de los últimos casi 80 años de la trayectoria con los años del balneario. Emplazado a metros del anfiteatro de la avenida Costanera, tiene 23 habitaciones. A lo largo de su vida, desde sus comienzos, cuando era de madera, pasaron distintas firmas.
El creador de esto fue el español Prudencio Luz, quien dio un gran paso en 1948, cuando vio que las mareas extraordinarias derribaban casillas. Ante la posibilidad latente de perder su fuente de trabajo, decidió reemplazar sus paredes y hacerlas de ladrillo.
Visionario del turismo local, Prudencio le instaló un generador eléctrico, el primero que tuvo la villa marítima. Además, cuando hizo la reforma, le agregó una pista de baile, para hacer fiestas durante las noches de verano, y que los turistas tengan una alternativa para divertirse.
Con las diferentes firmas, la tradición hotelera siguió hasta hoy, con las vicisitudes ya contadas sobre los últimos años. Con destino incierto sobre qué será de su futuro, queda la nostalgia de lo que supo ser. Luz fue visionario en todo: en el menú de almuerzo o cena tenía marinera de pescado. La materia prima eran las aletas de las rayas.