Cocinar sin límites: Viedma cuenta con una innovadora oferta en la educación culinaria
La Tecnicatura Superior en Gastronomía, que se dicta en el anexo del Instituto de Formación Docente Continua en Educación Física (IFDCEF) de Viedma, tiene 18 años de trayectoria en la Comarca y la región Patagónica.
Con una propuesta académica pública y gratuita, esta carrera de carácter culinario ha formado a decenas de profesionales que hoy integran el entramado productivo local, especialmente en los sectores gastronómico y turístico.
Miguel Salazar, uno de los primeros ocho egresados de la tecnicatura, relató a NoticiasNet su experiencia: “La gastronomía y el haberme recibido me abrió muchas puertas”. Tras haber ejercido la profesión, hoy se desempeña como docente en la misma carrera que lo formó. “Cuando yo me anoté, era una novedad que en Viedma se abría la carrera de gastronomía, y bueno, fui uno de los ocho egresados que tuvo la tecnicatura”, recordó.
En los últimos años, la carrera ha ido adaptando su plan de estudios en función del contexto local y los avances tecnológicos, incorporando herramientas como el marketing gastronómico, la fotografía de alimentos y la gestión de emprendimientos.
“La gastronomía local ha crecido mucho: desde restaurantes hasta carros gastronómicos, y también la visibilidad a través de redes sociales y prensa”, detalló Salazar.
Este año, 75 estudiantes se inscribieron en la tecnicatura, un número que refleja el interés sostenido por la oferta. Mariana Gigena, directora del IFDCEF, destacó: “Es un número bastante amplio y no se está desgranando tanto como suele suceder en los primeros años”.
La carrera es gratuita, aunque implica ciertos gastos vinculados a insumos que deben afrontar los estudiantes para sus prácticas de taller, y de paso afianzar su formación culinaria que le puede dejar las puertas abiertas al primer empleo.
Empleabilidad y experiencias más allá del aula
El perfil del egresado se construye no sólo desde la formación académica, sino también desde el impulso personal que lleva a muchos a expandir sus horizontes. Salazar explicó que más de una docena de egresados viajaron al exterior para adquirir nuevas experiencias, mientras que otros decidieron desarrollarse profesionalmente en la región.
“Se ven chicos trabajando en Patagones, en los carros, en cervecerías, en casas de té, y muchos que no tienen su lugar físico trabajan desde su casa”, indicó. Las expectativas en torno a la inserción laboral son altas. “Aspiramos a que día a día se vean más”, agregó Salazar.
Mariana Gimenéz y Miguel Salazar docentes del Instituto.
Educación pública que alimenta: 150 viandas diarias como parte de las prácticas
Un aspecto destacado de la tecnicatura es su articulación con otras instituciones para acompañar a los estudiantes no solo desde lo formativo, sino también desde lo social. Merced a un trabajo conjunto con la Universidad Nacional del Comahue (Unco) y el Ministerio de Educación de Río Negro, se distribuyen más de 150 viandas diarias.
“El profesorado de Educación Física es el más elegido en la provincia, y esto no es casual: tenemos prácticas profesionalizantes que no solo se hacen en la cocina, también aportan un plato de comida al estudiantado”, señaló Giménez.
Las viandas tienen un costo accesible gracias a la creación de una cooperadora: por una cuota mínima semanal de $10.000, los estudiantes acceden a una porción diaria que, en muchos casos, cubre dos comidas. “Cada vianda tiene un costo de $2.000, y por ese valor apenas te compras un alfajor. Muchos estudiantes comen toda la semana con eso”, explicó la directora.
El menú se elabora en función de los insumos provistos por el Ministerio, pero la cooperadora refuerza con aportes de socios para incluir nutrientes faltantes.
“Una vez a la semana hacemos una comida de olla, como le llamamos nosotros: un guiso o una polenta calentita. Y también tenemos pollo, carne asada, milanesa, vacío de cerdo, lasagna”, detalló Salazar.
Una propuesta que articula saberes, redes y comunidad
La Tecnicatura en Gastronomía no solo forma profesionales, sino que también fortalece el entramado social y económico a través del trabajo colaborativo. Con una fuerte impronta comunitaria, articula con otras instituciones, garantiza derechos básicos como el acceso a la alimentación y contribuye al desarrollo regional.
En un contexto económico desafiante, la propuesta del IFDCEF se consolida como una herramienta transformadora que conjuga educación pública, trabajo, inclusión y soberanía alimentaria.
Pero esto no es todo: actualmente, estudiantes de segundo año realizan sus prácticas profesionalizantes en el servicio de viandas del instituto, acompañados por cuatro docentes de la carrera. Allí no solo preparan platos nutritivos y accesibles para sus propios compañeros, sino que también se forman directamente en el campo, aplicando saberes técnicos en situaciones reales y fortaleciendo el compromiso social de la profesión.
Este enfoque les permite no solo adquirir habilidades culinarias, sino también gestionar tiempos, recursos e insumos, en un entorno colaborativo que refleja los desafíos del mundo laboral.