2025-06-29

El club de Patagones que es un símbolo tradicional del “tenedor libre”

El Tronador reúne a gran cantidad de comensales en las cenas de los miércoles.

Cuando se habla de gastronomía en Argentina, es fácil perderse entre la diversidad de opciones. Pero hay un lugar que resalta tanto por su esencia en diversos deportes como por su tradición a la hora de cenar en abundancia los días miércoles: el club El Tronador de Patagones.

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Situado en un rincón estratégica de la ciudad maragata, este establecimiento se ha transformado en una experiencia de buena camadería que ha cautivado a varias generaciones, tanto de la orilla norte del río Negro como la de Viedma.

Puede no parecer mucho a simple vista porque las instalaciones están sobre calle Belgrano al 300, pero alguno puede confudirse porque hay que entrar por los fondos. Pero una vez que los comensales cruzan sus puertas, te das cuenta de que aquí ocurre algo mágico. El ambiente es informal y acogedor, lleno de risas y conversaciones animadas.

Cada rincón cuenta una historia. Se nota puedes la herencia cultural que impregna el lugar debido a que los ingresos de esta verdadera fábrica de comida no tiene sentido lucrativo para un concesionario. Durante las noches de los miércoles cocinan los integrantes de la comisión directiva, y los ingresos del comedor van a sostener los gastos de la institución que cuenta con fútbol barrial, futsal y bochas.

Uno de los sellos distintivos de esta entidad deportiva es, sin duda, la abundancia. El concepto del “tenedor libre” se lleva a un nivel superior aquí. Desde jugosos cortes de carne hasta opciones como unas tremendas milanesa. La oferta es tan extensa que es difícil resistirse a llenar el plato una y otra vez. Este es un lugar donde comer no es solo una necesidad; es una celebración. Cada bocado se convierte en una experiencia, donde los sabores se mezclan en un festín que alegra el paladar.

“Acá todos trabajamos ‘Ad honorem’ porque formamos parte de la comisión directiva, y para difundir las cenas, nosotros publicamos los menúes en las redes de amigos los días martes, y para que se vayan anotando porque trabajamos con reserva. Publicamos mañana habrá lechón, costillas de cordero, y te vas anotando”, explica a NoticiasNet, Ricardo Frombich, uno de los referentes que administra el mostrador mientras los mozos pasan con las cargadas bandejas.

Las noches de aventura gastronómica abren un amplio abanico de hasta 150 personas, en caso de que exista un evento especial como el Día del Amigo. “Para mí, el club es algo especial, porque yo soy jubilado, vengo a colaborar como un pasatiempo, y después de la jornada gastronómica, ninguno se va con hambre y sed”, destaca en forma risueña.

La variedad de platos que ofrece el club es impresionante y la calidad de la comida es sorprendente. En este sentido, puede parecer una verdadera fábrica de comida: cada plato está preparado con cuidado, garantizando que todos los visitantes queden satisfechos. Una vez al mes hay mondongo a la cacerola y las cenas o picadas rondan entre los 25.000 y 35.000 pesos, y el límite de consumo lo pone cada huésped.

“Algunos comen hasta reventar. Hay un lindo ambiente porque hay noches para matrimonios, tenemos dos salones que los abrimos de acuerdo a la demanda y después algunos se quedan a jugar a las cartas en un salón aparte hasta la hora del cierre oficial”, cuenta el dirigente mientras se observa que en una de las mesas un comensal llegó a comer hasta siete milanesas napolitanas, bien regadas por supuesto.

El Tronador no solo es apreciado por su cocina. También es un lugar donde amigos y familias se reúnen regularmente, creando lazos y recuerdos. Ha logrado trascender en el tiempo, adaptándose a las nuevas generaciones sin perder su esencia tradicional. Representa un refugio donde la comunidad puede disfrutar de la buena comida y la compañía. 

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