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HISTORIAS

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28/06/2025

La vida contada desde Viedma a través de las fotografías de una verdadera artista

Con su Canon réflex, Hebe “Bochi” Medrano puso en valor los días de niebla.
El retrato de un hombre que perdió todo en Patagones. Producción Fotográfica: Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.
El retrato de un hombre que perdió todo en Patagones. Producción Fotográfica: Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.

La familia, la enseñanza y la fotografía son los grandes amores de Hebe “Bochi” Medrano. Sin embargo, en estos tres aspectos, su actividad captando grandes momentos de la sociedad, con total sensibilidad, la llevaron por años a la consideración pública como aficionada detrás de una lente y una cámara.

https://www.noticiasnet.com.ar/noticias/2025/06/26/180562-esculturas-intuitivas-nestor-confalonieri-deslumbra-en-viedma-con-esperando-un-milagro

Esta talentosa fotógrafa aficionada, cuya historia se teje entre las nieblas de Viedma y la región, invitó a NoticiasNet a explorar su mundo a través de sus magnéticas imágenes. Su carrera como fotógrafa comenzó tras su jubilación como maestra de grado, un paso que le permitió dedicar tiempo a su pasión: los retratos a través del Fotoclub Viedma.

Allí, desde 1998, con su espíritu inquieto ganó gran cantidad de amigos en esa importante institución de esta capital como Eduardo Frías, Miguel Muñoz, Mary Mussarella, Mónica Nebiolo o Herta Mau. “Era un grupo fantástico –resalta- pasé momentos maravillosos de mi vida”.

Pero, ¿qué nos pueden contar sus fotos sobre la vida y la experiencia humana?. Arranca con una aseveración ante la visita a su casa de la calle Islas Malvinas por el nuevo tiempo libre que le dejó la docencia para sumergirse en su nueva vocación: “yo no me iba a quedar tejiendo en mi casa. Me decidí por una etapa maravillosa, empleando una Canon réflex”, cuenta.

Hoy, un tanto retirada señala que “iba por la vida mirando a través del visor de la cámara. Dediqué 26 años a la fotografía”. De paso aclara a este ignorante cronista algunos vericuetos del arte fotográfico: “usaba rollos de 100 asas porque su película es más sensible”,  en lugar de los 400 que empleaban los reporteros gráficos hasta que surgieron los registros digitales.

Enseñando en la Primaria y maestra en los retratos

El trabajo en laboratorio de “Bochi” siempre fue artesanal. Los revelados y copias las hacía ella en su casa. Sea blanco y negro o color. “Había que graduar de a poco el color, a veces estaba todo un día para hacer una foto”, apunta.

A través de su lente, los entramados cotidianos cobran vida. Desde los paisajes naturales hasta las interacciones humanas. Cada toma es un testimonio de su aguda percepción del mundo que la rodea. En sus retratos, se puede ver la esencia de sus sujetos, reflejando no solo su apariencia, sino también sus emociones más profundas.

El poder de la niebla en su obra

La niebla ha jugado un papel crucial en la obra de Hebe. Este fenómeno meteorológico, a menudo subestimado, se convierte en un aliado que transforma lo cotidiano en algo extraordinario. La atmósfera etérea que crea la niebla permite que las imágenes de Hebe tengan una profundidad única, donde los matices y las sombras cuentan historias de forma casi poética. Cada fotografía se convierte en un diálogo visual, donde el espectador siente la quietud y la introspección que la niebla inspira.

“Es un tema que me delira. Es mi preferida por sus colores ‘apastelados’. Es una realidad magnífica. Tiene toda una carga emocional. Se corren las nubes y se termina la magia. Me gustan esos retratos”, puntualiza sobre esa motivación especial aunque cada vez que apretaba el obturador, se irradiaba una historia por detrás.

A veces contaba con la complicidad de su marido, Héctor Edgardo Otero, ya fallecido. En una oportunidad viajaban hacia Bahía Blanca, y a la altura de Villalonga, su esposo le advirtió de una escena. Un chico juntando cebollas en medio de la bruma con un carromato de la época medioeval, como si fuera un retrato de Van Gogh. Rememora que Héctor frenó el auto en la banquina “me trepé al alambrado y saqué la foto en medio del ladrido de los perros”.

Algunas imágenes evocan nostalgia. Bautizó una imagen como “Calor al hombro”. Se trata de un anciano que había encontrado en la costa de Patagones un tronco y se lo llevaba para hacer fuego y aportar a su calefacción. Le valió un importante premio esa instantánea.

Otra similar fue el registro de otro hombre que caminaba por la costa, medio perdido, porque después de haber vivido varios años en el Hogar de la Merced, volvió a la Comarca Viedma-Patagones y se encontró que su familia le había vendido sus propiedades.

Sus hijos Marcelo y Gabriela Otero también formaron parte de su trayectoria de aficionada posando y forman parte de las paredes de la calle Islas Malvinas. Gabriela, una actriz radicada desde hace varios años en Bariloche, tiene un retrato bastante llamativo.

“Bochi” evoca que un verano tuvo que ir a buscar algunas cosas a un galpón que estaba en la vivienda de mis suegros por entonces fallecidos. Vio un escenario perfecto en el oscuro compartimiento. “Ahí nomás la llame a Gabriela para que posara con un pañuelo en la cabeza, entre telarañas y hojas de olmo, mientras un amigo nos tenía colgado con un palo el marco de un cuadro, mientras yo sacaba las fotos”, agrega.

En la actualidad, se dedica a tomar registros de sus plantas. Redujo su actividad con un contexto aciago para el país. La pandemia del coronavirus y la enfermedad de su esposo fallecido. No obstante, aclara que “por los ‘chorros’, la calle está peligrosa” como para salir.

Los pergaminos

En su vasto derrotero, salió de Viedma con sus obras. Expuso sus en el hotel Sheraton y en las galerías Pacífico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y también en el Hotel Panamericano y en una conocida heladería de Bariloche.

Ganó una importante cantidad de premios en su incalculable volumen de retratos. Entre las dos carillas y media de menciones y premios, figura que en el año 1993 integró el Equipo Argentino que representó a la Federación  Argentina de Fotografía ( FAF) en la Séptima Bienal Internacional de Naturaleza en Cataluña, España.

Uno de los más significativos es haber obtenido en un Salón Nacional Patagónico realizado en Viedma, el elogio de Annemarie Heinrich, una fotógrafa de origen aleman especializada en retratos y desnudos que fotografió a las estrellas del cine argentino durante los años 1940, y además artífice del Foto Club Argentino.

"Bochi", su hija Gabriela y la foto en el galpón familiar.

La vida contada desde Viedma a través de las fotografías de una verdadera artista
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