2025-05-20

ECONOMÍA

“La gente no puede comprar”: Cuánto sale una campera para el invierno

Inflación impacta invierno

El invierno de 2025 se aproxima y con él llegan las bajas temperaturas que obligan a más de uno a renovarse en cuanto a vestimenta. Sin embargo, una vez más la crisis económica que impacta a gran parte del país ha complicado una actividad que antes era tan común como adquirir un abrigo nuevo: comprar una campera para enfrentar el invierno. A medida que las temperaturas descienden, las prendas invernales se convierten en artículos de necesidad. Por ejemplo, en Mar del Plata ya se registraron las primeras bajas de temperatura, lo que reavivó la urgencia en los ciudadanos de encontrar abrigos adecuados. Sin embargo, este año el desafío no sopla únicamente del lado del frío, sino también del lado de las billeteras de los consumidores.

Una simple caminata por las calles presenta a muchos con la realidad contundente: vestir adecuadamente es más caro de lo que era años atrás. Equipos periodísticos investigadores han revelado que en ciudades como Mar del Plata, una de las prendas más básicas y necesarias para esta temporada, una campera, tiene un precio inicial de 50 mil pesos si se consigue un modelo discontinuado.

Si bien para algunos estos precios no parecen excesivos, sobre todo si se paga al contado aprovechando un descuento del 15%, en la práctica muchas familias deben optar por otras alternativas menos costosas, dada la restricción económica a la que están sujetas. Los rompevientos, que preservan parte del calor corporal cuando se les superpone otra vestimenta más ligera, se presentan como otra opción viable por tarifas alrededor de 45 mil pesos. Además, aportan una posibilidad versátil ya que su función no solo se limita a abrigar, sino también a proteger del viento y la lluvia, siendo más populares para actividades exteriores como trotes costeros en Mar del Plata.

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Sobre esta situación se alzan también las voces de los comerciantes, quienes aseguran que pese a los esfuerzos por mantener los precios contingentes al año anterior, sus ventas no han alcanzado las expectativas. Una tienda local denominada “Barú” manifestó que desde agosto o septiembre del año pasado no se han ajustado los precios. Esto, argumentan, responde a la necesidad de adaptarse a las circunstancias económicas del cliente, aunque inevitablemente esto presente desafíos económicos también para los propietarios de estas tiendas.

El invierno no solamente plantea preguntas sobre cómo mantenerse uno mismo caliente, sino también sobre cómo sostener la economía de cada hogar frente a un mercado que sigue infligiendo precios que no todas las clases sociales pueden digerir fácilmente. Las dinámicas del consumo han encaminado a la población no solo a buscar precios accesibles, sino a reformular necesidades y adaptarse a cambios no solo climáticos, sino también económicos, demostrando una vez más la resistencia y adaptabilidad que requiere el enfrentamiento de cualquier invierno.

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