2025-04-18

246º ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN

Viedma está presente en Cochabamba

Columna de opinión. Por Carlos Espinosa (*)

Poco sabemos de la vida y personalidad de don Francisco de Viedma y Narváez, ilustre caballero andaluz, responsable de la fundación del fuerte, puerto y población de Nuestra Señora del Carmen, antecedente de las actuales ciudades de Viedma y Carmen de Patagones.

El común de la gente ignora que nació en Jaén el 15 de enero de 1737, y que tenía poco más de 40 años cuando el ministro de Indias de la Corona de España le encomendó la misión de fundar establecimientos sobre la costa patagónica, para asegurar las posesiones del recién creado Virreinato del Río de la Plata.

Más se sabe que fue el 22 de abril de 1779 cuando plantó la bandera hispánica  en las costas del Currú Leuvú o río de los Sauces, y que en ese momento comenzó nuestra historia local.

Viedma y Narváez permaneció aquí, como jefe y gobernador, hasta agosto de 1783 y en ese lapso de poco más de cuatro años logró importantes resultados: construcción del fuerte, relaciones armoniosas con los pobladores indígenas, instalación de colonos españoles, elaboración y puesta en práctica del primer plan de desarrollo agrícola en la Patagonia, abundante cosecha de trigo y engorde de ganado vacuno para asegurar la alimentación de la población.

Era tan bueno el  balance de su gobernanza que la Corona le dio un nuevo destino: la comandancia de las poblaciones de Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra, en el actual territorio del Estado Plurinacional de Bolivia, en carácter de gobernador e intendente.

En aquellas latitudes montañosas bien diferentes a las del litoral patagónico –por ejemplo con 2.558 metros de altura sobre el nivel del mar- don Francisco de Viedma siguió luciéndose en su desempeño, por caso en la diversificación del trabajo agrario de los indios chapares de la amazonia boliviana..

Permaneció en su cargo hasta la muerte, acaecida el 28 de junio de1809, a los 72 años de edad. La finca de su propiedad, una importante casona colonial a las afueras del casco histórico de Cochabamba, la dejó en donación al pueblo para que se convirtiese asilo para ancianos; y años más tarde fue la sede del primer hospital público de esa ciudad boliviana. Sus restos descansan, precisamente, en la capilla San José adjunta al centro de salud.

Este hospital se llama Viedma, como bien otorgado homenaje a la figura del gobernador, y es el principal nosocomio de la región, muy concurrido por pobladores rurales. Por esa esa razón es común  observar que muchos de los minibuses públicos que circulan por las calles cochabambinas llevan en su parabrisas un cartel bien visible donde puede leerse: Viedma. ¡Y no se trata de que viajen desde las montañas hasta las costas del río Negro, sino hasta las puertas del referido hospital!.

Vale agregar que la ubicación exacta de la modesta tumba de don Francisco de Viedma, allá en Cochabamba, fue posible, en 1977, por gestiones de la Comjsión del Bicentenario de Viedma y Patagones ante las autoridades municipales de esa ciudad con  la intención de un probable traslado de los restos del fundador. Ese pedido motivó una investigación interna en aquel hospital para dar con los despojos del ilustre andaluz. Fue así que una prolija revisión de los muros internos de la Capilla de San José permitió detectar una pared hueca, y detrás de ella se halló el abandonado sepulcro de Francisco de Viedma con una placa que no deja lugar sobre quien es el difunto que allí descansa.

Este descubrimiento hizo posible que el gobierno y el pueblo de Cochabamba recuperaran parte de su historia hispánica olvidada. La petición argentina acerca del traslado de los despojos del fundador de estas poblaciones patagónicas no obtuvo aceptación.

Finalmente cabe señalar que estos datos históricos aquí expuestos, así como la importancia numérica de los ciudadanos bolivianos radicados en el Valle Inferior del río Negro, fundamentaron las razones de aquel pacto de hermanamiento entre las ciudades de Viedma y Cochabamba, promovido desde aquí en octubre del 2008 en tiempos del intendente Jorge Ferreira.

Ese acuerdo tenía por finalidad la promoción de intercambios culturales, turísticos y deportivos, pero quedó en el olvido sin que se llevara a la práctica. Más recientemente, en setiembre del año pasado, el tema fue actualizado con una declaración de las filiales viedmense y cochabambina de la entidad Skal que agrupa a profesionales del turismo.

* Periodista

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