2024-12-04

“Él no está y yo no sé qué hacer con mi vida”: el imputado por el crimen en Conesa se arrepintió del desenlace

Eduardo Morello también hizo mención a que ya había conocido a gente de la comunidad boliviana y nunca tuvo problemas con nadie, para desmentir que lo mató por odio a su nacionalidad.

Esta mañana se produjo una tercera audiencia en el juicio por jurado donde se lo juzga a Eduardo Morello, por el crimen de Beimar Llanos Condori, ocurrido el 7 de agosto de 2023 en General Conesa.

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En la jornada de hoy, el imputado Morello hizo una declaración en la sala. En este sentido, explicó que Beimar ya lo había amedrentado anteriormente, por caso le había provocado un incendio intencional en su chacra.

 En cuanto al día del asesinato, dijo: "Cuando lo vi a Beimar agarré el celular y empecé a filmar, como para que quede una constancia. Llamé a la policía y pedí un móvil porque me estaba cortando la electricidad. Entonces, lo filmé y salió con una asada. Me dijo 'Deja de filmar porque te voy a matar, ya te lo dije la otra vez y vos no me entendés. Me tenés cansado'".

En ese momento, Morello se quebró y siguió su relato: "Me di vuelta y sentí como que me dio un toque en la espalda con la asada. Entonces me fui a la mierda. Me empezó a gritar que soy un chorro, un estafador, que si quería plata que vaya a laburar. Subí el video, llegué a mi casa, cargué mi escopeta y me fui caminando de vuelta para la entrada. La escopeta no es que la podes llevar escondida, me fui por mi lado para que no piense que le estoy invadiendo su propiedad, crucé la tranquera y me puse al frente".

Acto seguido, indicó: "Beimar me quedó mirando, se agachó y se me vino encima. Ahí levanté la escopeta y disparé como para darle en la pierna. El tema es que todas las armas tienen un retroceso, que le dicen el culatazo y me salió para la mierda. El culatazo se me fue para arriba y Beimar cayó entre dos pilares. Ahí el hijo fue corriendo para ver al padre, comenzó a hacerle maniobras de RCP, yo me quedé tildado cinco o diez segundos y cuando Beimar le dijo al hijo que llame a su mamá ahí reaccioné".

"Me fui para la chacra, agarré el teléfono, llamé a la policía y pedí una ambulancia para que lo lleven a Beimar y a los dos o tres minutos estaban", continuó.

Respecto a sus sensaciones, Morello confesó: "Yo estaba asustado por todo, por las amenazas, por Beimar que estaba herido y porque no llegaba la ambulancia".

Consultado sobre la acusación de que lo mató porque era boliviano, expuso: "No fue así, yo trabajé en el puerto, y en la empresa Barillari el 80 por ciento de las personas son de la comunidad boliviana. A nosotros nos dejaban entrar a la oficina por el refrigerio y tomaba el refrigerio con ellos, donde nunca hubo un problema. En Mendoza yo conocí a una flaca de Bolivia, en una pensión, donde hice una amistad y me invitó a inaugurar su casa a las dos semanas. Fui a la casa y todos eran de la comunidad boliviana, yo era el único argentino".

En cuanto a lo que ocurrió, comentó: "Fue el peor desenlace posible, nunca haría las cosas igual. Él no está y yo no sé qué hacer con mi vida, estoy preso, no puedo volver a mi casa. A la familia en este momento no le puedo decir nada, porque me parece una falta de respeto, quizás más adelante o algún día nos podemos sentar a hablar".

Esta noche el jurado deliberará la culpabilidad o no de Morello, con instrucción del juez técnico Marcelo Álvarez.

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