2024-10-13

HECHO EN VIEDMA

El legado de Amancay: una tradición hecha chocolate

Los conitos nada tienen que envidiarle a las primeras marcas.

Soledad Marcet es la titular de "Chocolates Artesanales Amancay", un emprendimiento que surgió de la mano de su madre, Liliana, en 1994 cuando por retiro voluntario se fue del Banco Provincia de Río Negro. Su madre falleció en 2015, por lo tanto "Sol" como la conocen llevó adelante el emprendimiento haciéndose cargo totalmente.

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En conversación con NoticiasNet, "Sol" comentó que “fue mi mamá la quien le dio inicio empezando con alfajores y conitos de dulce de leche, luego le sumó bombones y barritas de chocolate. En 2015 falleció y en 2016 decidí continuar porque era algo que le había prometido, cumplir el sueño de tener una chocolatería”.

Historia

La historia se entrelaza con el calor de la tradición familiar, la resiliencia y el amor por los detalles. Todo comenzó alrededor de 60 años atrás cuando el negocio surgió como un modesto kiosco, una de las primeras tiendas de su tipo en la ciudad. Con el tiempo el negocio evolucionó hacia lo que hoy se conoce como una chocolatería.

"Amancay fue uno de los pioneros en introducir el mundo de los chocolates artesanales en Viedma", comentó Soledad. Su madre, una apasionada de la repostería, fue la columna vertebral del negocio durante muchos años. Ella empezó con la creación de alfajores y conitos de dulce de leche. Más tarde, gracias a su empeño en seguir creciendo, amplió su repertorio a bombones y barras de chocolates, posicionando al emprendimiento como una de las chocolaterías más queridas de la ciudad.

En este marco, manifestó que “aún tengo los recuerdos de infancia en donde mi madre hacía los chocolates y yo le ayudaba, sobre todo para Pascuas, Navidad o Día de la Madre, que eran las fechas donde más se vendían las producciones”.

El sueño de su madre siempre fue poseer una chocolatería artesanal, un legado que lamentablemente tuvo que dejar en el año 2015 debido a una enfermedad terminal. "Antes de partir, me pidió que vendiera los insumos y maquinarias, pero sentí que debía cumplir su sueño. Fue una promesa que hice, por eso remodelamos el local y compramos más maquinarias para mantener el negocio a flote", recordó Sol con evidente emoción.

El establecimiento, ubicado en la calle 25 de Mayo 633, sigue operando en medio de una vorágine de tareas diarias que "Sol" enfrenta con determinación. A pesar de tener otro trabajo y ser madre de una niña pequeña, ella continúa empujando el negocio que tanto significa para su familia.

"Elaboro los chocolates sola, en mis tiempos libres, desde alfajores, barras de chocolates, hasta conitos y bombones", explicó. Los productos son elaborados con la pasión artesanal heredada de su madre y el deseo de mantener viva su memoria.

De cara al Día de la Madre, "Amancay" se está preparando para ofrecer una variedad especial con bomboneras con forma de corazón cubiertas con frases temáticas y una selección variada de bombones y barritas de chocolates. Además, innovando con un toque moderno, lanzarán boxes de desayuno que incluirán tazas de chocolate y alfajores. "Queremos ofrecer algo que saque a la gente de lo común", menciona Sol entusiasta. De tal manera, "Amancay" se coloca no sólo como un negocio, sino como una tradición que ha sobrevivido al tiempo y a las adversidades, y que sigue dando dulzura a la ciudad de Viedma.

Local 

Al referirse a su presente, Sol manifestó que "a mí siempre me gustó el rubro del comercio y la chocolatería, porque me crié ahí mismo viendo atender a mis abuelos y mis papás. Por ese motivo siempre me fui perfeccionando haciendo cursos online de repostería para mejorar la calidad de los productos que ofrecemos".

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El local es atendido por Alicia y mi papá (Carlos). "Sol" destaca que Alicia es como una mamá para mi, mi sostén y mi mano derecha en el emprendimiento familiar", cerró Sol.

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